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Puebla > Estado
jueves 28 de junio de 2007

ESTÉTICA Y SALUD

 

Padecimientos congénitos de los pies

Rafael H. Pagán Santini

Los pies tienen una estructura verdaderamente compleja y especializada. Con su forma abovedada y elástica en la planta del pie, permiten dar pasos, equilibrar el cuerpo y sostenerlo con fuerza y coordinación increíbles. Ellos son parte del sistema locomotor, y muy importantes para todas las personas, ya que nos permiten trasladarnos de un lugar a otro, correr, brincar, bailar, ponernos de puntas para alcanzar objetos y sobre todo, en ellos recae todo el peso de de nuestro cuerpo, más lo que estamos cargando.

La estructura del pie es similar a la de la mano, con ciertas diferencias que la adaptan para soportar peso. Ejemplo de eso es la mayor solidez y la menor movilidad del dedo gordo del pie, en comparación con el pulgar de la mano. Además, los huesos del pie se mantienen unidos de tal modo que forman arcos elásticos en sentido longitudinal y en sentido transversal. Esto es arquitectónicamente acertado, ya que los arcos proporcionan mayor fuerza de soporte para determinada cantidad de material estructural que cualquier otro tipo de disposición. Por tanto, la construcción de arcos en dos direcciones constituye una base muy estable.

Potentes ligamentos y tendones de los músculos de las piernas mantienen firmemente los huesos de los pies en sus posiciones en arco. Sin embargo, no es raro que se debiliten, haciendo que los arcos se aplanen. El “pie plano” aparece cuando hay un debilitamiento de los tendones y ligamentos fijados a los huesos del tarso.

A partir del nacimiento, el arco del pie se va formando, si al comenzar a caminar se le toma una huella del pie al bebé se debe observar un hueco entre la zona del metatarso, es decir en medio del pie y el talón, delimitado solamente por la línea que corresponde al borde extremo del pie. Sin embargo, no en todos los bebes se forma el arco y ocasiona el problema ya mencionado, el pie plano o “pes planus”. El pie del bebé descansará y se apoyará sobre el suelo. No se debe confundir el pie plano con el pie del recién nacido, ya que este último contiene una gran cantidad de grasa plantar que no permite ver el arco.

Durante los primeros tres años de crecimiento, el pie va tomando su forma definitiva. En este periodo, desde el momento en que intenta comenzar a caminar se le debe dar soporte y firmeza al pie del bebé. Sus pies son de estructura cartilaginosa, los huesos no están totalmente solidificados, por lo que es necesario evitar el sobrepeso y ayudar a los niños a empezar a caminar colocándoles un zapato tipo botita que controle la posición del talón y que no oprima sus deditos; además, que tenga suela flexible.

Tanto los pies como las piernas van sufriendo cambios conforme el bebé va creciendo. Si después de los tres años de edad se detecta cualquier problema en la forma o en el caminar del niño, se deberá utilizar zapatos ortopédicos con plantillas o soportes necesarios para dar la forma correcta del pie. Este problema debe ser atendido correctamente y a tiempo por médicos especializados para no limitar las actividades físicas y deportivas del niño.

El pie plano no es la única condición congénita que pueden padecer los niños en los pies. Los trastornos en los pies aparecen cuando su estructura se presenta alterada desde el nacimiento o cuando se modifica durante la vida. Los zapatos inapropiados, los traumatismos y las actividades artísticas o deportivas pueden deformar los pies al presionar en áreas que de forma normal no recibirían tales presiones.

La atención oportuna y adecuada sigue siendo la regla de oro en la prevención de todos los padecimientos. Los efectos de una atención inadecuada se verán durante el crecimiento.

Problemas congénitos del pie

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

 

 

El pie de atleta, uno de los problemas más comunes, por descuido: especialista

 

Los pies son estructuras muy flexibles y complejas cuyas funciones principales son el soporte del peso del cuerpo y el movimiento para la marcha, ya sea andando o corriendo. Aunque, en realidad, la marcha se produce por medio de los músculos de las piernas, pero son los pies los que actúan de palanca, al mismo tiempo, que mantienen el equilibrio del cuerpo.

