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Puebla
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jueves 12 de julio de 2007 |
ESTÉTICA Y SALUDLas estrías, cicatrices en la pielRafael H. Pagán SantiniTodos hemos estirado alguna vez un elástico de forma tal que cuando lo soltamos ya no vuelve a tener la misma forma ni recupera su elasticidad inicial. Eso mismo ocurre cuando nuestra piel se estira, por ejemplo con el sobrepeso, y se quiebra formando surcos. Las cicatrices que se forman al quebrarse la piel se le conocen como estrías. La piel es un órgano delgado, relativamente plano, clasificado como una membrana. Está compuesta por dos capas principales: una exterior, más fina, llamada epidermis y otra interna, más gruesa, denominada dermis. Aunque la capa que se encuentre por debajo de la dermis (hipodermis o capa subcutánea), no forma parte de la piel propiamente dicha, por ella van los principales vasos y nervios a la piel suprayacente.
La capa subcutánea o hipodermis tiene una contextura laxa y esponjosa, es rica en grasa y mantiene un gran aporte sanguíneo lo que la hace un sitio ideal para la absorción rápida y relativamente indolora de las sustancias inyectadas. El contenido de grasa de la hipodermis varía según el estado nutritivo, pudiendo superar en los sujetos obesos los 10 centímetros de espesor en algunas zonas. La densidad y disposición de las células adiposas (células que acumulan grasa en forma de triglicéridos) y de las fibras de colágeno en estas zonas determinan la relativa movilidad de la piel. A la dermis se le denomina comúnmente la piel verdadera. La resistencia mecánica de la piel está en la dermis. Además de desempeñar una función protectora frente a la lesión mecánica y la compresión, esta capa de la piel constituye una zona de almacenamiento de agua y de electrólitos. La dermis está formada por una capa papilar fina y una capa reticular más gruesa. Las estructuras que conforman la capa reticular están inmersas en una capa densa de fibras de colágenas blancas, fuertes y entrelazadas que es lo que le confiere la resistencia a la piel. Además, la capa reticular contiene fibras elásticas que hacen a la piel distensible y elástica (capaz de rebotar). Ambos tipos de fibras se entraman formando una verdadera red que confiere a la dermis una estructura fuerte pero elástica. Si las fibras elásticas de la dermis se distienden en exceso, por ejemplo por el rápido aumento del volumen del vientre durante el embarazo o como consecuencia de una gran obesidad, estas fibras se debilitarán y se romperán. El resultado inicial es la formación de surcos deprimidos, rosados o ligeramente azulado con bordes dentados. Estas finas marcas (marcas de estiramiento) son, en realidad, diminutos desgarros. Cuando cicatrizan y pierden el color, las estrías (en latín surcos) que quedan parecen cicatrices lineares y brillantes, de color blanco plata. Si el entramado de colágeno se desorganiza y las fibras elásticas se rompen toda la estructura de sostén de la piel se perderá y ésta tendrá un aspecto estriado cicatrizal. El principal factor para la aparición de estas marcas es el cambio súbito de peso. Pero existen otras no menos importantes: cambios hormonales, el crecimiento durante la adolescencia, embarazo, levantamientos de pesas durante períodos prolongados y la ingesta de medicamentos que contienen corticoides. Las estrías y la atrofia cutánea son, tal vez, los efectos secundarios observados con más frecuencia tras el uso de corticoides tópicos, que al parecer son capaces de alterar las fibras elásticas y el colágeno. Las estrías de los adolescentes pueden manifestarse poco después de la aparición del vello púbico y se localizan en las caras externas de los muslos o en la región lumbosacra en los hombres y en los muslos, nalgas y mamas en las mujeres. Se piensa que el levantamiento de pesas y otras formas de ejercicio pueden exagerar la lesión fisiológica del tejido conjuntivo dérmico. La exposición al sol acentúa las estrías en lugar de atenuarlas. Las dosis masivas de sol alteran profundamente las fibras de colágeno y de elastina. Las fibras elásticas que aportan soltura a la piel se distienden; la piel pierde elasticidad y se relaja. Hasta el momento no existe un tratamiento tópico satisfactorio que elimine las estrías, aunque en el mercado hay múltiples productos avanzados que incluyen agentes emoácidos e hidratantes, con complejos vitamínicos y ácido hilurínico destinados a favorecer la elasticidad tisular y la estabilidad del colágeno. Una vez que han aparecido las estrías las posibilidades terapéuticas del trastorno estético se reducen a intervenciones directas en la piel. Estos tratamientos han mejorado mucho en los últimos años gracias al desarrollo de las técnicas láser y microdermoabrasión, cuya utilización contribuye a mejorar ostensiblemente la textura y aspecto de la piel. La prevención es la mejor defensa ante estas marcas. La piel bien hidratada y nutrida, conserva mejor su elasticidad y resiste mejor los estiramientos importantes. Podemos contribuir a que el cuerpo y la piel se mantengan del todo sanos a través de un estilo de vida que incluya una buena alimentación baja en grasas saturadas y trans–saturadas, ingesta abundante de agua y ejercicio físico apropiado. Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx
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