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martes 29 de mayo de 2007 |
SUBEYBAJA¿Víctor Gabriel Chedraui, precandidato del proyecto sexenal dogerista?Ramón Beltrán López
Hay cosas que nomás no entiendo por más que lo intento. Hace casi tres años; antes, durante y después de las contiendas electorales para renovar ayuntamientos y diputaciones locales, los medios estaban plagados de acusaciones contra el entonces alcalde Luis Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús Paredes. Los desplantes autoritarios, la asignación directa de contratos de obra, la manera irregular de privatizar y concesionar el servicio de alumbrado público, pero sobre todo las dudas por los supuestos 800 millones de pesos destinados a construir el paso a desnivel Juárez–Serdán, que efectivamente empezó en la Juárez, pero nunca llegó a la avenida Hermanos Serdán, y que se “invirtieron” en una obra iniciada sin proyecto ejecutivo, asignada irregularmente y construida al troche y moche, habían irritado a la población y proporcionado abundante material de campaña a los políticos de todos los partidos de oposición al PAN. El candidato Enrique Doger destinaba arengas incendiarias contra la corrupción panista y prometía un régimen limpio, transparente y, por supuesto, un severo castigo para los culpables de las desviaciones. La Ley de Responsabilidades sería aplicada con toda la energía que fuera necesaria. Así la campaña priista tuvo éxito y Doger llegó a la presidencia municipal. La ciudadanía estaba convencida de que ahora sí, por vez primera, se castigaría tanto cinismo y tantos excesos. La concesión del alumbrado público fue cancelada por el cabildo y las esperanzas parecían materializarse. Pero de manera sorprendente no hubo culpables de todas las irregularidades, tan detectadas como cacareadas, ¡todo lo contrario! La empresa a la cual se asignó el mantenimiento de luminarias y semáforos, es decir, Mexicana de Mantenimiento de Alumbrado, fue indemnizada de inmediato por el ayuntamiento con la suma de 31 millones de pesos. Sí, 31 millones, que es más, mucho más de lo que han intentado cobrar los ejidatarios de San Baltasar Campeche desde hace 18 años. Actualmente la cantidad se incrementó, pero ello como consecuencia de la negativa de pago y del largo y penoso litigio que se han visto obligados a sostener. Y aún no logran que se les pague. Pero los concesionarios eran gueritos y los ejidatarios son prietos...y campesinos (o lo fueron algún día) y tal vez eso haya hecho la diferencia. Otras, muchas denuncias contra los funcionarios de la administración anterior se acumularon en la Contraloría Municipal. Y ahí fueron sepultadas para que durmieran el sueño de los justos. ¿No hubo culpables o resultaba un pésimo ejemplo el que se castigara a los corruptos? La segunda posibilidad suena como la que más se apega a la lógica. La lucha contra los corruptos y la corrupción solamente había servido como tema para las campañas electorales. Nunca se envió un expediente con conclusiones acusatorias al Congreso del estado o al Ministerio Público. Los denunciantes jamás fueron citados ni informados del avance de las investigaciones. El manto de impunidad que cubrió a la administración panista anterior fue proporcionado, alentado y decidido desde el Palacio Municipal, y posteriormente fue reforzado por la ineptitud o por la complicidad del Organismo Fiscalizador del Congreso del estado, el cual ha perdido todos los recursos legales presentados por Paredes en contra de las sanciones impuestas en su contra. Así, finalmente, debemos considerar como buena, como real, la cantidad de 800 millones que supuestamente fueron invertidos por la administración paredista en su obra principal, porque nadie, legalmente, ha podido desmentirlo. Esta cantidad tendrá que ser inevitablemente comparada con la inversión en obra pública de la administración actual. En términos porcentuales y en términos absolutos. Y así, al no haber culpables, nuevamente la esperanza ciudadana de que la alternancia en el poder sirviera para moderar y castigar los excesos de los funcionarios quedó como un simple sueño guajiro. El interés primordial de los políticos –por lo menos en Puebla– no es el de ofrecer administraciones más eficientes, más transparentes, menos corruptas. O de hacer un gobierno un poco mejor que el del partido opositor. Basta con juzgar los resultados de las sucesivas contralorías municipales. Y así ya no importan las luchas partidistas, porque el comportamiento final, una vez que se alcanzó el poder, es casi idéntico. ¿Y quién era el contralor municipal que recibió las denuncias y prometió llevare a cabo las investigaciones y aplicar las sanciones? Víctor Gabriel Chedraui, quien más tarde sería sustituido por un anodino e ilustre desconocido, para que siguiera la misma labor. Y ahora pretende ser candidato del PRI a la Presidencia Municipal. ¿No es obligación de un funcionario municipal, que pretende obtener la candidatura de su partido, informar a sus correligionarios –por lo menos– de los resultados de su gestión previa? ¿No exigirán los priistas que les informe de las razones por las cuales ni Paredes, ni sus colaboradores más cercanos, fueron investigados ni sancionados? ¿Del por qué las denuncias fueron archivadas? ¿Por ordenes de quien? ¿Puede Víctor Gabriel Chedraui prometer un gobierno municipal honesto y transparente cuando no hizo nada por castigar los excesos paredistas, cuando esta era su función principal? ¿Habrá sido enviado a registrarse para repetir la misma práctica en el trienio próximo, y cubrir a los actuales? ¿Por qué razón se castigó y descalificó severamente a Omar Álvarez por externar públicamente sus deseos de ser candidato a la alcaldía, y ahora no sucede lo mismo? ¿Acaso tiene bendición papal? Ah, por cierto, ¿y que fue de las investigaciones iniciadas por la Contraloría Municipal y por una Comisión Especial del cabildo sobre las irregularidades detectadas en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal durante la gestión de Omar? ¿El odiado Omar resultó inocente? ¿Y acaso no fue Omar el que denunció las prácticas corruptas, incluidos los aviadores detectados posteriormente en esa dependencia? ¿Entonces todo lo que dijo era verdad? Son sólo preguntas. Esperemos que haya respuestas. |