Sin embargo, pese a su importancia dentro de la estructura anatómica –muy compleja, pues está integrada por 26 huesos, numerosas articulaciones y más de un centenar de ligamentos–, muchas personas no toman medidas precautorias para su mejor funcionamiento e higiene, sufriendo enfermedades y malformaciones por causas indeterminadas que, por lo general, son de fácil solución adoptando hábitos.

“Una de las causas más frecuentes de problemas en los pies se encuentra en la falta de una adecuada ventilación. Los pies necesitan transpirar, y si ello no es posible, quedan limitados en un ambiente húmedo que favorece el desarrollo de hongos”, explicó la podóloga Luz Cristal Martínez Flores.

Aclaró que una buena higiene de los pies se basa no sólo en la limpieza diaria seguida de un secado muy meticuloso –especialmente entre los dedos–, sino también en el corte y limpieza frecuente de las uñas y el uso de calcetines transpirables; estos ya sean de lana o algodón.

Asociado, a lo anterior, también es fundamental el calce de un zapato fabricado con materiales que facilite la ventilación de los ortejos, pues agregó que no es conveniente usar todos los días el mismo calzado. “Los zapatos de uso diario deben dejarse airear preferentemente un día sí y otro no, lo que permitirá una mejor higiene y no caer en el extremo de un pie de atleta”.

Sobre este infección, la especialista explicó que es causada por hongos, que se reproducen en las zonas sudorosas y húmedas, entre los dedos de los pies, a causa de la poca ventilación, descamando la piel y provocando inflamación y dolor; en algunos casos, se producen fisuras muy profundas que causan dolor intenso.

“El cuerpo alberga normalmente una variedad de microorganismos, entre ellos bacterias y hongos, algunos de los cuales son útiles para el organismo; mientras que otros pueden multiplicarse rápidamente, bajo las condiciones apropiadas, y causar infecciones, como es el caso del pie de atleta”.

No obstante, Martínez Flores recalcó que el pie de atleta puede adquirirse por contagio al andar descalzo por piscinas y gimnasios, desarrollándose especialmente en las personas que no siguen una higiene y un cuidado adecuado de sus pies.

Síntomas y tratamiento

El área afectada por lo general está roja y con picazón; el síntoma más común es la piel agrietada, en escamas y que se desprende entre los dedos de los pies. Se puede tener la sensación de quemadura o picadura y a veces puede haber ampollas, supuración o costra. Además de agudizarse el problema en los ortejos, los síntomas del pie de atleta se pueden presentar en talones, palmas de las manos y entre los dedos de las manos.

Y si el hongo se disemina hacia las uñas, éstas pueden presentar decoloración, engrosamiento e incluso desmoronamiento

Para su tratamiento y erradicación, sugirió “se administre medicamentos antimicóticos para ayudar a controlar la infección, ya sea en polvo o en crema, que generalmente contienen clotrimazol, miconazol o tolnaftato”.

Una vez que se resuelve el pie de atleta, añadió, se debe continuar con el medicamento de una a dos semanas después de que la infección haya desaparecido de los pies para evitar su recurrencia.

Además, la podologa recomendó que los pies se deben mantener los pies y secos, así como lavarlos bien con jabón y agua dos veces al día. Se deben usar medias limpias o calcetas de algodón y cambiarlas, al igual que los zapatos, lo más frecuentemente posible para mantener los pies secos.

Finalmente, dijo que pese a que el pie de atleta casi siempre responde bien al cuidado personal, este puede recurrir por descuido al tratamiento inicial.

En dado caso de que la infección se vuelva crónica o severa, que no responden al cuidado personal durante dos a cuatro semanas, “se debe recurrir a un tratamiento posterior por parte de un médico especializado, cuando el pie está hinchado y caliente al tacto, especialmente si tiene líneas rojas, ya que éstos son signos de una posible infección bacteriana. Otros signos pueden ser supuración u otro tipo de secreción y fiebre”. (Yadira Llaven)