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Puebla > Estado
jueves 16 de agosto de 2007

ESTÉTICA Y SALUD


Una sonrisa sana

Rafael H. Pagán Santini


Una de las recomendaciones para cuidar la dentadura del bebé es que la lactancia o biberón no continoe después del año de edad

Para lograr tener una buena evaluación de nuestra estética dental, primeramente debemos verificar si tenemos unos dientes sanos. La salud bucal y la limpieza adecuada de nuestra dentadura nos ayudarán a tener una sonrisa resplandeciente, a evitar enfermedades bucales y poder seguir disfrutando de los alimentos que nos gustan.

La boca de una persona está llena de microorganismos en gran cantidad. La presencia de tantas bacterias es algo normal en la boca, pertenecen a la flora bucal y por medio de la saliva se adhieren a las superficies de la mucosas (como la lengua, los labios) y también a los dientes. Estos gérmenes invisibles se encuentran en la boca todo el tiempo. Algunas de estas bacterias forman un material pegajoso llamado placa en las superficies de los dientes. Las bacterias en la placa destruyen el azúcar que consumimos, y la convierte en ácido. Estos ácidos disuelven el esmalte que cubre los dientes. De esa manera se forman las picaduras (o caries dentales).

Las meriendas azucaradas contienen diferentes tipos de azúcar; por ejemplo, azúcar de mesa (sacarosa) y endulzadores de maíz (fructuosa). Además, algunas comidas altas en azúcar contienen mucha grasa. Los dulces pegajosos y acaramelados se pegan en la superficie de los dientes, dándole a los dientes un baño más largo de azúcar, porque se quedan en la boca más tiempo que las comidas que masticamos y tragamos más rápidamente. Al consumir un dulce se forman estos ácidos que van destruyendo nuestros dientes. Si come dulces, es mejor hacerlo después de una comida, en vez de varias veces durante el día o entre las comidas. Cada vez que coma un dulce, en las comidas o meriendas, cepille los dientes con una pasta que contenga fluoruro.

La salud de nuestros dientes se va deteriorando al no darle el cuidado y la limpieza necesaria. Los restos alimenticios que se acumulan en los dientes irritan las encías. Las placas que se adhieren a la superficie de los dientes acumulan más alimentos en ella, se le pegan más bacterias y mesclan con saliva lo que hace que se endurezcan. Estas placas se transforman posteriormente en lo que conocemos como sarro, dando comienzo a la destrucción del tejido que conecta el diente con las encías. A ésta condición se le llama gingivitis. Si no se atiende a tiempo la gingivitis puede llevar a que se dañe el hueso y los dientes se aflojen y se caigan.

Cuando la gingivitis avanza, además de dañar el hueso y de aflojar los dientes, hace perder la estructura entre la raíz del diente y la encía. A ésta condición se le denomina periodontitis, porque afecta a las encías y a las estructuras que mantienen los dientes fijos, incluyendo el hueso. Las caries, la gingivitis y la periodontitis son principalmente causadas por falta de higiene.

El tratamiento para una estética dental exige una salud bucal completa. El ortodoncista no podrá trabajar con las prevención y corrección de las irregularidades en la posición dentaria sí las encías están inflamadas o los dientes tiene caries. La posición dentaria puede ser consecuencia genética o el producto del reposicionamiento de los dientes al haber espacios vacios producto de la perdida de dientes. Cuando hay ausencia de piezas dentarias que hace que se produzcan espacios más grandes en la dentadura, cuando los dientes se superponen, o cuando la mala posición de uno o más dientes impide que se produzca una un alineamiento correcto de las arcadas dentarias superior o inferior, se le denomina maloclusión. Ésta condición puede causar problemas graves y dolor crónico de la articulación del maxilar con el hueso temporal, contribuyendo a la aparición de dolor de cabeza o complicaciones en la masticación. Por fortuna, incluso las maloclusiones graves se pueden corregir empleando ortodoncias adecuadas.

El mantenimiento de la higiene bucal es fundamental para una iniciar los cambios estéticos que buscamos. Una buena higiene comienza con el cepillo dental, un hilo dental y cepillos interdentales. Podemos agregar buches bucales con líquidos antisépticos pero siempre y cuando ya se haya terminado el barrido mecánico a través de los cepillos dentales.

