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Puebla > Salud
jueves 31 de mayo de 2007

ESTÉTICA Y SALUD

Audición y pérdida auditiva

Carlos A. Reyes-Sánchez


Carlos Reyes, de manera general, resumió que lo primordial para SYO es rescatar la capacidad de habla de la persona, ya que debido a la pérdida de la audición también se atrofia el habla / Foto: Carolina Ochoa

El oído es el sentido que matiza la experiencia de la vida integrando plenamente al ser humano con el mundo que le rodea. Con frecuencia pasamos por alto la importancia de una audición clara y completa; sin embargo, cuando la capacidad auditiva se ve disminuida, la comunicación se interrumpe constantemente, genera estrés, y en muchas ocasiones aislamiento, además de que muchos sonidos cotidianos que nos envuelven simplemente dejan de existir en nuestra experiencia. Tener dificultades de audición y no acudir a remediar esta desventaja es como la persona que tiene dificultad de ver y se rehúsa a usar lentes.

Escuchar nuevamente con claridad le devuelve intensidad a la vida de quien padece algún tipo de padecimiento auditivo, le permite integrarse con naturalidad a las conversaciones, advertir las necesidades de un bebé que llora, escuchar un grito de precaución en la calle, escuchar música, e incluso sonidos que ya tiene olvidados.

Cuando el oído tiene una capacidad disminuida, es posible proporcionar el sonido de una forma más efectiva al oído por medio de instrumentos que se conocen como auxiliares auditivos, o más comúnmente audífonos para sordera; éstos facilitan el sonido al oído haciéndolo más fuerte.

Hoy en día, el desarrollo de la tecnología ha permitido la integración de amplificadores de sonido tan pequeños como un grano de arroz que sin duda ofrecen importantes beneficios en la percepción auditiva y en la calidad de vida de quien padece un problema auditivo. Al mismo tiempo su tamaño pequeño permite que existan auxiliares auditivos muy discretos y estéticos.

La llegada de la tecnología digital a los auxiliares auditivos también ha logrado importantes ventajas en cuanto a su funcionamiento, pues permite que el comportamiento del amplificador de sonido sea dinámico, automático, y se adapte a la pérdida auditiva de cada paciente de forma muy precisa con el uso de una computadora. Todo esto proporciona una calidad de sonido de alta fidelidad, clara y natural.

Generalmente la pérdida de audición avanza de forma paulatina e imperceptible para quien la padece. Son los familiares y los amigos quienes se dan cuenta cuando notan que frecuentemente pide que le repitan palabras, escucha el televisor y el radio a un volumen muy alto, parece distraído o ausente en reuniones donde tiende a aislarse y apartarse, y se queja de que ciertas personas hablan muy bajo, no obstante se siente irritado ante gritos de niños o ruidos intensos.

¿Cómo oímos?...

El sonido que viaja por el aire es captado de manera muy eficiente gracias a la forma, orientación y ubicación de nuestras orejas. Estas características son idóneas para captar principalmente los sonidos que provienen del frente y nos permiten localizar el origen del sonido en el espacio.

Nuestra oreja concentra todo el sonido hacia el canal auditivo y éste lo conduce en el interior hasta el tímpano dónde el sonido lo hace vibrar como si fuera un pequeño tambor.

El tímpano esta articulado a una cadena de huesitos pequeñitos que conducen el sonido hasta la entrada del caracol.

El caracol es un pequeño tubito enredado, precisamente en forma de caracol, contiene un fluido que se mueve cuando le llega el sonido. Las paredes del tubito tienen células sensibles al movimiento del fluido y están conectadas al nervio de la audición.

Las vibraciones tienen propiedades que generan toda una gama de sonidos cuando se combinan sus distintas cualidades: graves o agudos, fuertes o tenues.

De esta forma cuando el sonido llega al caracol, éste se transforma en señal nerviosa que lleva la información del sonido hasta nuestro cerebro, donde ocurre la interpretación de ésta información y podemos “sentir el sonido”.

La edad, el ambiente, la exposición a ruidos fuertes prolongados, alguna enfermedad o accidente deterioran nuestro aparato auditivo y disminuyen nuestra capacidad de audición.

Comúnmente las personas mayores van perdiendo sensibilidad a los sonidos agudos, por lo que las consonantes dejan de distinguirse, las palabras pierden claridad y se confunden –“oigo, pero no entiendo”.

Las células que son sensibles a los sonidos graves se dañan por la exposición excesiva y prolongada a sonidos muy fuertes (rock y motores de avión) es entonces cuando la persona percibe un volumen muy bajo, pero los sonidos agudos (chillantes) resultan molestos, pues se escuchan más fuerte.

A estos dos casos se les conoce como, pérdidas sensoriales, que ocurren cuando las células del interior del caracol se vuelven insensibles al sonido. Si el caracol o el nervio auditivo se destruyen, la persona se vuelve totalmente sorda.

