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Puebla > Cultura
lunes 25 de junio de 2007

Seis reclusos de San Miguel presentaron su primera producción discográfica titulada Una historia más

Yadira Llaven

Una historia más es el título del álbum debut del grupo Sonidos Cautivos, integrado por Luis Enrique Bautista, Juan Ramos, Javier Cabrera, Nicandro López, Samuel Ramírez y Francisco Valderrama; quienes además de tener en común la devoción por la música, también comparten celdas en el Cereso de San Miguel.
“La música es una zona de libertad que nos permite afirmar nuestra condición de miembros de la sociedad. A pesar de las condiciones adversas de confinamiento en que vivimos, hemos querido ser libres y lo hemos conseguido”, declaran los músicos.
Las influencias de la banda registran géneros como el rock, blues y los ritmos latinos, incluidos en los 12 temas, con letra y música original. Una historia más fue presentada, el fin de semana, en la Casa de las Bóvedas (Palafox y Mendoza 406) de la Universidad Autónoma de Puebla.
Ante la ausencia de los integrantes del grupo, por estar en reclusión en San Miguel, estudiantes del Instituto de Artes Visuales del estado encabezados por Adriana Bonilla, Judith Vázquez, Leopoldo Vallejo, Obed Hernández, Pablo Aguilar, Ramón Amador y Silvano Márquez, prepararon una exposición colectiva titulada Cuerpo cautivo, mente libre. Ésta incluyó video, fotografía, escultura, pintura e instalación, para reforzar a la producción, con obra relativa a los temas del disco.
En entrevista, previo a la presentación formal de Una historia más, Pablo Aguilar Garduño, productor del disco, que forma parte de la beca del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc) de Conaculta, dijo a la La Jornada de Oriente que este proyecto se remonta al taller de rock para reclusos iniciado en 1996, por Josué Arroyo, profesor de la Escuela de Artes de la UAP, con la idea de que la música, además, de expresión y simbolización de la vida, sirva como vía de liberación.
“Fue y sigue siendo una gran alternativa para que los reclusos puedan sostener a sus familias con un pequeño ingreso económico generado a través de un trabajo social y la venta de los discos. En 1999, se realizó el primer disco con un grupo llamado Tiempo de libertad, y así fue creciendo el proyecto; en 2002, algunos internos que pertenecían a la agrupación quedaron libres, y debido a ello se formó una segunda banda Sonidos cautivos, quienes ahora presentan su propuesta musical, con la misma filosofía que la anterior”.
“Está la propuesta de crear una Escuela de Música en el Cereso”, adelantó.
Pablo Aguilar agregó que dentro del Cereso hay de todo y la gente tiene que elegir y tomar una alternativa, en serio, para readaptarse de manera positiva a la sociedad cuando salga del encierro.
En la última temporada, dijo que el sindicato de músicos apoyó con equipo de sonido a la agrupación, además de impartir clases para sentar las bases de la creación de una escuela de música dentro del Cereso, con el respaldo tanto de este organismo como de la casa de estudios.
El objetivo central de la agrupación, explicó, “es darles una oportunidad a los internos que les permitiera no sólo ocupar su mente, sino obtener una utilidad de la venta de los discos, la cual es directamente para ellos”.
La agrupación ha ido evolucionando y actualmente están más ligados al blues; sin embargo, con la presencia de otros géneros musicales, “hemos integrado fusiones, piezas entre el rockblues y ranchero, algo más popular, aunque también podrás escuchar propuestas parecidas a la trova y hasta el rock progresivo… es una mezcla un poco ortodoxa del género musical”.
La experiencia que ha vivido el grupo Sonidos Cautivos, de producir un disco para la gente que está libre, “no sólo es una muestra de la enorme capacidad de redención de la música y del arte, en general, también es una apuesta por la fe en que hombres y mujeres encarcelados pueden volver a empezar”, concluyó.
El disco fue presentado por Lilia Cedillo, vicerrectora de Extensión y Difusión de la Cultura de la UAP, aval del proyecto; Aldo Enrique Cruz Pérez, director General de Ceresos; y el maestro Helio Huesca, director de Música de la Secretaría de Cultura.