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Puebla > Economía
miércoles 13 de junio de 2007

ECONOMÍA A RETAZOS

 

Achtung

Miguel Ángel Burgos Gómez

Hay un tal señor que se llama Michael Goldhaber que ha dicho: “Vivimos en una economía donde el bien escaso por excelencia es la atención del público, en una economía de la atención”. Aplausos. Como toda economía, tiene que girar en torno al asunto de la escasez. Lo que se proclama escaso es una función de la actividad humana que los psicólogos y pedagogos habían venido estudiando por lo general asociado con los problemas del aprendizaje.

He oído con frecuencia que tal o cual niño no puede fijar la atención en los temas escolares. Pero aquí no se trata de eso, sino de que los publicistas pelean por ganar la atención de los que transitamos por este mundo en medio de un bombardeo de mensajes que nos incitan a consumir mercancías. La ofensiva es brutal. Ante ésta, ya no sabemos como resistirnos a los comerciales de rigor en radio, televisión, cine, periódicos impresos, en los correos electrónicos basura, en las bardas, en los espectaculares etcétera.

Como la política hace ya un buen tiempo que está en las redes de la mercadotecnia hay que agregarla como competidora por nuestra maltrecha atención. En los medios electrónicos el éxito en obtener este escaso bien se mide con algo llamado rating que probablemente se deriva del inglés rat. En España, una asociación que agrupa al 60 por ciento de los anunciantes en TV, ya se dio cuenta de que el 92 por ciento de los televidentes están molestos con los comerciales que interrumpen su programa favorito. La efectividad de estos mensajes publicitarios decrece en razón del tiempo que ocupan hasta volverse ínfima. Por eso esta organización está pidiendo que se reduzca a 12 minutos por hora el máximo de tiempo dedicado a los anuncios, que ahora es de 17.

Aquí en México, como todos sabemos, la cosa es al revés: los propietarios de la televisión están pugnando para que el programa propiamente dicho se reduzca de 17 a 12 minutos efectivos por hora. Así, una película que en la sala de alguna plaza comercial dura hora y media, en TV nos podría mantener quietos hasta cuatro y media. Aunque ciertamente, los propios programas en la TV y las películas son gigantescos comerciales, no sólo porque ahí se deslizan marcas de todo tipo, sino porque anuncian genéricamente los coches, por ejemplo o, políticamente, la impecable justicia norteamericana en innumerables series que nos dicen: “el que la hace, la paga”. El problema es la saturación. Ahora por 30 pesos, en el servicio de cable te ofrecen veintitantos canales extras y otros 50 de música y palomitas a domicilio. En este contexto, como dicen los académicos, es que hay que ver la teletragicomedia de la ley Televisa. Al mismo tiempo que se cancela el funcionamiento del Estado nacional, se caen las estrellas del canal. Por eso es que todos parecen hacer el ridículo.

En primer lugar los diputados de “izquierda” que aprobaron la ley, dicen que sin leerla. Hacen el ridículo los del la nueva red televisiva tres que creen que es posible que Ferriz de Con supere la excelencia académica de López Dóriga.

Hacemos el ridículo todos nosotros que ya no sabemos dónde está el escenario y dónde las bambalinas. Ya no sabemos si creerle a brozo o al cardenal Rivera. No sabemos si de un momento a otro Calderón imitando a Chávez, le retirará la concesión a TV Azteca por darle chance al programa del Peje. Pero aún hay más: por eso este usted muy atento a mi próximo artículo.

 

Más de 16 millones con empleo precario y sin empleo

El desempleo abierto en México se situó en el 4 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) en el primer trimestre de 2007, frente al 3.5 por ciento del mismo período del año pasado, informó el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que precisó en un comunicado que este índice supone que entre enero y marzo estuvieron desempleadas 1.7 millones de personas que no trabajaron ni una hora a la semana. Además de los 1.7 millones de desempleados, la población subocupada (trabajadores que se emplean por un número reducido de horas) ascendió a 3.3 millones, principalmente en el sector primario, donde 10 de cada 100 personas pertenecen a este grupo.

Asimismo, la institución señaló que junto con estos desempleados y subempleados hay 11.4 millones de personas que trabajan en la economía informal, es decir, con ingresos irregulares y sin prestaciones sociales y que representan el 26.9 por ciento de la PEA.

(Reuters)

 

China y el futuro del mundo

Hoy China debate un “nuevo modelo económico”. Por supuesto, el modelo económico antiguo ha sido un éxito resonante, generando casi un 10 por ciento de crecimiento anual a lo largo de 30 años y sacando de la pobreza a cientos de millones de chinos.

China sabe que debe cambiar para que su crecimiento sea sostenible. En todos los niveles hay conciencia de los límites ambientales y de que los patrones de consumo intensivo de recursos naturales aceptados hoy en los Estados Unidos serían un desastre para China... y para el mundo. De manera que algo tiene que cambiar. De hecho, para cumplir el reto de reestructurar su economía y hacerla menos dependiente de las exportaciones y de los bienes para cuya producción se hace uso intensivo de recursos naturales, China debe estimular el consumo. Mientras el resto del mundo se esfuerza en aumentar el ahorro, China, con una tasa de ahorro de más del 40 por ciento, se esfuerza en hacer que su gente consuma más.

Demasiada gente piensa que la economía es un juego de suma cero, y que el éxito de China ocurre a expensas del resto del mundo. Sin embargo, en realidad la economía es un juego de suma positiva. Una China cada vez más próspera no sólo ha elevado las importaciones desde otros países, sino que además ha proporcionado bienes que han mantenido bajos los precios en Occidente, a pesar de la abrupta alza de los precios del petróleo en los últimos años. Esta presión descendente sobre los precios ha permitido a los bancos centrales occidentales seguir políticas monetarias expansivas, apuntalando un mayor nivel de empleo y crecimiento. Todos, sin excepción, deberíamos esperar que el nuevo modelo económico de China tenga éxito. Si lo hace, tendremos mucho que ganar.

Hugo Stiglitz. Premio Nobel de economía. Parte de un artículo publicado en el Semanario Confidencial, Nicaragua, tercera semana de abril de 2007.

 

 

Pobre crecimiento del PIB

El Producto Interno Bruto (PIB) de México creció un 2.6 por ciento en el primer trimestre de este año respecto al mismo periodo de 2006, informó la Secretaría de Hacienda. El crecimiento entre enero y marzo de 2007 fue menor al 2.9 por ciento pronosticado por las principales firmas de análisis financiero.

En los primeros tres meses de este año, el PIB del sector agropecuario, de silvicultura y pesca registró un incremento del 0.2 por ciento; a su vez, el sector industrial creció un 0.6 por ciento; por incrementos del 0.3 por ciento en la minería, del 2.1 por ciento en la construcción y 5.3 por ciento en la generación de electricidad, gas y agua, en tanto que la industria manufacturera la producción bajó el 0.1 por ciento. Por su parte, .los servicios tuvieron un avance del 3.7 por ciento por el impulso de las actividades del transporte, almacenaje y comunicaciones (7.6 por ciento) seguido de los servicios financieros, seguros, actividades inmobiliarias y de alquiler (4.9 por ciento), el comercio, restaurantes y hoteles (1.6 por ciento), y los servicios comunales, sociales y personales (2.1 por ciento).

(EFE)

 

 

México: balanza de pagos [19 Kb]