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Puebla > Ecología
lunes 25 de junio de 2007

Recorre la Caravana de Monitoreo Ambiental la región; toma muestras de la contaminación

Javier Puga Martínez

En un hecho sin precedentes en México y Latinoamérica, este fin de semana 27 organizaciones de la sociedad civil llevaron a cabo la primera Caravana de Monitoreo Ambiental de Puebla y Tlaxcala, que reunió a más de 600 pobladores de unas 30 comunidades y pueblos de esos estados, y algunos más de Morelos, los cuales realizaron un recorrido por parte de los lugares más contaminados de la región, como la laguna de Acuitlapilco, la presa de Texcalac y las comunidades de Villa Alta, de Santa Ana Xalmimilulco y San Francisco Ocotlán.


Los resultados sobre los estudios realizados a fuentes de agua y tierra se darán a conocer con la finalidad de presentar a las autoridades la impunidad con la que empresas nacionales y extranjeras, zonas residenciales y ciudadanos contaminan / Foto: Rafael García Otero

Dicha caravana estuvo apoyada por más de 15 investigadores y académicos de la UNAM, de la Universidad Autónoma Chapingo, así como del Colegio de Posgraduados. Levantaron muestras del agua y la tierra de Acuitlapilco, Texcalac y Villa Alta, Tlaxcala, además de Santa Ana Xalmimilulco y San Francisco Ocotlán, en Puebla para poder analizarlas en laboratorios.

Los resultados serán presentados en una próxima conferencia de prensa, que posiblemente sea este jueves. Con pruebas en la mano darán a conocer a las autoridades federales, estatales y municipales la impunidad con la que empresas nacionales y extranjeras, zonas residenciales y ciudadanos a pie contaminan fuentes de agua dulce y cientos de hectáreas de tierra cultivable, así como los efectos de la depredación ambiental en bosques y reservas ecológicas del valle de Puebla, cuyo impacto llega hasta Tecamachalco y Tehuacán, la cual siembra con las aguas negras de Valsequillo, ya que la contaminación que transportan los ríos Atoyac y Alseseca terminan en la presa que surte de agua al distrito de riego 030 de la Comisión Nacional del Agua.

A la caravana se integraron observadores internacionales españoles, quienes manifestaron que en ninguna otra parte del mundo visitada anteriormente han encontrado una contaminación ambiental como la que comparten Puebla y Tlaxcala. Pero también afirmaron que la caravana no tiene precedente en toda Latinoamérica, pues no han encontrado que tantas organizaciones y población civil se hayan reunido con la legítima preocupación por el rescate de su entorno natural.

Por cuestión de tiempo no fue posible que la caravana pudiera llegar a los tres últimos puntos de la gira: las colonias Joaquín Columbres y El Salvador, en el municipio de Puebla, y una comunidad aledaña a la presa de Valsequillo, donde decenas más de habitantes se quedaron esperando.

Sin embargo, en las próximas semanas se realizará una segunda caravana, que incluirá esos tres puntos y otros más del centro del estado y la Sierra Norte, lugares donde también hay severos casos de deterioro ambiental.

Contaminación macro–regional

Para Octavio Rosas, académico investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, Puebla y Tlaxcala no son distintos a Morelos, estado de México y el Distrito Federal respecto a las lamentables condiciones de vida social y medio ambiente, pero destacó que esas cinco entidades comparten algo más: las pequeñas comunidades se están “levantando y luchando por defender su existencia, porque los estados que circundan a la ciudad de México son espacios que están siendo fuertemente agredidos por la expansión urbana”.

Aseguró que actos como esta caravana están llevando a que los pueblos vuelvan a tener conciencia de sus capacidades productivas; es decir, están retomando prácticas de economía local y de reconstrucción del tejido social comunitario para defenderse de agresiones, ya que los llamados “grandes proyectos de desarrollo” tienen su origen fuera de ellos, no les importa la opinión de la población, como tampoco se toman en cuenta las condiciones climáticas, del suelo o de los ríos de las comunidades.

“Son los pobladores los que han hecho el trabajo histórico de defender sus recursos; por eso lugares como Ocotlán, Villa Alta, Texcalac y Acuitlapilco ya reconocieron su situación y pueden empezar a realizar economías regionales para defenderse”.

Agregó que, lejos de buscar un enfrentamiento, las autoridades de los tres niveles de gobierno deben respaldar a las comunidades que dicen representar; de lo contrario, serán los gobiernos los que quedarán rebasados, pues de acuerdo con lo que observó durante el recorrido de la caravana, los pueblos del valle de Puebla ya están hartos de tanto desprecio. Afirmó que las autoridades también están cometiendo omisión al no atender estas problemáticas, y no lo hacen porque los intereses a los que se enfrentarían son muy grandes o se encuentran en complicidad con otros intereses.

