"Periodismo regional a la medida de su tiempo"

EnviarEnviar ImprimirImprimir

Puebla > Estado
miércoles 16 de mayo de 2007

ECONOMÍA A RETAZOS

Magia y misterio

Miguel Ángel Burgos Gómez

Ponce siempre me dijo que estas palabras eran las raíces de “magisterio”. Yo le creí porque no todo en la vida tiene que comprobarse científica o etimológicamente, hay cosas que nacen de la confianza, así nomás. Eso es mágico. Claro, también es mágico que una profesora de primaria aguante 50 chamacos durante seis o más horas, diariamente, año tras año durante muchos, y resulta misterioso que mantenga más o menos la cordura y sobreviva con el sueldo que le pagan.

Cada uno de esos pequeños energúmenos son portadores de las más disímbolas maneras de ser de diferentes familias, con sus prejuicios, conflictos, miserias y crueldades inducidas por el maltrato, que llamamos ‘violencia intrafamiliar’. Si agregamos que esa profesora tiene que organizar festivales histriónicos con guiones históricos y arreglar carros alegóricos para los desfiles, veremos que con toda justicia hay que hablar de que sólo con magia puede lograr tanto.

Como alumno, para los profesores, uno es indudablemente un ingrato; es decir, un elemento non grato por latoso y además malagradecido. Yo, por ejemplo, difícilmente cuento con los dedos de una mano las lecciones aprendidas en las décadas que estuve sentado en un aula escuchando discursos académicos. Por eso hay quienes dicen, inspirados en Foucault, que el papel fundamental de los profesores es vigilar y castigar a niños y jóvenes en ese lugar de confinamiento llamado escuela y ya de pasada, si se dejan, hacerlos puntuales y obedientes.

Afirman que sin escuelas andarían sueltas en la calle unas manadas de vagos (y vagas) sin oficio ni beneficio, y entre más grandes en edad, más temibles, de tal manera que la extensión de los ‘beneficios’ de la educación pública a más gente, es una cuestión de seguridad también pública. Dicen también que por eso la prepa pasó a ser de dos a tres años. Yo digo que es una exageración, sobre todo tomando en cuenta que estoy de este lado del escritorio y que no puedo aceptar que mi actividad docente se reduzca a la de simple celador. Aunque hay motivos para pensar que algo hay de eso. Por ejemplo, en los últimos días de la semana pasada, vi en la TV a indignados ‘comentaristas’ de los noticiarios que no podían ocultar su envidia por lo que llamaban casi con furia el “puente magisterial”; es decir, este que liga el día de la madre con el día del maestro y se hace más largo y bello que el golden gate.

Aparecieron ahí en la pantalla casera los padres de familia hablando mal de los profesores flojos y las autoridades educativas amenazándolos con severos castigos si faltan el viernes 11 y el lunes 14. Pero cuando entrevistaron a algunos alumnos, estos decían: “No pos está muy bien” mostrando una sonrisa de oreja a oreja. Sobre todo los niños de primaria. Pero no sólo ellos, en la educación superior, que es donde yo trabajo, nunca he visto venir a mis alumnos a pedirme que les reponga un tema que no vimos en el programa porque están ansiosos de saber más y más. En cambio se llenan de alborozo si suspendo una clase por causas de “fuerza mayor”, que generalmente es la fuerza de gravedad.

También cuando se trata de dar la calificación final, nadie reclama una mejor con la sabiduría en la punta de la lengua, sino señalando que a fulano que es un faltista le puse 10. Claro, una vez conseguida la calificación, la mayoría de los conocimientos desaparecen como por arte de magia. El misterio está en saber hacia adonde va todo este asunto, pues los que mandan ya se dieron cuenta que así no es negocio.

Cuándo aprenderemos en México...

“La educación debe ser considerada como un bien público (no un servicio) y como un derecho a aprender a lo largo de toda la vida y en una educación de calidad.

Lo que supone, una educación obligatoria y gratuita; sin embargo, en América Latina la gratuidad sigue siendo una deuda pendiente, porque son muchos los padres que deben asumir los costos de mandar a sus hijos a la escuela. Entre útiles, vestimenta y libros, además de otros gastos, como el acceso a talleres extracurriculares, la educación sigue siendo una carga para las familias, algo que merma el principio de gratuidad, pero además impulsa a ahondar las brechas entre ricos y pobres, y las diferencias sociales.

Las escuelas deben limitarse a pedir a las familias lo necesario de manera de no ahondar en esas diferencias, de lo contrario, aunque se declame el principio de gratuidad éste no es tal”.

Rosa Blanco, directora de la Oficina Regional de la Unesco para América Latina y el Caribe.

Escuchad universitarios...

“Es una perversión inculcar a los estudiantes una filosofía del éxito en función de la cual deben aspirar al puesto más alto, al mejor salario y a la posesión de más cosas; es una equivocación pedagógica llevarlos a la competencia despiadada con sus compañeros porque deben ser ‘triunfadores’. Para que haya triunfadores –me pregunto– ¿no debe haber perdedores pisoteados por el ganador? ¿No somos todos necesariamente y muchas veces perdedores, que, al lado de otros perdedores, debemos compartir con ellos nuestras comunes limitaciones?

“Críticas semejantes habría que hacer al concepto de “líder” que pregonan los idearios de algunas universidades, basado en la autocomplacencia, el egoísmo y un profundo menosprecio de los demás.

“Una educación de calidad, en cambio, será la que nos estimule a ser mejores pero también nos haga comprender que todos estamos necesitados de los demás, que somos “seres–en–el–límite”, a veces triunfadores y a veces perdedores.”

Pablo Latapí. Conferencia magisterial al recibir el doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Para tenerlo presente:

“La educación que imparta el estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

“I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;

“II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios;

“Además:

“a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político sino como un sistema de vida...”

Artículo 3 Constitución Política de México