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Puebla > Cultura
miércoles 8 de agosto de 2007

MEDIEROS
desde los comunicadores



Griselda Tirado: mil 460 días más de impunidad, y contando...

Byron Lechuga

6 de agosto de 2003: una mujer totonaca y comprometida luchadora social se dispone a salir de su casa ubicada en el municipio de Huehuetla, Puebla. Son las 5 de la mañana, y a esa hora apenas se alcanza a ver el camino estrecho y enlodado que lleva al centro de uno de los municipios más pobres del Estado.
Oculto entre la maleza y la oscuridad se encuentra un sicario que pronto dará fin a la vida de esta mujer. Ella aún no lo sabe, y nadie lo espera, sólo el asesino, que al verla cargando una bolsa de pan descarga a sangre fría su escopeta. Mal herida a unos cuantos metros de su casa está Griselda, quien pasa sus últimos momentos tirada en la calle esperando la atención médica que nunca llega.
La fiesta patronal del municipio que se celebra ese mismo día tendrá que esperar, ya no es día de celebración para los totonacas de la Sierra Norte, Teresa Griselda Tirado Evangelio, una de sus principales defensoras, acaba de ser asesinada, y nadie sabe por qué.
Hasta la fecha, a pesar de que el gobierno de Melquiades Morales Flores se aseguró de mantener la versión de un crimen pasional, existen acontecimientos que no deben pasarse por alto ni olvidarse.
Poco tiempo antes de su muerte, circularon en el municipio totonaco volantes anónimos que amenazaban con que “rodarían cabezas” y que tachaban a Griselda de ser una “manipuladora de analfabetas”, fama que seguramente le adjudicaron por colaborar en la fundación del Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom, un proyecto de escuela que hasta la fecha continua formando académicamente a jóvenes indígenas que cada vez más alcanzan niveles de licenciatura.
Griselda Tirado además participó en la fundación de la Organización Independiente Totonaca, misma que le arrebató el poder municipal al Partido Revolucionario Institucional durante nueve años, instaurando un gobierno indígena y deteniendo el cuasi monopolio político de familias de caciques, como los Valeriano y los González, quienes durante años se intercambiaron la presidencia a diestra y siniestra bajo la bandera del priismo poblano.
Mantuvo además una constante labor como consejera del IFE, actividad en la que trabajaba por la democratización de los procesos electorales y donde realizaba un avance importante para detener la compra y coacción de votos en el municipio de Zacatlan.
No olvidemos tampoco que de acuerdo con la OIT, Griselda sería postulada como candidata a la presidencia municipal para contender contra el actual líder priista, Víctor Manuel Rojas Solano, personaje que es parte de la vieja guardia del tricolor en esa región de la Sierra Nororiental, y que forma parte del grupo de caciques que supuestamente deciden quién gobierna Huehuetla y de quiénes hasta la fecha se presume que pudieron estar detrás de la muerte de Tirado Evangelio. Es importante, además, destacar que hace más de una década Rojas Solano colaboró muy de cerca en la administración de Genaro Valeriano. En ese entonces hizo equipo con el comandante de la Policía Municipal Zamudio García Reyes, el presunto autor material de la muerte de Griselda Tirado y de quien se tienen documentadas algunas otras muertes por encargo. El mismo Melquiades Morales Flores lo calificó como un “sicario peligrosísimo”, afirmación que llama la atención siendo que años atrás este sicario trabajaba para el PRI, partido que Morales Flores actualmente representa como senador.
La Fiscalía Especial instaurada en Huehuetla para el pronto esclarecimiento del homicidio de la abogada no rindió frutos. Octavio Tirado Evangelio, hermano de Griselda, fue presionado por la policía estatal para que se declarara culpable de la muerte de su hermana. Incluso la familia de Griselda tuvo que abandonar la casa que habitaba debido a constantes hostigamientos y amenazas que llegaron al límite cuando por las noches gente desconocida hasta la fecha rodeaba el inmueble arrojando piedras y pateando las puertas metálicas.
Seis meses después del homicidio, Zamudio García Reyes, alias el Perro, se presentó ante las autoridades para confesar el crimen y señalar al supuesto autor material. Amelia Sánchez Cruz, esposa de Alberto Vallarta, actual edil del municipio de Zozocolco de Hidalgo, Veracruz, ordenó la ejecución de Griselda debido a la relación que mantenía con su marido y con quien para esa fecha, tenía una hija de tres años de edad, Vanesa Vallarta Tirado. Así, el gobierno poblano comprobaba el móvil pasional que desde un inicio había sentenciado a través de su secretario de Gobernación.
Cobijado con este argumento, y con la confesión de Zamudio videograbada y transmitida por televisión “para que no quedara duda”, el gobierno de Melquiades Morales dejó a un lado las explicaciones sobre el retraso en las investigaciones del Ministerio Público, las supuestas pesquisas, el hostigamiento a la familia y por supuesto, la carrera social y política que Griselda había desarrollado hasta ese entonces.

Hostigamiento e impunidad, hasta la fecha presentes

A cuatro años de la muerte de la abogada y defensora de los derechos humanos de los indígenas de la Sierra Norte de Puebla, Teresa Griselda Tirado Evangelio, la impunidad y el hostigamiento siguen presentes. Hace unos días, Manuela Tirado, hermana de la víctima, denunció que el cuerpo de Miguel Tirado Evangelio fue exhumado ilegalmente del panteón municipal de Huehuetla bajo órdenes de la familia Manzano, identificada como parte de la red de cacicazgos que hasta la fecha rigen el municipio.
A pesar de que la familia de Griselda cuenta con la documentación necesaria para comprobar la propiedad del predio donde se encontraba sepultado el hermano de Griselda muerto hace 14 años, no han presentado ninguna denuncia ante el Ministerio Público debido al temor de represalias por parte de los caciques que ya amenazaron a la familia Tirado.
Por si fuera poco, la casa que habitaban la madre, la hermana y la hija de Griselda, actualmente se encuentra abandonada y hace poco tiempo el ayuntamiento destruyó la barda de la misma debido a que se encuentra realizando obras públicas que amenazan con la desaparición de ésta o al menos, con parte importante de la vivienda.
Después de tres años y medio, el caso de Griselda continúa estancado en el Juzgado Primero de lo Penal. Todavía en la etapa de instrucción, el abogado Jaime Esteban Castillo, representante legal de Zamudio García y Amelia Cruz, espera la comparecencia de dos experitos de la PGJ a quienes no se les ha podido localizar, motivo por el cual se ha pospuesto cinco veces en lo que va del año, la que según Isauro Limón Melchor, juez Primero de lo Penal, será la última dirigencia antes de la sentencia definitiva.

Baja y difunde el documental sobre el caso de Griselda Tirado en:

http://www.nodho.org/?p=34
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