Por otro lado, cuando el tímpano, o la cadena de huesecitos ha sido dañada, se vuelve rígida o se endurece por alguna calcificación o infección, el sonido no se conduce adecuadamente al caracol y ocurre una pérdida auditiva de tipo conductiva.

La disminución en la capacidad auditiva repercute en su percepción de sonidos importantes para una adecuada comprensión auditiva y conexión con su entorno. Hoy en día es posible y accesible mejorar su audición y así su comunicación e integración con los demás.

SYO Sensaudición, los únicos fabricantes en México de auxiliares auditivos

(Yadira Llaven)

De acuerdo con Julio Frías Balboa, ingeniero en Electrónica, y Carlos Reyes, ingeniero Biomédico, creadores del concepto SYO Sensaudición en Puebla, quienes desarrollan y producen auxiliares auditivos, la sordera o pérdida de la audición es un problema que repercute en el 10 por ciento de la población, y a quienes lo padecen les causa un fuerte estigma, de tal manera que son rechazados socialmente.

En entrevista, comentaron que a la gran parte de las personas que padecen problemas del oído “les causa un problema tan grande, que prefieren no aceptar que no escuchan”, lo cual se ve reflejado en el aislamiento, la falta de comunicación, los gritos para hablar y el alto volumen para escuchar la radio o ver la televisión.

Carlos Reyes detalló que SYO es el único fabricante de este tipo de tecnología en México, es decir, produce desde los circuitos, la bocina, el micrófono y los demás componentes de los artefactos, basado en investigaciones en el mundo de la audición, ya que en Puebla las demás empresas sólo comercializan o ensamblan.

–En ese sentido, ¿qué tanto nivel de audición puede devolver una prótesis? –se le preguntó a Julio Frías Balboa.

–No... jamás podemos reemplazar a la naturaleza, aunque un auxiliar auditivo devuelve el sonido al paciente hasta en un 70 por ciento, pero nunca al 100 por ciento.

Sobre los auxiliares auditivos de antaño y los actuales, explicó que la innovación en estos aparatos la impone la tecnología digital, que se regula por medio de computadoras y que nivela automáticamente el volumen del sonido, dando como resultado una mayor calidad.

Aunado a lo anterior, las nuevas invenciones también van de la mano con los diseños. Anteriormente los auxiliares auditivos eran de mayor tamaño, y en la actualidad son tan pequeños y de color carne, que difícilmente se pueden apreciar a simple vista.

De manera general, resumió que lo primordial para SYO es rescatar la capacidad de habla de la persona, ya que debido a la pérdida de la audición también se atrofia el habla.

Para ello, en principio se realiza un estudio llamado audiometría, que determina el grado de pérdida auditiva de la persona; posteriormente, ya teniendo los resultados, se procede a la creación de la placa del oído que proporcionará la medida exacta del artefacto, para su mejor manipulación.

Si el resultado de la audiometría es sordera total, Frías Balboa explicó que no hay posibilidad de la utilización de un auxiliar, pues lo único que resta por hacer es una cirugía de implante coclear.

Y aunque no ahondó en el tema, pues ambos expertos llevan un rol meramente técnico y no médico, dijo que el problema del oído se compara al de la vista. “Los lentes no ayudan a los ciegos, pero sí a las personas que ven borroso; esto mismo sucede con el oído”.

Detalló que SYO se encarga de resolver dos partes técnicas: la realización del ensamble electrónico (circuitos, micrófono y bocina) y la producción de la parte exterior de la concha que está hecha de material de acrílico especial sensible a la luz ultravioleta.

Dentro de la gama de productos, entre ellos cordones para sujetar el auxiliar auditivo que son de gran ayuda para los menores de edad, manejan los diseños conocidos en el mercado, como ITE, ITC, MC y CIC, todos para utilizarse dentro del oído.

–¿Esta tecnología está al alcance del bolsillo de los poblanos?

–Si, claro... los precios oscilan entre los 4 y 15 mil pesos, que dan respuesta a tres factores importantes: satisfacer la necesidad auditiva, que resulte funcional; satisfacer lo estético, lo económico; y finalmente, el aspecto tecnológico.

En cuanto al ciclo de vida de cada auxiliar auditivo, comentó que esto depende del uso que le dé la persona; no obstante, recomendó que la utilidad sea no mayor a los cinco años.

Finalmente, Frías aseveró que la vida actual, la contaminación por ruido, los sonidos, el alto volumen del ipod, entre otras cosas, “tensan el músculo epitelial del oído, lo cual produce fatiga auditiva que con el paso del tiempo deriva en la pérdida total de la audición”.

Por ello, insistió, “existen personas jóvenes, de 30 años de edad, que ya están presentando problemas con el oído”. Más informes al teléfono 2 43 55 43.