Aumentan los embarazos
en las adolescentes poblanas, admite el DIF
Ernesto Aroche Aguilar

El estado presenta una incidencia de 3.2 nacimientos en donde la madre es menor de 15 años por cada mil casos reportados, tasa que se triplica en municipios de mayor marginación, donde se reportaron hasta 11 casos por cada mil / Foto: José Castañares
Con más de 530 nacimientos registrados en donde la madre no supera los 15 años, el estado de Puebla se ubicó en 2005 entre las entidades con una incidencia media en este problema, pero la situación, lejos de disminuir, ha ido en aumento en los últimos años, como reconoció en entrevista el director del área de Salud Mental del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal, Jorge Humberto Sánchez Bretón, responsable también del Programa para la Prevención y Atención Integral del Embarazo en Adolescentes (Paidea).
Un problema que en la mayoría de los casos se origina en casa y ahí mismo se esconde, apunta el especialista, en el que además la magnitud se desconoce con puntualidad pues las cifras difieren entre las instituciones encargadas de la atención.
Así, mientras el DIF estatal ofreció atención psicológica a 108 mujeres embarazadas con edades que fluctúan entre los 12 y 20 años en 2006, la Secretaría de Salud Pública (SSP) del estado se ocupó de casi 11 mil alumbramientos en el mismo año, mientras que en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) uno de cada tres partos reportados correspondió a mujeres adolescentes.
En tanto, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), para 2005 se reportaron más de 26 mil nacimientos en donde las edades de las madres se ubican en el rango señalado, lo que representó el 15 por ciento de los 165 mil alumbramientos registrados.
Pero además, más allá de la inserción de mujeres a temprana edad a la vida reproductiva y el impacto social y económico que esto pueda representar, pues la generalidad es la interrupción del proceso educativo, las complicaciones asociadas a la maternidad son la tercera causa de muerte entre las adolescente en el país
Un problema que se agudiza, según el Consejo Nacional de Población (Conapo), en el Distrito Federal, Chiapas, estado de México, Veracruz, Guerrero, Puebla y Guanajuato, en donde el 60 por ciento de muertes maternas en adolescentes ocurren por toxemia y hemorragias.
La maternidad, la única respuesta
A pesar de que se reconoce que en un gran porcentaje de los embarazos en menores de 15 años hay violación e incesto, lo mismo por personal del DIF que por el director del hospital general de Cholula, Serafín Quiñones, en donde se reciben hasta 10 casos por semana de menores embarazadas entre los 13 y los 15 años, la única alternativa que se ofrece es la maternidad.
“El aborto no es una respuesta para nosotros, lo que buscamos es hacerlas responsables de un error o algo que hayan cometido ellas. Cuando el producto no es deseado trabajamos con ellas para que acepten ese niño que trajeron al mundo”, asentó durante la entrevista el responsable de Paidea.
–¿Cuándo no se trata de un error y es producto de una violación o de seducción o de alguna situación en donde ellas no son las responsables?
–De igual forma se les da un tratamiento psicológico y a veces psiquiatrico, trabajamos con paidossiquiatras que se encargan de tratar a las adolescentes para que acepten este embarazo, lo mismo si fue deseado o si es producto de una violación por algún familiar. Encontramos casos en que los padrastros u otros familiares abusan de los menores, y lo que tratamos es que la afectada reconozca y acepte el problema como un primer paso para volverse autosuficientes. Lo de menos sería un aborto, pero no, eso no, no comulgamos con esa perspectiva.
El problema tiene mucho que ver con la infraestructura social, apunta por su lado el responsable del nosocomio cholulteca, “se puede originar lo mismo en las escuelas que al interior del hogar, y ahí si hay una fuerte presencia de tíos, padrastros y primos y familiares varios. Pero tiene mucho que ver la infraestructura social”.
Pero también hay una fuerte incidencia del sistema educativo, señalaron por separado personal de la SSP estatal como Sánchez Bretón. Las cifras oficiales parecen darles razón, pues en las comunidades en donde los niveles de pobreza y educación son mayores se presentan con mayor frecuencia esta situación, como se observa en los datos del INEGI.
En la estadística el estado presenta una incidencia de 3.2 nacimientos en donde la madre es menor de 15 años por cada mil casos reportados, tasa que se triplica en municipios como Zoquiatlán, uno de los 100 ayuntamientos que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) tiene ubicados como de mayor marginación en el país, en donde se reportaron hasta 11 casos por cada mil.
