“Son chismes de lavadero lo que se dice de mí”, insiste Marín al hablar del Lydiagate
Javier Puga Martínez
Después de no hablar del tema Lydia Cacho desde enero pasado, Mario Marín dijo que lo que se dice de él en este asunto, “son chismes de lavadero”. Lo anterior ocurrió durante una gira de trabajo por el municipio de Puebla realizada el fin de semana, donde entregó obras en San Miguel Espejo y posteriormente en la colonia Amalucan.
En el discurso que pronunció en este acto, Mario Marín Torres afirmó que para él lo que importa es cumplirle a la sociedad, “y lo demás que se dice de mí son chismes de lavadero”, en alusión al escándalo Lydia Cacho, motivo por el cual es investigado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, junto con la procuradora Blanca Laura Villeda y la juez quinto de lo Penal, Rosa Celia Pérez.
La frase la repitió horas después en la colonia Amalucan, donde entregó a personas de la tercera edad focos ahorradores de energía y despensas del sistema estatal DIF.
Fue la mañana del 14 de febrero, momentos después de que La Jornada publicó la conversación telefónica entre el empresario textilero de origen libanés, Kamel Nacif Borge, y el gobernador poblano, cuando Marín aseguró que “yo no leo chismes de lavadero”, luego de que los reporteros de la fuente le preguntaron su opinión sobre el texto publicado. Eso ocurrió tras asistir al informe del presidente del Tribunal Superior de Justicia, Guillermo Pacheco Pulido, quien ahora también es investigado por la Corte.
Como ya se volvió costumbre desde hace un par de semanas, en ambos lugares estuvo acompañado del presidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero.
En el acto, Marín Torres y el delegado estatal de la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas, José Antonio Aguilar San Sebastián, firmaron un convenio por 500 millones de pesos para la ejecución de 108 obras de infraestructura social en comunidades étnicas localizadas en 58 municipios de la entidad.
El convenio se firmó en la inspectoría de San Miguel Espejo, perteneciente a la junta auxiliar de San Miguel Canoa, al oriente de la capital poblana, donde la totalidad de la población es de origen nahua. Ahí, el gobernador y el presidente municipal inauguraron un puente vehicular que la población del lugar solicitó por años, y cuya realización fue una inversión federal, estatal y municipal por 5.3 millones de pesos.
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