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Puebla > Educación
jueves 30 de agosto de 2007

“El control de La Catarina ahora está bajo la rectoría de Palou”, denuncian alumnos

Martín Hernández Alcántara

Estudiantes en activo y egresados de la Universidad de las Américas Puebla (UDLA), que confeccionaban de forma independiente el periódico estudiantil La Catarina, denunciaron que la rectoría encabezada por Pedro Ángel Palou ha tomado el control del rotativo para impedir que se sigan evidenciando sus yerros y publicando críticas.

En su respuesta, el vicerrector académico del campus cholulteca, Guillermo Romero, aseguró que la censura no es una política de la administración central, que la mayor parte del equipo del medio sigue trabajando en él, y que quienes antes lo dirigían incurrieron en prácticas de discriminación contra algunos miembros de la comunidad universitaria y por eso ahora participarán más representantes de la UDLA en la realización del periódico.

El debate entre los catarinos y el emisario de la Palou tuvo lugar ayer en la emisión matutina del noticiario Hoy por Hoy, que se tramite a través de W Radio en cadena nacional y es conducido por la periodista Carmen Aristegui.

La célebre informadora transmitió una entrevista de más de ocho minutos que realizó previamente a Mónica Cruz, jefa editorial del equipo origina de La Catarina, Carlos Martínez, cofundador del impreso, y Claudia Magallanes Blanco, ex jefa del Departamento de Comunicación en la UDLA.

De entrada, Magallanes Blanco confirmó lo que era un secreto a voces: dijo que la destitución de la jefatura vino después de que enviados de Pedro Ángel Palou García le reprocharon no haber controlado al equipo de La Catarina que criticó severamente la estrecha relación entre el ganador del Premio Xavier Villaurrutia y el gobernador Mario Marín Torres, implicado en la conjura en contra de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, quien en su libro, Los demonios del Edén puso al descubierto una sofisticada red internacional de abusadores sexuales de niños.

La investigadora también recordó que fue despedida injustificadamente, y por la vía de un correo electrónico, mientras ella estaba en el extranjero representando precisamente académicamente a la UDLA.

Después habló Mónica Cruz, quien todavía es estudiante en la institución, y antes que nada admitió que temía por las represalias que pueda sufrir ella y sus compañeros de parte de las autoridades universitarias, debido a las denuncias que estaba a punto de hacer.

Relató entonces cómo La Catarina sufrió represalias a finales del otoño de 2006, que se extendieron hasta enero del presente año, cuando el equipo fue desalojado –“como si fuéramos criminales”– de su redacción por los cuerpos de seguridad interna del campus, lo que obligó a que en siete años de existencia el periódico no fuera publicado, por su “contenido altamente crítico”.

–¿Qué es altamente crítico?, ¿qué publicó La Catarina que puede provocar en una universidad, una cosa de esta naturaleza? (...), dime una nota –pidió Aristegui a la joven editora.

–Una nota que causó un problema, y que fue una de las razones por las que no nos dejaron publicar, fue que informamos que el sistema de inscripciones estaba fallando, que constantemente se caía, que había colas de 660 personas y que eso era culpa de Tecnología de la Información. Por eso no se publicó el periódico.

–¡Uff! (...) –exclamó la entrevistadora de Hoy por Hoy.

Cruz prosiguió con el relato mencionando cómo Palou reculó y hasta se comprometió a respetar la libertad de expresión de los muchachos, pero en el presente verano mandó a informarles que ya no podían utilizar el nombre ni logotipo de La Catarina porque es una marca registrada de la UDLA.

Agregó que hace pocos días las autoridades universitarias designaron a un nuevo staff de alumnos para hacer el periódico.

–¿Y en qué tono salieron? –preguntó Aristegui.

–No las considero (la información de la nueva Catarina) como notas periodísticas –sentenció.

Carlos Martínez se refirió a La ex Catarina, publicación de un solo número que los anteriores colaboradores y directivos del medio gestaron para protestar por las “limitantes a la libertad de expresión” ejecutadas por Palou. El medio, que tuvo versión impresa y su réplica digital, sufrió también la censura por ambas vías, pues si se quería consultarlo desde la red de la UDLA aparecía un comunicado institucional atacándolo y los ejemplares de papel prácticamente eran arrebatados y confiscados a los estudiantes.

–¡Recogieron los ejemplares de las manos!, ¡se los quitaban!, ¿en una universidad en este 2007 es posible eso? –inquirió sorprendida Aristegui, y remató: “Confiscar publicaciones del tono que sea en una universidad me parece inusitado”. Más adelante, y para cerrar dicha entrevista, la periodista le preguntó sarcástica a la ex académica: ¿Has pensado en la UNAM, Mónica?

Instrucciones del rector

Haciendo uso de su derecho a réplica, Guillermo Romero llamó al programa y negó las acusaciones de censura. Reconoció que hubo cambios en el equipo de edición, pero señaló que “más de la tercera parte de los integrantes siguen en la nueva Catarina” (sic). Lo que se pretende es que haya pluralidad, una apertura de toda la comunidad, y no que sean sólo algunos estudiantes asesorados por unos profesores una sola carrera (...), no hay ninguna pretensión de cerrar el órgano, sino de fortalecer el tono crítico y libre que corresponde al espíritu de los jóvenes” (sic).

Agregó que “las instrucciones” de Palou es que en la UDLA haya “un debate libre (...), incluso los invitamos a que lean algunos de los artículos en los que incluso se ataca a los integrantes de la comunidad por su filiación religiosa, porque no tienen pareja, por su color de pelo, no podemos tolerar la discriminación” (sic).