Hueytlalpan, el municipio de más alta marginación en el estado presenta una tasa de incidencia menor, pero que duplica la media estatal. Ahí el INEGI reportó durante 2005, un porcentaje superior a los cinco embarazos por cada mil.
Para el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), según un reportaje de la agencia de noticias CIMC, no hay duda: “El embarazo precoz es producto de la falta de información, falla en los anticonceptivos y difícil acceso a servicios de anticoncepción”.
La educación sexual,
para prevenir
Aunque la prevención es la mejor estratégica para atacar el problema, lo cierto es que el embarazo entre adolescentes se mantiene al alza, como lo reconocen los involucrados en la atención. Por ello, la cotidianidad se observa a menores en las clínicas del sector salud solicitando atención médica ginecológica y obstétrica.
“Al menos tenemos una menor por semana solicitando ultrasonidos u otros servicios ginecológicos” apunta una trabajadora del Centro de Salud número uno, ubicado en Analco. En tanto que en Cholula, como ya se señaló, los médicos del hospital general atienden un promedio de ocho a 10 casos de embarazos adolescentes por semana.
En el DIF se ofrecen dos programas para la atención del embarazo en menores de 20 años, apunta el responsable del área de salud mental “primero la prevención y después la atención cuando la menor ya está embarazada”.
“A nivel preventivo estamos llevando pláticas de educación sexual a las escuelas y áreas en donde se desarrollan los menores, en estas pláticas lo que se busca es sensibilizar a los jóvenes, la idea es que conozcan el programa a fondo. Acá hacemos enlace con otras dependencias gubernamentales como son la SEP, la SSP o el Instituto Poblano de la Juventud, que nos apoya para llevemos psicólogos y paidosiquiatras para ofrecer atención”, explica Sánchez Bretón.
“En la segunda vertiente lo que ofrecemos primero es atención psicológica. Cuando nos encontramos ya con el problema que la menor adolescente está embarazada lo primero que hacemos es tratarla psicológicamente, pues cuando el problema entra al hogar la primera respuesta es el rechazo paterno, en las familias se reniega de la menor embarazada o la esconden. En las mismas instituciones educativas la respuesta muchas veces es la de negar la educación a las menores, o la misma familia las saca de estudiar”.
Para el DIF lo más importante, una vez que el embarazo ya se produjo es convencerlas de que sigan estudiando, “que se asuman como mujeres que deben ser autosuficientes para cuando el producto nazca tengan herramientas para poder subsistir, pues son muy poos los casos en los cuales el padre se hace responsable de la situación”.
Para las instituciones responsables de la atención médica, la prevención es la única herramienta a su alcance, como explican desde las oficinas de comunicación del IMSS y de la Secretaría de Salud Pública estatal.
“A nivel estatal se tienen los programas de salud reproductiva, mediante los cuales se efectúan campañas muy intensas y permanentes de salud reproductiva en todo el estado, a través de promotores de salud, para evitar embarazos en adolescentes y niñas”, asegura Fortino Morales, vocero de la dependencia estatal.
Acota: “Pero hace falta una cultura de salud, en esa cultura se involucra la Secretaría de Educación Pública, a través de los libros de texto, se tiene que ser más explicativos y mediante la educación atacar el problema”.
Un problema de
salud pública
Pero además de los problemas familiares, el embarazo adolescente trae aparejados problemas de salud pública, pues según la Conapo la gravidez en mujeres menores de 18 años están asociados con riesgos y daños para la madre y el producto –bajo peso al nacer, parto prematuro, anemia en la madre, mayor incidencia en preclampsia– y en las mujeres extremadamente jóvenes con mayor incidencia de complicaciones en el parto.
Según GIRE, “las causas de que un embarazo adolescente a tan corta edad ponga en peligro la vida de la madre están determinadas por factores socioculturales y elementos psicológicos. En sectores amplios de la sociedad mexicana, como la rural y marginal urbana, donde el embarazo temprano es más frecuente, ‘la maternidad forma parte del destino social de vida de las mujeres y en muchas ocasiones es la única forma de valoración social de que disponen’”, indica el reportaje de CIMAC.
Mientras el problema se atiende y la prevención llega hasta donde debe llegar, hoy, al menos 500 de las más de 165 mil mujeres poblanas que durante los últimos años dieron a luz festejaran el haber dejado los juguetes y las muñecas para atender a un hijo.
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