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Puebla > Salud
jueves 19 de julio de 2007

ESTÉTICA Y SALUD

Una piel sin infección: la celulitis

Rafael H. Pagán Santini

En una época en la que existe mayor libertad para elegir y utilizar el tipo de ropa que deseemos, la celulitis, sin dejar de ser un proceso inflamatorio, se ha convertido en un problema estético. Eliminando las causas bacterianas que podrían ocurrir por una herida infectada, la celulitis aparece siempre debido a los hábitos alimenticios, al estilo de vida, pero sobre todo a la falta de ejercicio.

La celulitis es una verdadera condición de salud ligada a diversos factores. La acumulación de grasa es sin duda un factor importante. La grasa se instala en las células adiposas (células que acumulan grasa en forma de triglicéridos), esta acumulación ejerce presión sobre los tejidos capilares haciendo que se retengan líquidos (agua) y ello provoque bultos de la piel.

El nombre real de la celulitis es “lipodistrofia”; es una modificación del tejido conjuntivo que se caracteriza por una acumulación de grasa en diversas zonas del cuerpo, debido a una hipertrofia de las células adiposas. Estas células se localizan en la capa que se encuentra por debajo de la dermis (hipodermis o capa subcutánea); no forma parte de la piel propiamente dicha, pero por ella van los principales vasos y nervios a la piel suprayacente. Clínicamente se puede considerar a la celulitis una inflamación del tejido subcutáneo.

La capa subcutánea o hipodermis tiene una contextura laxa y esponjosa, es rica en grasa y mantiene un gran aporte sanguíneo. Cuando estas células adiposas comienzan almacenar grasa, que luego no es transformada en energía, su tamaño tiende a aumentar considerablemente, iniciándose una invasión grasa en zonas específicas. A menudo, en la mujer se observan en la superficie de los glúteos y las caderas múltiples depresiones más o menos profundas denominadas vulgarmente “piel de naranja”.

Este aspecto se debe a la existencia, en estas regiones del cuerpo, de tractos fibrosos inextensibles que unen, a modo de pequeños cables, la envoltura de los músculos con la carta profunda de la piel a nivel de las depresiones, haciendo que el tejido graso sobresalga bajo la piel en los intervalos (fenómeno que por analogía recuerda el principio del acolchado). Esta grasa celulítica subcutánea está compartimentada por una trama de tejido conjuntivo fibroso, y por lo tanto comprimido, que a su vez comprime los vasos linfáticos y sanguíneos que recorren el tejido subcutáneo. Esta compresión por parte de las células adiposas disminuye el ritmo de los intercambios de sustancias nutritivas dificultando la llegada de sangre encargada de llevarse los ácidos grasos almacenados.

La celulitis es más frecuente en la mujer que en el hombre; esto es debido a las diferencias anatómicas y hormonales entre ellos. En la mujer las fibras del tejido conjuntivo debajo de la piel están unidas perfectamente y dividen la grasa verticalmente; en el hombre, son horizontales y no están directamente unidas a la piel. El desarrollo hormonal de la mujer selecciona específicamente las células adiposas de la cadera y del abdomen para hacerlas más largas, a fin de prepararlas para el embarazo y el parto. El hombre tiene la piel gruesa y elástica, mientras que la de la mujer es más delgada y, por ello, más propensa a presentar celulitis después de un embarazo o una baja considerable de peso.

Los factores hormonales de la celulitis en la mujer son abundantes: la pubertad, el embarazo, la contraconcepción, la menopausia, así como las perturbaciones del ciclo menstrual, que producen desequilibrios hormonales entre el estrógeno y la progesterona (los dos tipos de hormonas ováricas) y que afectan el desarrollo del tejido graso. El aumento de la actividad estrogénica provoca una modificación del reparto y volumen del tejido adiposo, que favorece el acumulamiento de grasa en los adipocitos, además de una retención de agua localizada. También es más frecuente la obesidad debido a un aumento en el número de adipocitos y en el contenido de grasa de los mismos.

Sin duda, estos sistemas de protección y de economía de las grasas en la mujer han ido instalándose a lo largo de la evolución para mantener las reservas de grasa con miras a movilizarlas durante los seis últimos meses de embarazo y durante la lactancia en caso de escasez. No es complicado entender que es muy difícil para el organismo conseguir movilizar estas grasas localizadas y que en un entrenamiento, incluso intenso, tendrá serias dificultades en hacerlas desaparecer totalmente.

Una forma de diagnosticar la celulitis consiste en coger, agarrando con las dos manos ligeramente separadas, el contenido de un pliegue cutáneo. Se hace rotar con los dedos pulgares sobre el plano profundo. Si duele y se observa modificaciones en los tejidos, puede haber celulitis. Debe acudir a un dermatólogo para que le realice un diagnóstico exacto del tipo y grado de celulitis que padece, y del tratamiento a seguir.

Al igual que cualquier parte de nuestro cuerpo, la piel requiere de atención y de tratamientos preventivos para evitar enfermedades y lesiones innecesarias que afecten nuestra vida cotidiana. El ejercicio aeróbico y de estiramiento que aumente el ritmo cardiaco y estimulen la circulación son fundamentales en la prevención tanto de la celulitis como de las estrías que éstas pueden formar. Debe hacerse ejercicio moderado diariamente, ya que favorece el tono y vitalidad muscular, mejora la circulación sanguínea y ayuda a eliminar el exceso de grasa acumulada en las células adiposas.