Muchas veces el aprender a realizar una buena limpieza también exige de la enseñanza de un profesional. Cambiar de hábitos e incorporar una meticulosa limpieza de los dientes tres veces al día no es algo que se resuelve de un día para otro. Lo importante es iniciar en el proceso de entrenamiento de una buena limpieza.

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx



Carmona: la higiene bucal, hábito que hay que inculcar en el niño desde que es recién nacido

“La higiene bucal es de los hábitos que hay que inculcar en el niño desde que está recién nacido. Y aunque no tenga dientes, es importante que los residuos de leche materna o de fórmula sean eliminados, para que no causen infecciones”, consideró el odontólogo Arturo Carmona, egresado de la Universidad Autónoma de Puebla.

Por otro lado, agregó que es necesario acostumbrar al niño a cepillarse de manera cotidiana, para que lo aprenda de verdad y realmente se le vuelva un hábito higiénico que lo acompañará a lo largo de su vida, aunque las bases de esa educación precisamente están en los primeros años.

Ahora, mientras esté muy bebé y no tenga dientes, lo indicado, aseguró, es limpiar las encías con una gasa limpia y húmeda. Cuando aparece el primer diente, es momento de empezar a utilizar el cepillo de dientes, el cual debe tener la cabeza del tamaño de tres dientes del bebé como máximo. Las cerdas deben ser suaves, flexibles y redondeadas.

“El cepillado debe ser circular, con movimientos que toquen la encía y los dientecitos, tanto por dentro como por fuera. La pasta dental no es recomendable, pues el bebé tiende a tragarse la pasta, lo cual promueve la aparición de manchas en los dientes permanentes”, recomendó el especialista.

Sin embargo, comentó que el método más fácil y más seguro para lavarle los dientes a un bebé, es colocándolo en una superficie horizontal. “El baño no es el mejor lugar, porque hay distracciones para el niño, y además la superficie es resbalosa, por lo que, la mejor manera de hacerlo, es sosteniendo la cabecita del niño con una mano, y con la otra proceda a la limpieza”.

Cuando los niños ya son más grandes y han aparecido los dientes primarios (promedio tres años), se debe iniciar la limpieza bucal infantil, ya con hilo dental, en especial en las zonas molares. La primera cita con el dentista debe ser cuando el niño cumple un año de edad.

Si el proceso de limpieza no se inicia a tiempo, advirtió, “el hábito no se creará, la aparición de caries es muy factible y los problemas serán más graves, creados por los residuos de leche que se quedan en las encías y destruyen el esmalte de los dientes, aunque estén en formación”.

Por último, hay varias recomendaciones que deberías seguir para cuidar los dientes de un bebé. “Primero, es mejor que la lactancia o biberón no continoe después del año de edad; por otra parte, no utilizar el biberón como tranquilizante, y si se usa para dormir al niño, darle agua en lugar de leche.

No poner miel o azúcar en el chupón, pues el dulce es lo que produce caries”. Además se deben revisar las medicinas, pues muchas tienen un alto contenido de azúcar.

Si se toman en cuenta todos estos consejos, y se siguen al pie de la letra las indicaciones del pediatra, así como las del ortodoncista, los dientes de los menores estarán limpios y sanos, con una educación adquirida por el hábito de la higiene bucal.

Tips para una mejor educación bucal

Para ayudar a proteger los dientes y encías de los niños, y así reducir el riesgo de formación de caries, dijo, “enséñeles a seguir estos simples pasos: cepillar los dientes por lo menos dos veces al día con una crema dental con flúor aprobada por la Asociación Dental Mexicana, lo cual le eliminará la placa bacteriana (que es una película pegajosa que se adhiere a los dientes y que es la causa principal de las caries).

Utilizar hilo dental diariamente para evitar que la placa se endurezca y se convierta en sarro, pues una vez que se ha formado, sólo puede ser eliminado con una limpieza profesional”.

Así como elegir una dieta balanceada evitando el consumo de almidones y azúcares. “Cuando ingiera estos alimentos, trate de hacerlo con la comida y no entre comida. La saliva adicional que se produce durante una comida ayuda a enjuagar los alimentos de la boca, por ello hay que utilizar productos dentales que tengan flúor, incluida pasta”. (Yadira Llaven)

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