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Puebla > Salud
jueves 21 de junio de 2007

ESTÉTICA Y SALUD

Los pies y los hongos

Rafael H. Pagán Santini

Tan pronto como el cuerpo siente demasiado calor empieza a sudar para refrescarlo y los pies no se quedan atrás. La capacidad del cuerpo para enfriarse dependerá de que se pueda evaporar el sudor. En muchas ocasiones esto no puede ocurrir así, ya que algunas partes del cuerpo se mantienen cubiertas por material que no permite la ventilación. Si los pies se encuentran atrapados por unos zapatos o calcetines de tela sintética que impidan que el pie se refresque se acumulará el sudor y se hará un ambiente propicio para que se desarrollen enfermedades como la infección por hongos (pie de atleta).

La sudoración profusa y mal oliente hace que invirtamos una cantidad de nuestro presupuesto en desodorante y jabones especiales para evitar esta situación, que además, es socialmente desagradable. Sin embargo, el sudor tiene una función primordial en el proceso de eliminación de desechos y en el mantenimiento de la temperatura corporal. El olor que suele acompañar a la secreción de las glándulas sudoríparas no se debe a la propia secreción, sino a la contaminación y descomposición de la secreción por las bacterias

La piel actúa como un “radiador” que puede ser activado de acuerdo a las necesidades del momento. Esta función la puede llevar a cabo gracias al sudor, el cual, está constituido por agua, cloruro de sodio (sales), amoniaco, ácido úrico, urea, grasa y ácidos grasos. Las glándulas cutáneas que lo producen son las ecrinas y las apocrinas.

Las glándulas sudoríparas apocrinas están profundamente situadas en la capa subcutánea de la piel de la axila, la areola de las mamas y la piel pigmentada que rodea al ano. Las glándulas sudoríparas ecrinas son las más numerosas del cuerpo y están distribuidas por toda la superficie corporal, con excepción de los labios, el conducto auditivo, el glande del pene y los lechos ungueales. Son muy numerosas en la planta de los pies, en la frente y en la parte superior del torso. También se les puede encontrar en la palma de las manos, especialmente entre los pliegues cutáneos y en la piel de la superficie palmar de los dedos.

Los deportistas están obligados a lidiar con el sudor, el ejercicio aumenta la temperatura corporal por encima del valor establecido de 37 grados centígrados, el cerebro envía una señal nerviosa a las glándulas sudoríparas y a los vasos sanguíneos, y éstos actúan estimulando la pérdida de calor. Este proceso fisiológico se ve obstaculizado cuando el deportista utiliza calcetines de fibra sintética que apenas permiten la ventilación, el efecto refrescante no se puede cumplir y el cuerpo emite más sudor que forma una capa húmeda y cálida que se acumula sobre todo entre los dedos y otras zonas del pie. Esto constituye un medio ideal para el cultivo de bacterias y hongos que al reproducirse activamente causan el característico mal olor que despiden los pies sudorosos, sobre todo el tenis húmedo.

La piel es la primera línea de defensa frente a los microbios que podrían invadir al medio interno del cuerpo. No es extraño que sea un lugar de infecciones frecuentes. Entre las infecciones más comunes que enfrenta la piel de los pies está la epidermofitosis interdigitoplantar, también conocida como tiña podal o tiña pedis. Tiña es el nombre general de muchas micosis (infección por hongos) de la piel. Hay varios tipos de infecciones pero casi todas son ocasionadas por hongos antropofílicos. Algunas veces la piel se infecta de forma combinada, presentando diferentes tipos de tiña en la misma zona.

Este tipo de infecciones es muy contagiosa, suele ser crónico y afecta principalmente los pliegues de los pies, entre los dedos y el área plantar. El contagio casi siempre se produce de forma indirecta, principalmente por medio del suelo húmedo en regaderas y albercas públicas, por el uso compartido de toallas o de calcetines y/o calzado de otras personas.