La piel bien hidratada y nutrida conserva mejor su elasticidad y resiste mejor los estiramientos importantes. Podemos contribuir a que el cuerpo y la piel se mantengan del todo sanos a través de un estilo de vida que incluya una buena alimentación baja en grasas saturadas y trans–saturadas, ingesta abundante de agua y ejercicio físico apropiado.

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico

rhpmedicus@yahoo.com.mx

 

 

El consumo de ácidos grasos trans, primera causa de muerte en México: Solís

Fermín Alejandro García

A fin de ayudar a identificar más fácilmente los productos libres de ácidos grasos trans (AGT), la ex presidente del Colegio Mexicano de Nutriólogos, María Guadalupe Solís Díaz, advirtió a la población sobre el consumo de aceites vegetales que se procesan para obtener grasas más sólidas, pues argumentó que su ingesta excesiva incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, “como sucede con las galletas de chocolate, las palomitas de maíz para microondas, los productos lácteos y la carne de origen vacuno y bovino”.

En respuesta a ello, como sucede en varios países de Europa y Estados Unidos, algunas empresas comercializadoras de alimentos han decidido etiquetar con un logo verde sus productos para reconocer que son libres de ácidos grasos trans.

A diferencia de México, Solís Díaz ejemplificó que en Estados Unidos, desde enero de 2006, “la industria de los alimentos está obligada a informar a la población, a través de la etiqueta nutrimental que cada uno de ellos debe llevar, la cantidad de AGT que contiene”. De la misma manera, en Dinamarca, desde hace dos años, “el gobierno de ese país fue el primero en prohibir niveles superiores al 2 por ciento de consumo diario de AGT en los alimentos”.

Sobre los problemas de exceso de ingesta de AGT argumentó a La Jornada de Oriente que desde la década de los 90, “la evidencia científica ha demostrado que el consumo incrementa el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el funcionamiento del corazón”.

“Estudios como el de los doctores Mensink y Katan –agregó– han demostrado que los AGT aumentan en mayor medida los niveles de lípidos que los ácidos grasos saturados, considerados comúnmente como la causa principal de las enfermedades cardiovasculares relacionadas con la dieta”.

“Los resultados indican que los AGT pueden elevar el nivel de colesterol malo que a su vez disminuye el nivel de colesterol bueno en la sangre, mientras que las saturadas sólo incrementan el colesterol malo”.

¿Cómo evitar el consumo de ácidos grasos?

Dado que México todavía no existe regulación alguna que obligue a la industria de alimentos a mencionar la cantidad de AGT que contienen sus productos, la población debe hacer un esfuerzo mayor para evitarlos, primera causa de muerte en nuestro país. Por ello, la especialista sugirió a fin de ayudar a la población a tomar decisiones informadas que los alimentos con alto contenido de AGT son: la margarina en barra, preparada con aceite vegetal; las palomitas de maíz en microondas; margarina en tina (suave); papas fritas comerciales; galletas saladas con queso; barra de galleta, cubierta con chocolate de leche o con caramelo; galletas saladas para botana.

“Pero la población debe poner mayor atención en el consumo de productos lácteos y en la carne de origen vacuno o bovino, pues estos también están constituidos de grasas sólidas, los cuales igualmente se encuentran en los productos industrializados como el aceite en aerosol”. Además, galletas comerciales con chispas de chocolate; papas a la francesa comerciales; galletas de chocolate tipo sandwich con relleno de crema; donas comerciales; botanas de frituras de maíz; mayonesa elaborada con aceites parcialmente hidrogenados; papas fritas congeladas y roles de canela.

De la misma manera, mencionó a los alimentos clasificados con bajo contenido de AGT: salchichas de res, cereal de trigo listo para comer, queso tipo americano, carne de res molida, helado de vainilla, y pollo para asar con pellejo crudo.

Tips sencillos para evitar los AGT

En respuesta al consumo de estas grasas, recomendó preferir alimentos que incluyan el logo verde de Unilever; evitar productos que de acuerdo a su lista de ingredientes contengan: aceite vegetal hidrogena, aceite vegetal parcialmente hidrogenado; disminuir el consumo de galletas con relleno, frituras, margarinas sin logo, papas fritas. Así como, en los establecimientos de comida rápida, “es preferible acompañar el plato con una ensalada variada en lugar de papa; y elegir grasas saludables desde un punto de vista cardiaco como son las avellanas, aguacates, mantequillas de maní, y margarinas sin ácidos grasos trans”.

Ante lo expuesto, demandó que la industria alimentaria en el país sea la responsable de mejorar sus procesos tecnológicos a fin de orientar a la población a cumplir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Unilever es una empresa multinacional que está presente en México desde hace cuatro décadas y compite en más de 150 países con cerca de 500 marcas. En los últimos años la empresa ha respondido a los requerimientos de sus áreas estratégicas de negocios, lo cual la sitúa dentro de las corporaciones más grandes del mundo.