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Puebla > Estado
viernes 11 de mayo de 2007

El cacahuate, signo de la migración en el municipio de Huaquechula: especialista

Miguel Ángel Domínguez Ríos

Huaquechula/ II y última–Blanca Laura Cordero, investigadora de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) aseguró en entrevista con La Jornada de Oriente que la liberación comercial de los productos básicos ocurrido en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC), como el cacahuate, provocaron que decenas de familias decidieran salir a Estados Unidos.

Aseguró que la localidad de estudio no es un caso aislado, forma parte de configuración regional y de las realidades que los pobladores rurales en México han vivido en las últimas décadas. “En ese sentido, existen dos especificidades estructurales que Huaquechula compartía con muchas otras localidades del valle de Atlixco y Puebla”.

Señaló que haber experimentado un proceso de inicio de migración masiva con destino principal a Nueva York en los setenta significó una de las experiencias más “contundentes”. Dijo que al parecer, en Huaquechula estos procesos están estrechamente relacionados en la medida en que su inicio de salida Nueva York coincide con la patente crisis de la agricultura en el país.

Hasta entonces, comentó, en el municipio de Huaquechula participó del boom de la agricultura comercial y una demanda creciente de los mercados urbanos de una región extraordinariamene fértil que surtía de una gran variedad de frutas, hortalizas, granos y semillas en los años sesenta.

Evolución de las condiciones para la agricultura

Cuando interrogó a estos primeros migrantes sobre la situación económica que privaba en la agricultura en aquellos años, explicó que opinaron que no estaba tan mal como ahora, pues dicen que en aquél tiempo los precios agrícolas eran baratos pero los insumos y el costo de la vida lo eran también.

–¿Qué tanto coinciden éstas experiencias con un análisis del desarrollo de la agricultura?

–Encontramos que en efecto el cultivo comercial principal, el cacahuate, era más rentable de lo que ha sido en los últimos años, además tenía financiamiento local y comercialización local–regional y nacional; y sobretodo era generador de empleos, afirmó.

Pero también veremos que había circunstancias adversas, como en otras regiones rurales y campesinas del país, para que toda la gente que habitaba ahí pudiera apostar su futuro en la agricultura.

Cordero aseguró que entre esas circunstancias, en Huaquechula tienen sequías frecuentes, “necesidad de endeudamiento para la siembra con tratos desfavorables como pago a precios bajos por la cosecha, dependencia de intermediarios, poco valor de productos agrícolas frente a productos industriales, por mencionar los más relevantes”.

Aseguró que una alternativa para evitar la salida de mano de obra a la Unión America es la evolución del cultivo comercial principal, que siempre ha sido combinado con el maíz y adicionalmente con frijol, calabaza y jamaica, además de la alternancia con otros cultivos comerciales como el sorgo, la gladiola y la jícama.

“Sigo sobre todo la trayectoria económica social del cacahuate, ya que el maíz, independientemente de los vaivenes de la economía, siempre se ha destinado principalmente al autoconsumo, aunque también el poco valor comercial que tenía ha ido desapareciendo y no dudamos que los volúmenes de producción pudiera tener variaciones en el tiempo y que los costos de producción y consumo hayan cambiado también, como lo indican algunos testimonios de productores”, admitió la investigadora que lleva años trabajando en ese municipio.

El predominio del cacahuate y el maíz en las tierras huaquechulenses en el periodo posrevolucionario, explicó, “nos da la pauta para entender el curso de la historia económica y las relaciones sociales locales, cuyos cimientos fueron el desarrollo de una agricultura local comercial en combinación con el cultivo para el autoconsumo”.

Aun con estos tratos desfavorables, admitió, el cacahuate tenía un precio más alto que el maíz y proporcionaba al campesino medio de efectivo para solventar gastos médicos, compromisos religiosos, así como cualquier otra eventualidad que requiriera de efectivo durante el año, tal como lo señalan los relatos de la gente. “En estos años el endeudamiento se daba básicamente con los acaparadores locales de la leguminosa y concretamente con uno solo que procesaba el cacahuate en grandes cantidades, tanto que requería de la producción de otros pueblos para abastecer”.

El cacahuate, señaló Cordero, que fue por mucho tiempo el cultivo por excelencia, ha decaído sobre todo en la última década, cuando el sorgo ganó terreno a pesar de que su precio tampoco es atractivo.

“Sobre este cultivo se hicieron sentir con toda su fuerza las políticas neoliberales trastornando formas de vida asentadas en el cultivo de la leguminosa.”

Es muy fácil, admitió, obtener testimonio de este decaimiento con aquellas personas que han continuado sembrando cacahuate hasta estos días.

“Los testimonios coinciden en que fue en los primeros tres años de los noventa cuando el precio del cacahuate decayó tanto que lo hizo mucho menos rentable”.

Finalmente la investigadora platicó que Ángel Juárez, habitante del municipio de Huaquechula es prácticamente el único campesino que encontró durante su estancia en Huaquechula que no ha migrado a Nueva York y que tiene una asociación con sus hermanos y su papá para sembrar una superficie de hasta 15 hectáreas que incluye las tierras de cada quien y las rentadas, y que es hasta 14 veces mayor que la superficie sembrada por los campesinos minifundistas.