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Puebla > Economía
miércoles 25 de abril de 2007

ECONOMÍA A RETAZOS

Contra el pesimismo

Emir Sader*

La crítica radical del mundo tiene un amplio camino por delante, lo cual también implica riesgos. Nunca la humanidad dispuso de tantos avances técnicos y científicos para transformar el mundo conforme a los sueños humanistas; sin embargo, nunca se sintió tan impotente frente a un mundo que parece funcionar por una lógica absolutamente autónoma.

Los gobiernos cambian, las leyes del mercado parecen dominar irreversiblemente el mundo, el estilo de vida estadounidense coloniza espacios nunca antes alcanzados –ya sea en la China o en la periferia de las grandes metrópolis del hemisferio sur–, Europa consolida una hegemonía conservadora. Tal parece que no surge un bloque de fuerzas que se enfrente al poder imperial del los Estados Unidos.

Todo parece empujarnos al pesimismo. La crisis de la URSS no dio lugar a un socialismo superador de los problemas de este modelo, al contrario, expandió el neoliberalismo en las tierras de Lenin. El capitalismo abandonó su modelo keynesiano por un modelo de extensión inaudita de la mercantilización en todos los rincones del mundo. Podemos preguntarnos si vivimos un periodo de derrotas y retrocesos tan grandes como el que se vivió a partir de los años 20, caracterizado por contrarevoluciones de masas y por derrotas estratégicas de los proyectos revolucionarios.

En los años 20, frente al ascenso fulminante del fascismo y del nazismo y de la consolidación del stalinismo en los partidos comunistas, Adorno y sus compañeros de la Escuela de Frankfurt adhirieron a un pesimismo melancólico. Profundizaron sus análisis sobre las raíces del giro conservador del mundo, dando especial énfasis a las tendencias autoritarias en la personalidad de las personas. Wilhelm Reich concentraba esa tendencia en la impotencia de la pequeña burguesía, mientras que Lenin había señalado la aparición y consolidación de una aristocracia obrera en el seno de la clase trabajadora de los países centrales del capitalismo.

La diferencia entre la crítica realista de las condiciones concretas que la izquierda debía enfrentar, bloqueada melancólicamente por el pesimismo y la responsabilidad de buscar alternativas, de descifrar los espacios de acumulación de fuerzas que se pudieran revertir, es lo que diferencia los enfoques de Adorno y de Gramsci.

Este último se conoció por la frase “pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad”, aunque no se trataba sólo de agregar un estado del espíritu colmado de esperanza –de “optimismo”– a una situación sin salida, en que el bloqueo interno de la izquierda –del stalinismo– y externo –de los fascismos– condenaba a la izquierda a la inovilidad o a las visiones de denuncia y de mero testigo.

Sin asumirse como intelectual revolucionario –al estilo de los que serian llamados “marxistas occidentales”–, aunque con la responsabilidad del dirigente revolucionario, al estilo de las generaciones anteriores, que necesariamente envolvían la capacidad intelectual de elaboración (Ver Anderson, Perry, Consideraciones sobre el marxismo occidental, Siglo XXI, México,. 1987). Responsabilidad que obligaba a captar la realidad concreta, incluyendo sus contradicciones, esenciales para definir los eslabones más fuertes y más débiles de cada campo, para poder desembocar en los espacios más favorables a la acumulación de fuerzas con el fin de revertir las condiciones desfavorables.

Los análisis que no desembocan en esa dirección habrán dejado de captar las contradicciones vivas de la realidad, tendiendo a mantenerse como miradas descriptivas, con los riesgos propios del funcionalismo. Frecuentemente destacan aspectos de la realidad y los absolutizan, o por lo menos los sacan de contexto y, principalmente, no dan cuenta de la totalidad del fenómeno, con la contradicción como su motor.

La crítica, simplemente, no remite a la práctica, se resigna a una visión externa al objeto analizado. La crítica siempre fue, para el marxismo, para la dialéctica, una forma de limpieza del campo de concepciones que reflejan en forma parcial o completamente equivocada la realidad, no para detenerse ahí, sino para incorporar sus elementos de verdad, negarlos en sus falsedades y poder, así, estar en condiciones de superarlas.

La crítica sin la práctica superadora correspondiente lleva a la inacción, al pesimismo, a la desmovilización y, en el límite, a la desmoralización.

*Emir Sader es coordinador general del Laboratorio de Políticas Públicas y secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Publicado originalmente en Agencia Carta Mayor, 18/03/2007-(C) LPP-Fundación Laboratorio de Políticas Públicas.

