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Puebla > Cultura
viernes 18 de mayo de 2007

 

En la jornada contra la discriminación fue presentada la mesa “homofobia y religión”

Yadira Llaven

Luis Perelman Javnozon, vicepresidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (Femess) habló sobre la homofobia y la religión; en especial acerca de lo antagónico del judaísmo ortodoxo y el reformista, que reconoce la homosexualidad entre los rabinos. Con esta actividad se dio inicio a la Jornada Nacional contra la Homofobia en la ciudad de Puebla, que tendrá una agenda cultural y también artística hasta el fin de semana.


En la sala de usos múltiples de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP, el sexólogo Luis Perelman (al centro de la imagen), habló acerca de lo antagónico del judaísmo ortodoxo y el reformista / Foto: Abraham Paredes

En la sala de usos múltiples de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP, el sexólogo argumentó que el judaísmo ortodoxo es la religión que pretende “ordenar la vida del ser humano, cómo se comporta, cómo debe tratar a la esposa, a sus hijos; cómo debe crecer, morir y qué debe comer es decir, son tan extremistas que no separan lo puro de lo impuro, impidiendo la ingesta de crustáceos”.

“Ellos no son homofóbicos, pero están opuestos a utilizar el condón, porque el semen únicamente debe quedar en la vagina, y no en la boca o en el ano. También son de la idea de que para qué te desvías del camino, si lo primordial para ser feliz es casarse y tener hijos, pues el deseo por la orientación homosexual es un deseo igual al de matar y como al de robar”.

“Este deseo, esta calentura la canalizan casando a los chavos desde los 15 años, ya que no permiten la masturbación, y si tienen calentura es mejor que se casen, porque sólo con el matrimonio se vale tener relaciones sexuales”.

Por otro lado, están los judíos reformistas, que son más flexibles, permiten la crítica textual bíblica, pues aseguran que la Biblia “no es dictada por dios, sino es una inspiración de vida transcrita por el hombre”.

El movimiento judaísta reformista, que se atrevió a cambiar las costumbres en la comida la vestimenta, incluyó la música y reconoció, desde la década de los 70, la diversidad sexual entre rabinos y rabinas con plenos derechos para todo; además, permitió realizar ceremonias de relación homosexual.

Este judaísmo moderno nació en Estados Unidos y busca adaptar la religión a la vida moderna, aceptando el contexto laico y la moral común, haciendo del judaísmo una práctica privada que no presente la mínima carga de autosegregación. Respecto a la crítica literaria, dudan del carácter revelado de la Torá –texto de los cinco primeros libros de la Biblia– y del papel interpretador de los rabinos.

Este movimiento reformista del judaísmo no existe en México: “Aquí sólo tenemos dos comunidades de corte conservadora, y el resto son ortodoxosmodernos”.

Sobre el problema de la homofobia y la religión, comentó que en México, en 2001, se planeó la presentación del documental que fustiga el dogma religioso Temblando ante dios, el cual finalmente fue vetado y presentado hasta 2004, dentro del Festival de Cine Judío, que organizó el grupo Shalom –amigos– de judíos gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Para sensibilizar a la comunidad LGBT –lesbianas, bisexuales, gay, transexuales, trangénero y travesti–, dijo, “hablamos de luchar contra el fanatismo, que es la demonización de los judíos, para que entiendan que la homofobia es la demonización de la homosexualidad. El judaísmo es el que menos mal debería entender el ser diferente, porque también es diferente en su propio país”.

Finalmente, Perelman informó que en una de cada cinco familias de México hay una persona que no es heterosexual, pero no lo manifiestan por el “terror” que existe en las escuelas y en el mismo núcleo social para hablar sobre el tema, “porque de inmediato viene la discriminación”.