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Puebla > Estado
viernes 10 de agosto de 2007

La nueva incertidumbre de los migrantes poblanos: la tarjeta del seguro social

New Rochelle, Nueva York– Una de las explicaciones de por qué miles de mexicanos envían este año menos dólares a sus familias en México está relacionada con una reciente ley federal puesta en marcha aquí en EU: los patrones tienen en promedio 90 días, despues de la correspondiente notificación, para verificar la coincidencia entre el número del seguro social y el nombre del migrante.

En caso de no existir respuesta favorable, los empleadores estarán obligados por la policía y los jueces a despedir a todos y cada uno de sus obreros. Y en ese tema parece no existir vuelta de hoja, a pesar de las presiones de los grupos humanitarios y de defensa de los derechos laborales en Nueva York, y en general en toda esta nación.

La normativa, impulsada por el departamento de Seguridad Interna desde los primeros meses de este año, comenzó ya a provocar entre millones de mexicanos incertidumbre con muy pocas luces en el final del tunel, según platicaron a La Jornada de Oriente varios indocumentados, quienes advierten dos posibles salidas: regresar en un corto plazo –menos de cinco años– a sus comunidades, o tomar la nueva alternativa puesta de moda aquí en New Rochelle: viajar a Europa a ganar euros, contratados por judios.

Los números

Este jueves los periódicos y la televisión para hispanos destacó ampliamente el informe difundido por la mañana desde Washington por el Banco Interamericano de Desarrollo: “un porcentaje considerablemente más bajo de migrantes mexicanos está enviando dinero a su país desde los EU que el año pasado, según los resultados de una encuesta divulgada hoy por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin)”

De acuerdo con el reporte de ese órgano del BID, “el porcentaje de mexicanos que envía remesas regularmente a su patria cayó a 64 por ciento este año de 71 por ciento en 2006. La caída fue más pronunciada en estados donde la inmigración latinoamericana es un fenómeno más reciente, tales como Georgia, Carolina del Norte o Pennsylvania. En los estados nuevos, el porcentaje de mexicanos que manda dinero a su patria se precipitó a 56 por ciento de un promedio de 80 por ciento”.

En contraste, agrega el documento, en estados con larga tradición de albergar comunidades hispanas como California, Texas, Florida y Nueva York, no se registraron similares caídas. En los estados “tradicionales” la tasa de mexicanos que hacen llegar dinero apenas pasó a 66 por ciento de 68 por ciento.

“En los estados nuevos, casi medio millón de migrantes dejó de depositar dinero a casa. Esto quiere decir que durante el último año unos 2 millones de personas en México perdieron una fuente vital de ingresos.”, anexa el análisis.

Este descenso permite explicar porqué, luego de años de altas tasas de crecimiento, las remesas a México casi no aumentaron durante el primer semestre de 2007 (unos 11 mil 500 millones de dólares) comparado con el mismo lapso de 2006 (unos 11 mil 400 millones de dólares), según datos del Banco de México.

La tendencia en las remesas a México contrasta con el sostenido crecimiento de las transferencias de dinero a países de América Central. “La transferencia de billetes verdes a El Salvador, Guatemala y Honduras aumentaron un promedio de 11 por ciento durante la primera mitad de 2007, comparado con el mismo periodo del año pasado”.

Los migrantes mexicanos y centroamericanos tienen similares características demográficas en términos de edades, ingresos y estancia en los Estados Unidos. La mayoría trabaja en industrias como la construcción, hoteles, restaurantes, procesamiento de alimentos y agricultura, comentó a este reportero Martín Espinosa, representante de grupos de defensa de los derechos laborales en New Rochelle.

Una marcada diferencia es que casi todos los centroamericanos (97 por ciento) viven en estados tradicionales para la migración hispana, mientras que un mayor porcentaje de mexicanos (18 por ciento) decidió mudarse a otras partes del país.

–Deben ser varios y cada vez más complicados los obstáculos...

–Nuestros paisanos refieren una inusitada variedad de dificultades que los vuelven menos optimistas acerca del futuro. Es más difícil conseguir empleos bien pagados que hace un año. Entre las principales barreras está la falta de documentación legal, educación formal, dominio del ingles y sobre todo, las intenciones del departamento de seguridad interna, explicó el activista.

–Algunos poblanos radicados en la zona de West Chester hablan con preocupación de la ley que busca apretar los compromisos entre patron y trabajador...

–Desde luego. Muchos dueños de empresas en esta zona ya comenzaron a recibir las notificaciones que los obliga a examinar con lupa los expedientes; es decir, los papeles del seguro social de nuestros paisanos. Y eso ocurrirá en todo este país. El problema aumenta debido a que de cada cinco mexicanos ilegales, cuatro tienen documentos falsos. Y el trabajo está en grave riesgo.

–Tengo entendido de que no existe otra forma de aspirar a encontrar un empleo. El tema de la doble identidad tiene varios matices.

–La doble identidad es un asunto normal bajo estas condiciones, asumió Espinosa.

Un día sin ellos

–¿Un día sin remesas?, respondió este reportero a un mensaje de Esteban, un poblano ilegal

–¡Si, un día sin remesas¡. Si hay una película Un día sin mexicanos... ¿por qué no un día sin remesas?

Esteban vivía en Acatlán de Osorio. Aseguró tener cerca de medio siglo de edad, aunque el perfil y el cuero no parecen corroborarlo. Los brazos mixtecos todavía son tenazas fuertes y sirven muy bien para limpiar y recoger la basura de un Mcdonald’s en el condado de Mamaroneck.

Todos los responsables de ese centro de comida rápida de hecho son de Puebla. Ganan por hora 8.50 dólares. Todos pretenden algún día regresar a su pueblo. Conforme pasan las horas el dilema crece: cada 24 horas será un día menos o un día más aquí. Esteban primero debe cumplir un pacto: acabar de construir la pequeña casa de block en su tierra. Y falta, poco. Quizá 150 o 200 mil pesos más. En dos meses terminan los lujosos cuartos, en donde por su puesto, nuca pasará una noche como huésped. Mientras, ya investiga la forma de comprar el boleto de avión.

Durante la larga plática con el mixteco quedó en claro algo: una porción de los mexicanos ilegales en los Estados Unidos posee en la cabeza la idea de solucionar sus problemas económicos lejos, muy lejos, de la ayuda de quienes deben contribuir con eso, el gobierno.

–¿Y por qué o para qué un día sin remesas?

–Para tener una idea, sobre todo el gobierno, nuestros gobiernos, de la importancia del trabajo y esfuerzo de millones como yo en éste país. Porque son puros discursos... puras palabras. Y mientras, nos seguimos chingando y muriendo. ¿A quien parece importarle?

Es una reflexión escupida espontáneamente. Aseguró ya no tener rancor y odio, y menos frustración. “Son deseos de no quedarse callado. Mínimo, y eso nadie puede atreverse a impedirlo, tienen derecho a consignar parte de la historia de un México invisible. ¡Pero con algo de dinero¡, en el mejor de los casos”.

Y las risas son inevitables. (Miguel ángel Domínguez Ríos)