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Puebla > Estado
jueves 14 de junio de 2007

ESTÉTICA Y SALUD

Los juanetes

Rafael H. Pagán Santini

Por lo general, tratamos de mantener en buen estado nuestros pies, pero por diversas razones no siempre es así. Usamos un calzado elegante y apropiado para la ocasión; además, mantenemos limpios nuestros pies. Sin embargo, con mucha frecuencia los pies de algunas personas son propensos a desarrollar prominencias o deformaciones óseas de gran tamaño, que se desarrollan en la base del dedo gordo de los pies, en donde el calzado produce fricción.

Estas prominencias son los juanetes, algo muy frecuente y que soportamos con resignación sin saber que hay alivio para este padeciendo de los pies. Aunque el nombre juanete está aceptado dentro de la terminología médica, científicamente se le denomina hallux valgus (hallux, dedo y valgus, hacia afuera). Al examinarse puede verse la angulación del dedo gordo del pie a nivel de la articulación metatarsica–falánge. Anatómicamente hay un engrosamiento del hueso que forma la articulación que se acompaña con la formación de un callo en la piel de esta zona.

La mayoría de los juanetes aparecen en personas que tienen el pie tipo egipcio (el dedo gordo más largo que los demás dedos del pie). Además, esta deformidad frecuentemente se asocia a un pie plano hipermóvil. Cuando existe una predisposición anatómica como la que estamos señalando, se debe evitar el uso de zapatos de tacón alto y estrecho; el uso continuo constituye un importante factor de riesgo que puede precipitar la aparición de este tipo de deformación en el pie.

Los juanetes son muy dolorosos, y producen inflamación e hinchazón en las articulaciones. Esta situación puede empeorar cuando otras articulaciones también se inflaman debido a la deformidad y se sobre esfuerza el caminar para evitar el dolor. Aunque el dolor se alivia con los analgésicos tradicionales, tarde o temprano se tiene que buscar una solución definitiva, ya que los juanetes pueden ser incapacitantes.

Aunque quitarse los zapatos es el principal alivio, el uso de calzado más grande, de piel suave o de sandalias abiertas proporciona un gran respiro. El problema fundamental con este tipo de deformación es que el dolor hace que se camine con dificultad añadiendo un esfuerzo adicional que posteriormente se puede traducir en problemas de la cadera o de la columna.

Esta deformación de los dedos se puede corregir por medio de la cirugía. El tratamiento quirúrgico alineará la articulación y mejorará el apoyo, soporte y aspecto de los pies. Antes de proceder a un tratamiento de esta naturaleza deberá tener un diagnóstico certero, ya que la gota crónica, la artritis reumatoide y otros trastornos reumáticos también pueden ocasionar deformaciones en los pies. Una simple radiografía de pie le proporcionará suficiente información a su medico para conocer el avance de la deformación y el nivel de desviación del dedo.

Aunque ésta es una cirugía sencilla, debe llevarse a cabo por un médico certificado y con experiencia en este tipo de intervenciones. La operación puede ser ambulatoria, con anestesia local o raquídea; no obstante, la recuperación puede tardar hasta seis semanas. Muchos médicos recomiendan operarse un pie a la vez para permitir la recuperación del pie operado mientras el otro puede ser utilizado con ayuda de muletas.

Durante el periodo de recuperación se debe evitar que el dedo sostenga peso excesivo. Un vendaje elástico bien firme sobre el pie le permitirá mantener un buen grado de movilidad. Para el periodo de rehabilitación se recomienda utilizar la hidroterapia o baños de pies e iniciar ejercicios sencillos que den movimiento a los dedos de los pies. Puede intentar recoger canicas o rodar botellas, estirar los pies y los dedos flexionándolos hacia arriba y hacia abajo.

En caso de no pueda llevarse a cabo la cirugía, lo más recomendable es utilizar un número más grande de zapato que le permita poder introducir el pie sin sentir presión en él. De no, puede usar sandalias con tiras o zapatos deportivos especiales que se adapten mejor a sus pies. Para este tipo de calzado hay tiendas especializadas donde usted puede encontrar algo a su medida.

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

El 18 por ciento de la población en México padece diabetes: Secretaría de Salud

La neuropatía diabética es una complicación común de la diabetes en la cual se presenta daño a los nervios como resultado de una hiperglucemia (altos niveles de azúcar en la sangre). Este padecimiento, asociado a las enfermedades de los vasos sanguíneos, aumenta el riesgo de las lesiones en los pies, ya que con frecuencia se pierde la sensación en las extremidades inferiores produciendo llagas o heridas que pueden pasar desapercibidas hasta que se forman las úlceras.

