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Puebla > Estado
miércoles 25 de julio de 2007

MEDIEROS
desde los comunicadores


13 años después... más vivos y reales que nunca

Ana Lidya Flores

Los zapatistas dejaron de existir para las grandes empresas mediáticas hace muchos años. Insisten en que han perdido poder de convocatoria, pues ya no logran reunir a multitudes en el zócalo del Distrito Federal. Creen que ya cumplieron con poner el tema indígena en la agenda nacional. Afirman que Marcos enloqueció y que ha perdido su escaso capital político... en fin. Es casi un alivio no ver o escuchar versiones que antes que informar a su auditorio, desinforman a quienes se exponen a ellos.

La cobertura mediática casi se limita a las crónicas de Hermann Bellinghausen y de los corresponsales de La Jornada en Chiapas, y desde luego, a los medios libres que desde sus condiciones de operar al margen de las grandes industrias, cumplen con el cometido de representar un contrapeso a los intereses de Televisa, Televisión Azteca, o de cualquiera de las grandes cadenas radiofónicas.

¿A quién le interesan los zapatistas a estas alturas del milenio? A muchos. De acuerdo con el movimiento que se ha dado en el Segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, me parece que no son pocas las tres mil almas que se andan moviendo entre San Cristóbal de las Casas, y los caracoles de Oventic y Morelia. Aún hay otras paradas por hacer, pero pude constatar que aún hay miles caminando del lado de los sin rostro.

Los retenes en las carreteras chiapanecas se intensificaron los días previos al encuentro. ¿Casualidad? Yo creo que no, porque pese a la cortesía de los miembros del Ejército mexicano destacados en los puntos de revisión, los simpatizantes de la guerrilla más carismática de la que se tenga memoria, son esculcados y escrutados con milimétrica precisión. Mientras, los zapatistas están concentrados en sus Caracoles, baja la intensidad de la revisión.

En cuanto vuelve el trajín para ir y venir, se reactivan los controles. No importa. Zapatistas y filozapatistas –como han dado en llamarnos los académicos con pretenciones de hacer ciencia y no contaminarse del entusiasmo ezetaeleneista–, hacen bulla y recorren el territorio donde fermentó la pretensión de hacer que en este mundo quepan muchos mundos. Y por si estas líneas fueron suficiente provocación, no estaría por demás darse una vuelta por la página del enlace zapatista y probar, aunque sea por una única vez, qué se siente escuchar un medio libre. Quien quita y se hace costumbre.

Los medios son cada vez menos artesanales y hay posibilidad de escuchar en directo, a través de la red, lo que los indígenas tienen que decir a sus visitantes, y a esa parte de mundo que los quiera escuchar. chiapas.indymedia.org es una de las alternativas al alcance de cualquier ordenador. Por poner un ejemplo, a lo largo del martes 24 de julio, fue posible seguir la intervención del Caracol de Roberto Barrios a partir de las 13 horas. En la pausa para la comida cesó la transmisión, pero de acuerdo con los usos de la red, también se podían seguir las entrevistas y reportajes, en la dirección www.tierrayterritorio.org

Los teóricos de la comunicación alternativa soñaban en los lejanos años ochentas con medios como los que ahora existen. En aquellas épocas eran una utopía. Ahora son una realidad. Los comunicadores alternativos ya no son un deseo, producen y transmiten día con día. Lo que hace falta ahora es una comunidad de internautas que difunda con mucho más ahínco esa producción, pues no hay cosa más triste que la existencia de productos mediáticos que nadie escuche. De momento, la selva chiapaneca es otra vez un ejemplo para el mundo, aunque el ejército de comunicadores que invadió Chiapas en 1994 haya optado por desertar.



Televisa y Creel, relaciones paradójicas

Roberto Alonso

De las imágenes que llamaron la atención sobre la entrega de la carta de naturalización al empresario de origen chino Zhenli Ye Gon, Televisa escogió al destinatario de su nueva campaña de desprestigio. La empresa informativa no eligió al ex presidente Vicente Fox, quien le estrechó la mano al hoy capturado en Estados Unidos por la agencia antidrogas de ese país, ni tampoco al ex secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, responsable de los asuntos internacionales.

No, paradójicamente, el ataque de Televisa fue dirigido al presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado, Santiago Creel Miranda, quien como secretario de Gobernación firmó el decretazo que eliminó casi por completo el impuesto en especie que tenían que pagar los concesionarios de la radio y la televisión al Estado, prolongó los títulos de concesión de las televisoras hasta 2021 y otorgó los permisos necesarios para la incursión de Televisa en el negocio de las apuestas. En la emisión del 18 de julio de El Noticiero, el conductor Joaquín López Dóriga ideó la versión de que el ex secretario de Gobernación se deslindaba del caso y desviaba la responsabilidad a Derbez, esto sin que sus declaraciones expresaran algo siquiera similar. Para el día siguiente, Televisa buscó el arma para su fusil y presentó las declaraciones del senador panista Federico Dšring: “A mí me parece muy desafortunado el intento de deslinde porque el responsable de todas las materias migratorias era el secretario de Gobernación, Santiago Creel. Yo creo que citando al propio Santiago, debería asumir, como hombrecito, que el encargado de la política interior y responsable de todos los actos del Instituto Nacional de Migración en el gobierno anterior fue Santiago Creel...”

Ante este cañonazo, Creel solicitó su derecho de réplica, sin embargo, López Dóriga no le concedió dicho derecho argumentando que el programa ya estaba estructurado. No obstante, la ofensiva no acabó ahí, a pesar de que el aludido esperaba en el teléfono durante la transmisión de El Noticiero, López Dóriga mintió abiertamente en la pantalla: “Esta noche busqué al senador Creel para una reacción y no lo localicé, no lo encontré, no respondió.” Más aún, el viernes 20 de julio, en el mismo programa se descontextualizaron las declaraciones hechas por Creel en una conferencia de prensa en la que dio lectura a una carta dirigida a Emilio Azcárraga Jean, y ridiculizaron al personaje en la sección “Las Mangas del Chaleco”.

¿Qué hizo Creel? Repentinamente, cabe destacar y reiterar, cambiar su postura y denunciar que la ley Televisa se aprobó bajo presiones, “las cosas fueron más bien una imposición que una negociación, donde fue una sola visión, y no la que surge de la pluralidad de intereses que deben estar en juego”, expresó el senador a principios de mayo. Y como actor fundamental en el Senado, impulsar los trabajos para una legislación en medios electrónicos que corrija los errores señalados por la Corte.

¿Qué hizo Televisa? Como ya va siendo costumbre, abusar de una concesión del Estado para dirimir asuntos personales, defender sus intereses, arremeter contra quienes amenazan, en búsqueda de la democratización de los medios, su negocio y, en este caso, cobrar venganza por la actitud de Creel respecto a la ley confeccionada por la televisora.

Más claro no pudo ser el ex secretario de Gobernación en la misiva que hizo llegar al presidente de Grupo Televisa: “No le demos vueltas al asunto. Su molestia, señor Azcárraga, no tiene que ver con algo que nunca expresé sobre mi precampaña, sino con mi posición crítica en torno a las reformas a las leyes de medios.”