“No sólo están sufriendo una agresión ambiental, sino que a los impactos que hay en su salud y en su tejido comunitario lo único que obtienen de las autoridades es desprecio. Incluso se puede ver cómo en Ocotlán el presidente auxiliar está siendo ninguneado por el presidente municipal. Si las autoridades de los tres niveles no se ponen las pilas, los van a rebasar, porque la situación es prácticamente insostenible”, señaló.

Agregó que al igual que Morelos, estado de México y el DF, las poblaciones de Tlaxcala y Puebla se están uniendo para crear alternativas no violentas que les permitan recuperar sus recursos y producir para sí mismas, al margen de lo que algunas autoridades pretenden hacer como negocio con las grandes empresas.

“Lo que vimos a lo largo de la caravana fueron grandes intereses coludidos con la complicidad de las autoridades locales, estatales o federales. Incluso cuando los gobiernos municipales quieren defender a su propio pueblo se ven obligados a enfrentarse con trabas legislativas y normativas que les impiden actuar porque es de ámbito federal, como en el caso del agua”, indicó.

A pesar del desolador panorama, el investigador universitario aseguró que existe futuro para los ríos, barrancas, cuencas de agua, bosques y tierras de cultivo. La caravana demostró que hay posibilidades y alternativas.

“Un ejemplo muy claro de lo que vimos son las descargas residuales en Villa Alta, Tlaxcala. Todas las descargas de las empresas maquiladoras de mezclilla van a parar al Atoyac. Para mí fue impactante, porque a pesar de que ya habíamos escuchado el caso, el hecho de poderlo ver y constatarlo nos permite solidarizarnos, pero también para poder construir en positivo”.

Resistencia civil, el mensaje

A la caravana se sumaron Gemma Tarafa y David Ilistar, ciudadanos hispanos que son investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, España, y que forman parte del Observatorio de la Deuda en la Globalización que, entre otras cosas, da seguimiento al impacto que tiene el capital español trasnacional en países latinoamericanos. Parte de su labor en el observatorio es demostrar que no es cierto que el capital español ayuda a desarrollar las economías emergentes “y que convierte en oro todo lo que toca”, como se afirma en el discurso oficial de aquel país europeo, y que en realidad casi siempre resulta todo lo contrario, dijeron.

Para Tarafa lo que más destacó de la caravana es que detrás de cada problema ambiental en cada comunidad existe una resistencia civil pacífica, a pesar de lo difícil de la situación “y de la impunidad de algunos poderes, la gente sigue luchando en cada lugar y enlaza estas luchas: no estás solo, porque tu vecino padece los mismos problemas”.

Doctora en biología, con especialidad en estudios sobre el cáncer, Tarafa manifestó su beneplácito porque las muestras que se recolectaron en la caravana serán analizadas con la perspectiva del impacto que tiene la contaminación ambiental en la salud de la población de esa zona recorrida. “Hay que tener pruebas sobre papel para demostrar que sí se están causando problemas a la salud”.

Subrayó que participaron como observadores, y consideró que no hay necesidad de traer apoyo extranjero para la realización de más estudios en la zona, pues destacó la labor y capacidad de científicos y académicos mexicanos.

Respecto a la contaminación que hay en Puebla y Tlaxcala, aseguró que “vimos cosas que no habíamos visto antes. Hemos estado en el Yasuní, un parque nacional de Ecuador, por problemas de contaminación de la empresa Repsol, pero no algo tan directo y visible como lo que está en Villa Alta, por ejemplo. Y sobre todo con la impunidad con la que está, ni siquiera lo disimulan. Habría que hacer un muestreo con la población y algunas cosas más, pero observamos que la relación contaminación–salud es directa”, dijo.

Señaló que no hay precedentes para esta caravana, ya que mientras en Ecuador sólo un grupo de “Amazonas” se manifestó, en Tlaxcala y Puebla más de 20 pueblos están haciendo un frente para conservar su patrimonio ambiental. “Nos llamó la atención la gente que estuvo detrás apoyando este movimiento, nos llenó de emoción eso, ver la resistencia que hay”.

Los investigadores indicaron que forman parte de la revista Ecología Política, de España, donde escribirán artículos sobre lo visto en Puebla y Tlaxcala mencionando que si bien se trata de una lucha nacional, también se debe dar a conocer en el extranjero.