URL:http://agenciacartamaior.uol.com.br/templates/postMostrar.cfm?blog_id=1&post_id=103

 

China en la economía mundial

Jesús Rivera de la Rosa

¿Qué cambios están teniendo lugar en la economía China? ¿Son una amenaza o una oportunidad para los latinoamericanos? Estas y otras interrogantes requieren ser contestadas con la mayor seriedad y prontitud posibles, pues los cambios que implican parecen rebasar la capacidad de reacción en la economía mundial. Veamos algunos hechos relevantes.

A partir de 1979 dio comienzo el giro de China a una mezcla de comunismo (ámbito político) y capitalismo (ámbito económico), de modo que mientras el resto del mundo, década de los años 80, pasaba por el tamiz del neoliberalismo, la apertura de las economías, la desregulación y la apología del libre mercado, los chinos se preparaban para posicionarse en los años siguientes en la economía mundial.

Parte de la preparación fue la represión política, expresada en forma concentrada en los hechos de la Plaza de Tiananmen, luego de la cual pareció despejarse el camino para el “milagro chino” de los años 90 y hasta la actualidad.

Algunos de los “logros” más espectaculares de la economía china son los siguientes: en sólo quince años ha pasado de ser una economía ignorada por las corrientes mundiales de inversión, a ser la primera captadora mundial de inversión extranjera directa; es ya la segunda economía a escala mundial, sólo después de la de Estados Unidos; el ritmo de construcción es tan elevado que ningún país en la historia del capitalismo, ni Inglaterra ni Estados Unidos en su momento de mayor dinamismo ha registrado un nivel tan acelerado, incluida la infraestructura carretera.

En cierta forma, se repite la historia, aunque como señala Zizek, de la pura repetición surge lo nuevo, de lo que fue la acumulación originaria del capital. En la actualidad, ante la ausencia de una Constitución Política en China y de sindicatos que defiendan a los trabajadores, estos trabajan entre 12 y 15 horas al día, a veces sin descanso dominical. El capitalismo en China vive en una especie de paraíso, un régimen “comunista” que en lo fundamental controla a los trabajadores y un modelo de crecimiento que promueve la inversión privada de todo tipo. Control político y libertad económica, una suerte de esclavismo tecnológico como diría Gabriel Gutiérrez.

Los chinos, la elite al menos, parece posicionarse rápidamente en la economía mundial, lo ha hecho muy rápidamente y hasta ahora sin enfrentar mayores obstáculos, pues pese al temor de los estadounidenses, han contado con su complacencia, así como de los europeos, más ocupados en salir de la crisis del proceso de integración.

Para América Latina el reto es formidable, ¿se puede competir con trabajadores con jornadas de 15 horas y que reciben un salario 10 veces menor? ¿Qué ofrecen nuestras economías más allá de recursos naturales no renovables? Desde esta perspectiva, el Plan Puebla Panamá cobra una nueva dimensión.

 

Pemex

El Consejo de Administración de Pemex analiza la opción de vender su red de 56 gasolineras propias que no opera y da en arrendamiento a particulares.

Tan sólo una de las gasolineras localizada en Cuernavaca vende mensualmente un promedio un millón 189 mil litros de gasolina, y a cambio el beneficiado tiene que pagar a la paraestatal por arrendamiento sólo 3 mil 690 pesos mensuales.

Además 12 de los beneficiarios dejaron de pagar arrendamiento por lo que se iniciaron juicios mercantiles para que la paraestatal pueda recuperar las gasolineras en un “tiempo razonable”.

El Universal, sección Finanzas, 23 de abril de 2007.

 

Reivindicación de la educación pública

Del 22 al 24 de marzo de 2007, se llevó a cabo en la ciudad de Panamá la IV Asamblea de la “Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación”, que contó con la presencia de representantes de diversas organizaciones y movimientos sociales de 18 países de América Latina y el Caribe. La asamblea emitió una Declaración donde se afirma su convencimiento respecto a:

*La educación como un derecho humano fundamental de carácter social.

*La responsabilidad de los Estados en garantizar este derecho.

*El carácter público, laico y gratuito de la educación.

* El carácter integral e interdependiente del derecho a la educación con los demás derechos humanos, así como también con la democracia y el desarrollo.

*La educación como principio para la transformación social, la dignificación del ser humano y la construcción de democracia y justicia social.

Foro Latinoamericano de Políticas Educativas, número 24, 19 de abril de 2007

Impotencia neoliberal

“Dentro de las actividades informales participa ya el 30 por ciento de la población ocupada, lo que representa la ocupación de 12 millones de personas dentro de la informalidad”.

“El lento avance de la creación de nuevos empleos generó el crecimiento del sector informal de la economía mexicana, cuyo tamaño alcanza proporciones importantes si se considera que genera el 12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.”

El Financiero, sección Mercados, 23 de Abril de 2007, p. 3A.