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Puebla > Cultura
martes 29 de mayo de 2007

“Las becas que da el gobierno son para sus amigos”: Márquez

Yadira Llaven

El maestro Gonzalo Márquez y López, dibujante del barrio del Artista de Puebla, ha esbozado durante más de tres décadas figuras, siluetas y también formas dancísticas, con una muy notable predilección por el género dramático del ballet.


Gonzalo Márquez en este momento está trabajando en un proyecto de instalación al que tituló 3001 hallazgo arqueológico / Foto: Abraham Paredes

De formación autodidacta, desde los siete años de edad inició sus primeros trabajos, que después guardaría su madre, para darse cuenta de que el dibujo y la acuarela eran su vocación en la vida.
“Mi madre guardaba mis dibujos; tuvo el cuidado de darse cuenta que desde niño tenía esta facilidad, que yo descubrí muchos años después”.
En entrevista con La Jornada de Oriente, el maestro Márquez confesó que se enfocó a las diversas muestras de danza, “por no tener en ese tiempo otro tipo de material en que trabajar”; sin embargo, reconoció que plasmar este arte en movimiento le ha causado grandes satisfacciones personales, que al combinarlo con la acuarela resultó más estético.
Aunque tuvo, en varias ocasiones, la oportunidad de aprender a pintar, siempre dijo que lo suyo era dibujar, por la gran facilidad que tiene por describir una pasión del ánimo.
Mientras estudiaba Arquitectura en la Universidad Autónoma de Puebla, lo cual en ocasiones le resultó una limitante para poder dedicarse de lleno al dibujo, alternaba sus actividades en el barrio del Artista, “la carrera no era un requisito, pero si una meta para poder dedicarme a lo que realmente me apasiona”.
Para el maestro Gonzalo lo que vale es la creatividad, no una corriente en específico. En ese sentido, aceptó que el ballet dejó de cubrir sus expectativas, “ya no me llena tanto”, por lo que ahora está incursionando en la instalación y en el arte conceptual.
“Me dejo llevar por las ideas, por todo lo que me llegue a la cabeza, y así empiezo a crear cosas… es un don que nos dio la vida y considero que es una obligación devolvérsela a la sociedad”.
En este momento trabaja en un proyecto de instalación al que tituló 3001 hallazgo arqueológico, que no ha podido concretar por falta de recursos económicos, asociado a circunstancias personales.
Sobre este proyecto, que da cuenta de su evolución en las artes plásticas, el maestro refirió que “el trabajo es irónico… me instalo dentro de algunas décadas, veo por televisión que excavan en una parte de Puebla y encuentran vestigios de lo que fue un hombre de 2007, dominado por la tecnología. El individuo está acompañado en el entierro por un celular, una computadora portátil, un ipod para la música, entre otros objetos digitales”.

“Las becas son para un círculo muy reducido de poblanos”, denunció

“Me falta apoyo para terminarlo, pero si estoy atenido a los programas y becas del estado y la Federación, nunca lo concluiré”, comentó, pues a su juicio, “las becas son repartidas entre un círculo muy reducido en Puebla, que más bien son amigos de los que ostentan alguna función pública dentro de la cultura y las artes”.
Recalcó que “hay demasiada producción artística con calidad en Puebla, que no ha sido desarrollada en plenitud por la falta de recursos”; esta situación, comparó, es similar a la falta de espacios para la divulgación de lo que se crea.
Finalmente, el impetuoso dibujante, que durante 30 años no ha dejado de producir, señaló que lo principal, aparte de la vocación, es que las artes lleguen como consecuencia de lo que uno expresa, de lo que uno puede decir. “Fortuitamente llegué a la técnica gráfica, al dibujo, y con él pude darle salida a mis ideas”.
Ante lo incongruente que puede resultar tener más de tres décadas en las artes visuales y no tener ninguna exposición en las galerías poblanas, respondió: “No me preocupa si logro o no exponer lo que hago; lo que me tiene ocupado es el camino, crear, no vivir de lo efímero de la fama. Agradezco a la vida desmedidamente porque me dio la oportunidad de ser lo que siempre quise, y eso no tiene comparación”.
“Hay capacidad de gratitud con los demás; siento el compromiso de dar todo lo que pueda, que salga en forma de pintura o escritura, y eso es lo que me tiene ocupado”, puntualizó.