De acuerdo con las estadísticas, en México más del 8 por ciento de la población entre 20 y 69 años padece diabetes, y cerca del 30 por ciento de los afectados desconoce que la tiene. Lo anterior significa que existen más de 4 millones de personas enfermas, de las cuales más de 1 millón no están diagnosticadas debido a que se trata de una enfermedad asintomática en su primera etapa.

“Si la tendencia en el aumento de la diabetes continúa en México como hasta ahora, en el año 2025 ocuparemos el séptimo lugar mundial y el primero en Latinoamérica en incidencia de diabetes”.

“La mortalidad por diabetes se ha incrementado sostenidamente durante las últimas décadas hasta llegar a ocupar la tercera causa de muerte dentro de la mortalidad general en México, únicamente superada por las muertes ocasionadas por las enfermedades cardiovasculares y el cáncer”.

Según reportes de la Secretaría de Salud, en el año 2000 se amputaron 75 mil piernas en México. Se calcula que dichas cifras son aun mayores tomando en cuenta las amputaciones realizadas por la práctica privada.

Por su parte, la podóloga Luz Cristal Martínez Flores recomendó a las personas con este mal que revisen sus pies y sus dedos diariamente por si hay cortadas, llagas, moretones, bultos o infecciones; inspeccionen sus zapatos antes de colocárselos para asegurarse de que no están rasgados, de que no hay filos cortantes u objetos en éstos que puedan herir; lavar los pies habitualmente con agua tibia y jabón suave; que los zapatos calcen bien y que permitan el movimiento de los dedos.

Asimismo, cubrir los pies con vaselina, una loción que tenga lanolina o con una crema fría antes de colocarse las medias y los zapatos; usar una lima de esmeril o una piedra pómez para limar la piel muerta, pero sin quitar los callos, ya que éstos actúan como relleno protector; cortar las uñas de los pies en forma cuadrada; evitar sentarse con las piernas cruzadas; si los pies están fríos en la noche, no usar almohadillas eléctricas o botellas de agua caliente; usar calcetines gruesos y suaves; evitar utilizar medias resbaladizas y remendadas; y nunca estar descalzo, especialmente en la playa, la arena caliente o en las rocas.

Las personas que padecen esta enfermedad, agregó, “sabrán que requiere cambiar su forma de vida, pues los problemas de salud diabéticos del pie son una de las causas más comunes de la admisión al hospital para las víctimas que la sufren”.

“La diabetes reduce significativamente la calidad de vida de los pacientes, pues el padecimiento es incapacitante. Ello se debe en gran parte a que las personas no tienen los cuidados necesarios para aminorar los riesgos que tiene esta enfermedad”.

Martínez Flores explicó que la diabetes daña los nervios (el daño pueden ocurrir al pie y no ser detectado), y esto se llama neuropatía periférica diabética, la cual también afecta la circulación de la sangre y puede dañar la capacidad del cuerpo de luchar por curar alguna infección.

La especialista añadió que la diabetes igualmente altera el sistema inmune, permitiendo que las infecciones pequeñas puedan progresar rápidamente a la muerte de la piel y de otros tejidos finos (necrosis), que pueden requerir la amputación del miembro, por lo que “un par de pies diabéticos es 15 veces más probable de tener una disección en comparación con los pies sanos”; de ahí insistió en la importancia de los cuidados a las extremidades inferiores.

En este sentido, advirtió que un mal control de la diabetes ocasiona la aparición temprana de graves complicaciones vasculares, tales como nefropatía, retinopatía y gangrena, que ocasiona la frecuente amputación de los miembros inferiores.

Puntualizó que las personas con miembros amputados “sufren una disminución severa en su calidad de vida y en su productividad laboral, aparte de las secuelas emocionales causadas por la pérdida de un pie o una pierna”; sin embargo, aseveró que está demostrado que todos los problemas de la diabetes mellitus pueden retrasarse considerablemente o incluso pueden no aparecer jamás si se lleva a la práctica un buen tratamiento.

La diabetes requiere mucha responsabilidad del paciente, de sus familiares y de los médicos que lo atienden. El paciente tiene que estar al tanto de cualquier complicación, tener mucho celo en llevar su dieta, el control estricto de su glucosa; así como otros factores de riesgo, como son el colesterol elevado, la presión arterial, el tabaquismo y el consumo de alcohol. En conclusión, “el enfermo diabético puede realizar una vida normal, siempre que se cuide y tenga un programa de control”. (Yadira Llaven)