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Puebla > Cultura
viernes 25 de mayo de 2007

Patricia Arriaga presentará en la ciudad de Puebla su ópera prima La última mirada

Yadira Llaven

Tras haberse estrenado exitosamente en la ciudad de México la ópera prima La última mirada, de Patricia Arriaga, bajo la distribución de Decine y de Nao films, llega a la Angelópolis el día 1 de junio para presentarse en las principales salas comerciales de la ciudad de Puebla, proyección que compartirá paralelamente con los estados de Monterrey y Baja California. Al respecto, la creadora platicó con La Jornada de Oriente de este proceso fílmico, de su paso del corto al largometraje, y de los costos por ser hermana del guionista mexicano mejor pagado en el mundo, Guillermo Arriaga.


La Muestra de Artes Escénicas Tramoya 2007 realizará una jornada de 13 actividades que incluyen danza, teatro, música y conferencias / Foto: Abraham Paredes

Actualmente, La última mirada se presenta en el Festival de Cannes, en Francia, y ha sido recibida con buenas críticas en el Festival de Guadalajara, donde obtuvo el Premio del público; en el Festival Internacional de Cine de El Cairo (Mejor película); en el Latino Film Festival de San Francisco (Mejor película, Woman and film); y en Puerto Vallarta (Marisol Centeno, mejor actriz).
Arriaga, ex directora de Imagen Corporativa de Once TV y de Once Niños, dijo a esta casa editorial que el proyecto de La última mirada surgió a raíz de su profesión, la de fotógrafa. “Un día pensé, cuando jugaba con los procesos fotoquímicos que dan el espectro de color a la hora de imprimir una imagen, qué pasaría si alguien pierde la vista y queda ciego, dejando en claro que en esta sociedad si no perteneces a una clase media no puedes sobresalir en estas condiciones, si te comparas con un artesano que también se encuentra invidente… no tendría el fatídico fin, si hubiera nacido en Polanco”.
–Tu experiencia ha sido en cortos y en la televisión, ¿qué tan difícil resultó el proceso de tu primer acercamiento al largometraje? –se le preguntó.
–He hecho mucha televisión y esto es diferente. Aunque te confieso que antes no había pensado realizar ninguna de las dos, ni cortos, menos largometrajes; yo vengo de la tele y esto son otros tiempos.
“Muchos me comentaron si no me sentía bajo presión por el rodaje de La última mirada, pero no… te repito, yo vengo de la tele y filmar mi primer película me resultó como estar de vacaciones, porque en ella puse en práctica muchas cosas que me gustan como la fotografía, lo que me permitió redondear técnicamente la filmación por la capacitación que traigo”.
–¿Por qué te decides en presentar una propuesta dulce y no a la que últimamente hemos estado acostumbrados a ver en el cine, una más violenta?
El problema de la corrupción ha rebasado a México, pero también hay otra parte dulce de este país, con esperanza, con ilusiones, y pensando que hay cosas mejores, de ahí surgió el interés por realizar la película que ha tenido un gran ángel, porque logré el financiamiento y el patrocinio que se estaba requiriendo.
“Una cosa fue llevando a la otra. Un día estaba sentada en una oficina de Imcine cuando me enteré de la convocatoria para guión de largometraje para buscar los apoyos de Foprocine y faltaban seis semanas para el cierre. Escribí el guión, redacté el proyecto y quedé seleccionada. Con recursos en la mano toqué otras puertas para involucrar en el proyecto a inversionistas privados y lentamente se levantó el proyecto”.
–Y en este primer acercamiento con el público, ¿cómo te fue?
–La reacción del público en México fue buena. Les gustó mucho. Se sorprendieron que el cine mexicano tenga otra propuesta, una nueva cara, de hecho comentaron que parecía Europea, y en ese sentido, te comento que es terrible pensar que las cosas finas vienen de fuera cuando nuestro pueblo ha nacido con alma refinada.
–¿Por qué tocar el tema fatídico de la ceguera, digo… a nadie nos gustaría perder ese sentido tan preciado?
–En la película plasmé que existe tres cegueras, la ceguera social del cine mexicano que nada más ve al país como corruptos, ladrones y vulgares; la segunda que es la ceguera real del pintor; y la tercera que es la ceguera metafórica, la de la chiquita que está en la estación de ferrocarril y no ve las salidas y la del público. En resumen, es una cinta que tiene muchos niveles, pero la historia te va llevando, y mi intención era esa, descubrir al público y ofrecerles otra mirada”.
“El tema de la ceguera me apasionó; por ello en la película hay tres tipos de ceguera, una real la del pintor, una metafórica, la de la chiquita que está en la estación de ferrocarril y no ve las salidas y la del público, porque entra pensando que está viendo una cosa y al final descubre algo que no se había dado cuenta, eso es una especie de ceguera social”,
–¿Qué representa ser hermana de Guillermo Arriaga… existe un compromiso mayor o se te han facilitado las cosas?
–No hay nada de eso, Guillermo y yo hemos sido muy cercanos, me parece que tiene mucho talento y es un gran contador de historias… la relación ha sido muy buena como en cualquier familia.
–Me refería a que si hay un mayor compromiso de tu parte, por hacer las cosas mejor, ya que Guillermo puede ser uno de tus mejores críticos
No, la verdad tengo una trayectoria muy larga en televisión, pero siempre he estado detrás. El camino de Guillermo es muy claro, el es escritor y yo fotógrafa, cada uno en lo suyo, y sí respeto lo que pueda comentar de mi trabajo.
Con una extraña fijación por los sentidos, finalmente, Arriaga adelantó que ahora está preparando otra película cuya protagonista es una niña sorda. “Soy fotógrafa, amo las imágenes, vivo rodeada de ellas, escribo con las imágenes en la cabeza, por eso cuando me preguntan si soy escritora, contesto que no. Simplemente escribo para poder hilar las imágenes que tengo en la cabeza y cuando dirijo voy por esas imágenes que imaginé”.

Sinopsis

Arriaga adelantó que La última mirada narra la historia de Homero, “un curador del Museo de Arte de Querétaro, quien descubre que ha heredado una extraña forma de ceguera que lo lleva a perder la visión de los colores paulatinamente y el último color que alcanza a ver es el rojo. Por otro lado, está Mei, una joven sirvienta de un burdel en un caserío de las afueras de Querétaro, quien es obligada a prostituirse sin que ella pueda ver otra salida a su vida. Los caminos de ambos se cruzan y la vida de Mei y de Homero, tan diferentes y distantes entre sí, cambian de destino”.
“Hay dos clases sociales, dos edades diferentes, y el color rojo se maneja porque es el color de la violencia y la sangre, del amor y la pasión”, agregó.
El elenco esta conformado por los actores Marisol Centeno (Mei), Sergi Mateu (Homero), Arcelia Ramírez y Gina Morett, entre otros