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viernes 21 de septiembre de 2007 |
CINESiete viajes por Francia, desde la butacaAlfredo Naime
¿Quién no adora el cine francés? Es difícil encontrar a un buen cinéfilo al que no le interese el arte cinematográfico galo. Por eso estamos de plácemes: a partir de hoy viernes 21, y hasta el jueves 27 de septiembre, los Cinépolis de Angelopolis y la Noria son sede en Puebla del 11o. Tour de Cine Francés en México, espléndida semana –una cinta diaria– con siete títulos para todos los gustos, que nos pondrán “al corriente” frente a una muestra de lo más representativo que Francia ha generado en cuanto a cine en los tiempos recientes. El cine es francés por nacimiento: vio la luz primera en diciembre de 1895, un día de los inocentes, en París, consolidado por el genio y la inventiva de los hermanos Auguste y Louis Lumiere. Además, francés era el hombre que comprendió, un lustro más tarde, que el cine podía ser no sólo documental, sino también un espectáculo capaz de contar historias; fue Georges Melies, un visionario que cambió el rumbo del cinematographe. Francesa es también una de las películas quintaesencia del arte cinematográfico: Los hijos del paraíso, la inolvidable cinta de 1945 de Marcel Carné, intemporal obra maestra sobre el nunca languideciente amor entre el mimo Deburau y la hermosa Garance, siempre separados por Lacenaire, quien quizá representa al destino mismo. Y así como Los hijos del Paraíso, una parte significativa de las más grandes películas de la historia del cine son francesas, y para muestra un botón: Napoleón (27), Cero en conducta (33), La gran ilusión (37), Las reglas del juego (39), París bajos fondos (52), El año pasado en Marienbad (61), La rodilla de Clara (70), El discreto encanto de la burguesía (72). E igualmente franceses son algunos de los más entrañables y consentidos actores, actrices y directores de la fábrica de sueños, como: Jean Gabin, Yves Montand, Jean–Paul Belmondo, Alain Delon, Philippe Noiret, Gerard Depardieu, Jean Reno, Simone Signoret, Brigitte Bardot, Jeanne Moreau, Catherine Deneuve, Isabelle Adjani, Juliette Binoche, Audrey Tautou –entre los histriones– y René Clair, Jean Renoir, Jean Vigo, Marcel Carné, Robert Bresson, Francois Truffaut, Jean–Luc Godard, Claude Chabrol, Louis Malle, entre los realizadores. Pero reitero: son apenas unos cuantos nombres, entre tantos que aportan para una historia impresionante. Difícil pedir más talento. ¿Y a qué nos vamos a enfrentar en este 11o. Tour? Aquí los títulos que lo integran: El hombre de su vida, de Zabou Breitman, que generó muy buenas reseñas en el Festival de Toronto. Seductor de lujo (título original: Cuatro estrellas), de Christian Vincent, una comedia que detona a partir de una herencia de 50 mil euros. De un día para otro, de Philippe Le Guay, con el ahora bastante popular Benoit Poelvoorde, quien en la cinta parece no estar preparado para su abrupta transición de la mediocridad a la felicidad. Usted es muy guapo, de Isabelle Mergault, comedia romántica ganadora en 2005 del César –el Oscar francés– como mejor ópera prima. Los ambiciosos, de Catherine Corsini, otra comedia, que promete ser, ya lo verán, de lo que más guste al público local. No le digas a nadie, de Guillaume Canet, un thriller (basado en la novela de Harlan Coben) nominado a nueve premios César, de los que se llevó cuatro a casa (un auténtico plus en ella es la presencia de la hermosa y talentosa Kristin Scott Thomas). Y por último, Juntos nada más, del veterano Claude Berri, un atípico melodrama romántico –basado en la popular novela de Anna Gavalda– en el que actúa, al lado de Audrey Tautou, Guillaume Canet, justo el director de No le digas a nadie, apenas mencionada aquí mismo. Siete filmes pues, de tres mujeres y cuatro varones, realizadores de importancia –todos– para el actual panorama de la cinematografía gala. Nos vemos en el 11o. Tour, que perdérselo viene a ser un indeseado lujo. Disfrútenlo. |