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"Periodismo regional a la medida de su tiempo" |
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Puebla
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martes 24 de abril de 2007 |
SALUDEl deterioro de la vidaAntonio Cruz López
La vida es un proceso natural de los seres que poblamos la tierra, se inicia a partir de la unión de una célula masculina y femenina o singamia, prosigue envuelta en un proceso de proliferación celular que estructura una pirámide corpórea en donde se proyecta la especificación funcional, proliferación que se mantiene activa cada segundo hasta alcanzar la madurez, se produce ahora la reproducción, debe dar origen a nuevas especies a imagen y semejanza, nuevos seres o especies, lo hace una o múltiples veces hasta que desaparece su capacidad reproductiva, es entonces cuando se inicia el deterioro de la vida que da origen a la autodestrucción o muerte nunca evitable, porque todos los seres vivos somos finitos. Este es el hilo de la vida, frágil y tenso, que puede romperse sin haber cumplido con su objetivo. ¿Cuándo?, cuando se sufre un accidente que los corta de manera brusca, cuando sus células encargadas de hacer crecer y mantener el edificio celular lo interrumpen en sentido negativo, es el caso de una enfermedad endógena; o bien cuando el medio ambiente que prolifera a la par permite que agentes externos proliferen en su interior y trastornen la continuidad de la vida, que es el caso de la enfermedad exógena. De donde resulta que la vida es apenas una ilusión en el tiempo, un hilo corto que se entrama con el medio que la cobija y alienta, junto con los otros hilos, así se forma un entramado sutil y complejo de cabos cortos y cabos largos, todos finitos. En este paisaje de lo viviente esta entramado el hombre y a la medicina, que por definición afirma ser el arte y la ciencia de “prolongar la vida, evitar la enfermedad y aliviarla”, precepto de acción que es de nacimiento una antitesis, una contradicción intrínseca y sarcástica, por- que la muerte para los hombres vivos jóvenes o maduros no es motivo que interrumpa su quehacer, no piensan en ella, mucho menos el que la vida no es eterna, no es prolongable, pocos entienden que es finita, que interrumpe obligadamente el continum de la vida como un proceso natural que no avisa, que no tiene tiempo establecido, pero que no se obliga a pensar en ella y cuando se llega a pensar en morir, se hace pensando en la muerte de otro, pocas veces en la propia. Son excepción a esta regla los filósofos religiosos que introducen a dios como el inductor de muerte, tornándola más compleja, no así quizá los pintores, los músicos, los poetas, que usan a la muerte como un tema de expresión también externa aunque no pocas veces bien sentida. ¿Los médicos realmente prolongamos la vida? No cabe duda que el progreso del concepto de salud y enfermedad permite que se aumente la expectativa de vida, tan sólo con medidas higiene dietéticas se evita importantemente la muerte infantil con la prevención por vacuna, se mitiga el dolor, se atenúa el sufrimiento, pero no se prolonga el deterioro celular de vida y con ello la conducción de muerte. El fenómeno antitético de la disciplina médica se da cuando la tecnología de hospital, interfiere en los pacientes terminales sin posibilidad de vida participativa, antes los que son obligados a respirar automáticamente, a ser alimentados de manera involuntaria, con úlceras de decúbito por estar postrado indefinidamente, sin el control de los esfínteres de excreta, por días, meses y años, constatando que el tiempo un recurso no renovable, encareciendo el vivir como autómata, permitiendo el sufrimiento de los familiares. La sociedad humana debe ser enseñada a encarar, analizar, cultivar, el deterioro de la vida, a tener actitud dinámica ante la muerte, enfrentarla como un hecho natural y obligado, que no es proporcionado o avalado por ninguna deidad, todos debemos enfrentarla conscientemente como una fase obligada del deterioro celular que es la muerte, solo de esa manera la podemos ingresar a la psiquis como una actitud serena, de paz, de aceptación realista, perderle el miedo, considerar que es inevitable, haga lo que se haga. Seguramente el concepto de que somos finitos y debemos morir se enriquece socialmente cada vez más, aunque lo sea solo para la filosofía o la ética, se torna cada día más complejo, en especial cuando agregamos el pensamiento libre, deductor o agregamos los principios indefinidos del psique o el alma, que dan trazo inoportuno a que el pensamiento humano no sea uniforme, de tal forma que la vida en comunidad que crece y muere de manera incontrolable se interprete como desideratum complejo, es especial cuando la carga vital no se soporta y aparece el deseo anormal de morir tempranamente (suicidio), o suspender el proceso de embarazo no deseado por necesidad justificada (aborto), o cortar las vías de alimentación de una vida que tiene “muerte cerebral” (eutanasia). Todo como los motivos temáticos interminables que nacen fundamentalmente de la ausencia discutible de un concepto claro de muerte que va más allá del deterioro de la vida o muerte natural. |