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Puebla
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viernes 21 de septiembre de 2007 |
EPIDEMIO-LÓGICAPeligroso relleno sanitarioJosé Gabriel Ávila-Rivera
En el mes de julio de este 2007 recibí un oficio de una agrupación llamada Huejotzingo en movimiento A.C. solicitando ayuda para evaluar las condiciones de un relleno sanitario que desde hace aproximadamente dos años funciona como una alternativa para el grave problema de la basura que vivimos cotidianamente en Puebla. Como epidemiólogo, y en una ignorancia sobre estos aspectos, inicié una revisión de las normas, características, criterios, y justificaciones, de modo que junto con estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla, lleváramos a cabo un trabajo de campo. Siempre que hemos participado en este tipo de investigaciones, elaboramos varios protocolos que tienen como objetivo principal introducir a los muchachos en proyectos de investigación y secundariamente meterlos literalmente al campo, para que perciban las características de las poblaciones y desarrollen habilidades clínicas básicas, conociendo las enfermedades más frecuentes. Durante el mes de agosto preparé una serie de temas que, a base de preguntas, me permitirían ofrecerles a los alumnos distintas alternativas de investigación epidemiológica de tipo descriptivo, para hacer atractivo el duro trabajo de investigación en el medio rural. Iniciamos reuniones en la que elaboramos un plan, que nos condujera a un programa de trabajo que culminaría con los distintos proyectos de investigación. Alguien pensó en conjuntivitis, otro imaginó enfermedad intestinal, yo pensé en acné, vitiligo y micosis, para elaborar una encuesta que cubriese muchos objetivos que finalizaran con el estudio principal que era precisamente calcular el riesgo que representara para la salud el funcionamiento de un relleno sanitario. El 16 de septiembre, con un grupo de entusiastas alumnos fuimos a una primera visita que nos pudiese servir de orientación; pero lo que encontramos no tiene calificativo. Más de 100 fotografías que tomamos muestran claramente el enorme peligro de esta obra. Pongo a la disposición de todos solamente 11 fotos que pueden verse en el hipervínculo http: //rellenohuejo.blogspot.com que son apenas una pequeña muestra del fenómeno en su conjunto. No es necesario revisar la Norma Oficial Mexicana ni ser un experto para percibir lo que sucede en ése lugar. La basura se descompone y se pudre como un proceso natural generando un líquido pestilente de color oscuro que es conocido técnicamente como “lixiviado” o “percolado”. El agua de las lluvias incrementa el volumen de estos líquidos generando productos altamente contaminantes. Por filtración, el suelo y los mantos acuíferos pueden verse gravemente afectados, lo que causa problemas de salud imperceptibles, hasta con el simple hecho de beber agua de pozos circundantes (que en ésa población abundan). Una caminata alrededor del relleno sanitario de Huejotzingo llenó de lixiviados nuestras ropas, de modo que el olor particularmente nauseabundo nos hacía sentir sucios. Plantas de maíz que se encuentran en la periferia están inundadas de esta agua. Un lugareño dijo irónicamente: ¿Ya para qué nos preocupamos con los transgénicos? Y es que, en efecto, todo olía mal. Se ve mal. Innumerables perros dentro de las instalaciones que salen y entran generan temor. Y en el ejercicio de establecer preguntas básicas de lo que se puede investigar, los alumnos boquiabiertos decían: bacterias, parásitos, hongos, enfermedades respiratorias, alergias, consumo de metales pesados, contaminación de agua que después se extraerá para llevarla a lugares como la misma ciudad de Puebla. Aunque ya estamos en el proceso de elaboración de un programa de trabajo, desde el punto de vista estrictamente epidemiológico es impostergable no solamente la clausura de esa obra sino también el establecimiento de medidas correctivas para evitar que esa zona, que no hace mucho fue un verdadero vergel del cual los poblanos nos abastecíamos de frutas, verduras y maíz, se convierta en un desahuciado sitio generador de enfermedades que no podamos a la larga controlar. |