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Puebla
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lunes 2 de abril de 2007 |
MAESTROSGuerra no declaradaGustavo Santín
Las declaraciones emitidas por Emilio Zebadúa González, representante exoficio del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y presidente de la Fundación SNTE para cultura del Maestro Mexicano con motivo de la Segunda Reunión Ministerial del Proyecto Regional de Educación para América Latina –reproducidas por medios de cobertura nacional– evidencian lo que muchos ya sospechábamos: que existe un franco divorcio y una guerra no declarada entre la patrona del otrora consejero del Instituto Federal Electoral y miembro del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Elba Esther Gordillo Morales y Josefína Vázquez Mota, Secretaria de Educación Pública. Con antelación se habían producido ya escarceos a lo largo y ancho del territorio nacional que evidenciaban que las ambiciones del la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTE iban mas allá de la recompensas obtenidas hasta ese momento de Felipe Calderón. Escarceos que en Puebla tomaron forma en la voz de Jorge Rodríguez y Gustavo Espinosa, secretarios generales de los Comités Ejecutivos de las secciones 23 y 51 del SNTE, quienes a soto voche señalaban la impertinencia del nombramiento favorable a la ex secretaria de Desarrollo Social de la administración encabezada por Vicente Fox Quesada, de quien reconocían talento pero de la que señalaban, era ajena al quehacer educativo de la Nación. Pronto llegaron las recompensas y los nuevos compromisos: Elba Esther, la madre, la profa. de jardín de niños, la líder, la política, la presidenta (aunque sea del SNTE), la mano que mece la cuna, la financiera, fue obsequiada con importantes posiciones, entre otras; la subsecretaría de educación básica en la que pusiera a su yerno, la dirección general del Instituto de seguridad Social para los Trabajadores al Servicio del Estado para un incondional, la dirección general de la Lotería Nacional para uno de sus trabajadores, la secretaría técnica de un consejo nacional de seguridad pública para quien ensucia a un apellido de prosapia política y a cambio, en espera de nuevos reconocimientos por servicios prestados, cocinó lo obscurito y en alianza con uno de sus enemigos, Joel Ayala, dirigente de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado (FETSE), una reforma a la Ley del ISSSTE contraria a los intereses de los trabajadores. Pero el señalamiento de Zebadúa clarifica que si bien es cierto que aun no se emiten los lineamientos de políticas públicas en la materia por la administración federal, dado que el plazo impuesto que por ley a la administración calderonista en términos de lo dispuesto por los artículos 25 y 26 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para la publicación del Plan Nacional de Desarrollo y sus respectivos programas sectoriales aún no vence, el SNTE aún sueña con hacerse de la cabeza del sector educativo y que la guerra entre dos de las mujeres mas poderosas de nuestro país en permanente y sólo concluirá con la desaparición forzosa de alguna de las dos del escenario político nacional. Puebla espera su turno, como ya sucediera en la época de Ernesto Zedillo. |