Para prevenir el mal olor y los hongos de los pies, es recomendable lavar y secar diariamente los pies, sobre todo entre los dedos. Nunca debe utilizar calcetines o zapatos de otras personas; use sandalias en regaderas y albercas públicas. Después de un día sudoroso ventile sus zapatos y cambie sus calcetines diariamente. El uso de talcos desodorantes es muy recomendada y más si va hacer ejercicio.

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

95% de las consultas en ortopedia infantil, por pie plano, dice especialista

“El pie plano es el motivo de consulta más común en ortopedia infantil, en donde el 95 por ciento de los casos se corrige con tratamientos comunes como andar en puntillas para fortalecer el músculo de la planta o una plantilla ortopédica que evite que progrese o se estructure la deformación”, aseveró el especialista Jorge David Cisneros, quien explicó que el pie plano es una condición en la cual la mayor parte de la planta del pie o empeine colapsada queda en contacto con el suelo, y en algunos individuos este arco nunca se desarrolla.

En entrevista, el ortopedista señaló que esta condición es muy común en los bebés recién nacidos y niños que están comenzando a caminar, donde el arco longitudinal no se ha desarrollado y el pie plano es normal, pues, “la mayoría de los casos de pie plano se consideran clínicamente como una variación del pie normal, cuando el pie plano persiste”.

Muchas variaciones de pie plano, aseguró, no causan dolor ni otros problemas, ya que el pie plano puede estar asociado con la pronación que es la inclinación hacia el interior del hueso del talón en relación con el eje central. No obstante, “el dolor de pie, en el tobillo o en la parte baja de la pierna, especialmente en niños, puede ser el resultado del pie plano y debe ser evaluado por el médico”.

Entre los síntomas esta la ausencia del arco longitudinal que se observa cuando la persona está de pie, y el talón se inclina lejos de la línea media del cuerpo más de lo usual, por lo que un examen es suficiente para que el médico realice el diagnóstico; sin embargo, se debe determinar la causa. “Si se presenta arco cuando el paciente se para sobre los dedos, entonces se dice que el pie es y no es necesario un tratamiento o hacer un seguimiento posterior”.

Por el contrario, “si se presenta dolor relacionado con el pie o si no se desarrolla el arco al pararse en los dedos, es necesario tomar radiografías, sobre todo si se sospecha de una lesión en el tendón de la tibia”.

Cuando se presenta pie plano flexible e indoloro no se requiere tratamiento, pero si se presenta dolor, se puede aliviar con la ayuda ortopédica (una sección adicional para conservar el arco que se inserta en el zapato). Dado el creciente interés por actividades atléticas, muchas tiendas diseñan zapatos tanto para pie normal como para pie pronado; estos últimos permiten recorrer distancias más largas con más facilidad y menos malestar, debido a que están diseñados para corregir esta anomalía posicional.

Por otro lado, indicó que el pie plano rígido o doloroso requiere de la evaluación de un médico, y su tratamiento exacto depende de su causa. En caso de coalición tarsal, el tratamiento comienza con reposo y posiblemente utilización de una férula.

“Si el dolor no mejora con esto, es posible que sea necesario practicar una cirugía ya sea para resecar el hueso fusionado o realmente fusionar varios huesos en una posición correcta. En caso de problemas con el tendón posterior de la tibia, el tratamiento se puede iniciar con reposo, medicamentos anti–inflamatorios, una sección adicional que se inserta en el zapato o abrazaderas para los tobillos”.

Complicaciones

El pie plano realmente no está asociado con ninguna complicación excepto con el dolor. Algunas causas se pueden tratar exitosamente sin cirugía si se descubren oportunamente, pero ocasionalmente, la cirugía es la última opción para aliviar el dolor.

A pesar de su carácter exitoso, algunas veces, la cirugía no arroja resultados satisfactorios para todos los pacientes. De hecho, algunos presentan dolor persistente y otras posibles complicaciones quirúrgicas como infección e imposibilidad de los huesos fusionados para cicatrizar.

Finalmente, reconoció que en la mayoría de los casos esta condición no se puede prevenir. (Yadira Llaven)