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Puebla
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martes 24 de abril de 2007 |
CUITLATLANAranda es confiable; Fraile, no; Sánchez, más o menosFermín Alejandro García
En un sondeo de opinión pública que mandó a hacer el PAN se señala que de los tres aspirantes a ser el candidato del partido a presidente municipal de Puebla, el más conocido es el diputado federal Francisco Fraile García, pero es el menos confiable para ser votado. En cambio la ex secretaria de Sedesol, Ana Teresa Aranda Orozco, no tiene los índices de popularidad de Fraile, pero es quien inspira más confianza para que sufraguen por ella. Mientras que el tercer aspirante panista, el legislador Antonio Sánchez Díaz de Rivera se ubica entre las calificaciones de Fraile y Aranda. Estos resultados muestran la dinámica que ha tomado la competencia en el PAN por la preciada candidatura a edil de la capital, en la cual se muestra que Fraile, pese a ser reconocido como el principal percusor de albiazul en el estado en los últimos 20 años, parece haber perdido la lealtad de amplios sectores de la militancia que ya no lo ve como una figura viable para competir por el gobierno de la ciudad de Puebla. Su figura sufre el desgaste del tiempo. Algunos creen que si en las próximas dos o tres semanas no levanta su precandidatura, lo más probable que Fraile acabe declinando. Si eso ocurre, todo apunta a que cedería sus apoyos a favor de Antonio Sánchez. La competencia entre Aranda y Sánchez Díaz de Rivera ha tomado un cauce en el cual la primera está creciendo de manera acelerada en sus preferencias entre los militantes, mientras que el segundo sufre un abandono de apoyos o bien, muchos militantes están reticentes a sumarse a su probable candidatura. Si en estos días fuera la asamblea del PAN, dicen los conocedores, ganaría Antonio Sánchez y Ana Teresa Aranda quedaría muy cerca del primer lugar. Dicha estimación en lugar de ser un aliciente para el diputado federal es un dato adverso, ya que faltan dos largos meses para que se realice la asamblea en la cual el Partido Acción Nacional elegirá a su abanderado y hasta ahora, la ex secretaria de Sedesol está desarrollando una estrategia exitosa para alcanzar y ganar a quien hasta hace poco parecía tener amarrada la postulación. El principal error que cometió el ex subsecretario de Sedesol y ex presidente de Coparmex, Antonio Sánchez, es que en enero de este año llegó a un acuerdo entre las cúpulas del partido para que lo apoyaran en convertirse en candidato y se hizo público lo acordado. Eso lejos de sumar apoyos se los diminuyó al diputado, ya que la militancia, es decir los panistas de a pie, los que no son líderes, se sintieron soslayados. El segundo error garrafal de este aspirante es que empezó a organizar reuniones de 20 a 40 personas, muchas de las cuales han lucido desangeladas. Y la gente siente que Sánchez Díaz de Rivera se asume como alguien tan importante que hay que irlo a ver, en lugar de que él los busque. En cambio Ana Teresa Aranda ha hecho todo lo contrario. Está visitando cada por casa de los militantes que pueden votar en la asamblea del partido para escucharlos y pedirles su apoyo. Además, le funciona a la perfección presentarse como una panista disidente. Que no es querida por el Yunque, por las cúpulas del partido y que su identidad es con las bases. Eso gusta y le proporciona nuevas adhesiones cada día que pasa a esta panista que busca por segunda vez ser edil de la Angelópolis; a su vez, en la medida en que pasa el tiempo Sánchez Díaz de Rivera sufre un derrumbe en sus índices de preferencias. Eso ha prendido las luces de alarma en el equipo de Antonio Sánchez Díaz de Rivera, quien ya perdió la cohesión de los grupos que originalmente lo apoyaban. Dicen que es probable que en los próximos días cambie de estrategia, le inyecten una dosis de humildad y empiece a buscar a los militantes del PAN emulando a Ana Teresa Aranda. Pero aunque cambien las cosas en el equipo de Antonio Sánchez es claro que Aranda está demostrando el talento y la capacidad de vencer a su rival. Es una mujer curtida por haber estado al frente de varios procesos electorales locales y federales. Por su paso en el Congreso de la Unión, en el DIF, en Sedesol, en el CEN del PAN, en la dirección estatal del partido. Eso no sucede con Sánchez Díaz de Rivera, quien luego de presidir organismos empresariales y haber ganado una diputación federal frente a un rival débil, que era el entonces priista Héctor Alonso, se ha topado con la política real, con la que no está aclimatado y le está costando entrar por ser un hombre lejano de la realidad de la militancia panista. Dicen que si Fraile acabara declinando a su favor le ayudaría a recuperar el apoyo de algunas familias panistas. Le daría un respiro a su campaña, pero difícilmente frenaría el avance de Ana Teresa Aranda. El terreno que enfrenta es difícil. Otro obstáculo que no le favorece es su carácter irascible. Cuentan que un día uno de sus operadores políticos le organizó una reunión que prometía ser exitosa. Todo iba bien hasta que un militante tomó la palabra y le recriminó al precandidato de no ser congruente. Le expuso que la Coparmex, el organismo que Sánchez presidió a nivel nacional, propuso una legislación llamada Ley Antichapulin, que era prohibir a quienes ocupan cargos de elección popular buscar un nuevo puesto cuando todavía no acaba sus periodos. Y en el caso de Antonio Sánchez todavía no va a la mitad de su periodo de diputado federal y ya busca ser candidato alcalde. Eso –le habría dicho el militante– es una incongruencia. La respuesta del político cuestionado fue enojarse en lugar de ofrecer una respuesta inteligente. |