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Puebla > Estado
miércoles 25 de abril de 2007

CUITLATLAN

Las prebendas de la esposa, la hija, el yerno y el ayudante del líder del SNTE 23

Fermín Alejandro García

¿Por qué muchos maestros odian a sus dirigentes? Por historias como esta: el secretario general de la sección 23, Jorge Rodríguez Méndez, sin ningún empacho ha otorgado prebendas a su esposa, su hija, su yerno y a su ayudante personal, que consisten en unos casos en la adjudicación de plazas y en otros de aumentos salariales; los cuales son beneficios que miles de mentores tardan décadas en obtener o de plano nunca los reciben.

Y es que parece que es un mal endémico de los directivos del sindicato magisterial privilegiar a sus familias sin ningún rubor, sin importar que estén pisoteando los derechos de los maestros. Apenas el lunes de esta semana le contaba que una dirigente del SNTE 51, Dinorah García Hernández, benefició a por lo menos 14 parientes y amigos con ascensos, plazas y aumento de salarios sin que tuvieran los méritos mínimos para alcanzar tales beneficios, y ahora surge una historia similar con Jorge Rodríguez Méndez.

A raíz de que en esta columna se publicaron los primeros datos de los abusos de Dinorah García varios maestros han mandado a este tecleador correos electrónicos para ilustrar los abusos de su sindicato. Entre las historias recibidas se cuentan las siguientes:

Jorge Rodríguez al llegar al máximo cargo de la sección 23 del SNTE nombró como su auxiliar principal al profesor Samuel Miguel Martínez de la Paz, quien es un mentor de Educación Física, cuyo salario era de 5 mil pesos mensuales. De la noche a la mañana la situación económica del ayudante mejoró radicalmente, ya que ahora percibe unos 11 mil 400 pesos quincenales. Es decir cuadruplicó sus ingresos económicos.

Eso se debe a que le cambiaron la clave de su plaza para que dejara de ser un maestro y se convirtiera en supervisor. Esa modificación se da sin que el mentor agraciado ejerza esa función. El único mérito es ser ayudante de Jorge Rodríguez.

Vaya, al conocer esta historia no se si indignarme o ir a ofrecerme para cargarle el portafolio a este dirigente.

Lo anterior no tiene comparación con lo que pasó con la cónyuge de Jorge Rodríguez. La esposa del “líder” magisterial tenía una plaza de trabajador administrativo, pues su preparación académica correspondía a ese puesto. Ahora resulta que ya es maestra. Y ahí no termina todo, sino que además ya tiene dos plazas.

De ser trabajadora administrativa, la esposa de Jorge Rodríguez brincó a ser directora de una escuela primaria con el nivel “D” de carrera magisterial. Es decir saltó –o la hicieron saltar– olímpicamente a los cientos de profesores que estudiaron para ser mentores, han acudido a cursos de superación profesional o a posgrados, que tienen varios años de experiencia, y pese a tener tales antecedentes no les conceden ascensos de director.

La otra plaza de esta mujer le permite estar como trabajadora comisionada en la sección 23 del SNTE. Dicho de otra manera, cobra como maestra pero sin dar clases. Lo que causa mayor indignación en este asunto es que hasta la fecha muchos de quienes laboran en el sindicato no saben exactamente cuál es la “comisión” que esta persona realiza en la agrupación de profesores. Mientras que los encargados de la Contraloría del sindicato, que se supone deberían de sancionar este abuso, hacen como que les habla “el tío Lolo”.

Los beneficios a la familia del dirigente se extienden hasta el municpio de Tehuacán, de donde es originario Jorge Rodríguez, ya que en la secundaria federal Jorge L. Tamayo de esa ciudad están empleados su hija y su yerno con plazas de tiempo completo.

¿Qué tiene eso de raro? Que estos dos maestros son de nuevo ingreso y sin el perfil académico que reclama las plazas que ocupan.

Un maestro que busca un puesto de trabajo con esas características a veces tiene que esperar hasta 20 años para conseguir un puesto de trabajo así.

Por actitudes como la de este señor Jorge Rodríguez el sindicalismo mexicano está en crisis y en su punto más alto de descrédito.