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lunes 26 de marzo de 2007

 

De la incredulidad al regocijo

Ana Lidya Flores


De izquierda a derecha, de pie: Jenaro Villamil, Carlos Payán, Javier Sánchez Díaz de Rivera, Javier Corral, Rodolfo Ruiz, Gabriela Warkentin, Fernando Fernández Font, Fernando Canales, Aurelio Fernández, Ana Lidya Flores, Juan Luis Hernández y Noé Castillo. Sentados: Enrique Maza, Elena Poniatowska, Blanche Petrich, Carmen Aristegui, Felipe Haro Poniatowska y Hernán Quezada / Foto: Cecilia Salgado

A partir del anuncio de la integración del Consejo Consultivo de la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Iberoamericana Puebla, muchas cejas se arquearon ante la incredulidad de que los personajes cuyos nombres aparecieron en la invitación electrónica realmente asistieran al acto. Hacia las 13 horas del viernes 23 de marzo de 2007, las personalidades empezaron a caminar por los pasillos de la institución, y el arqueo de cejas se transformó en la típica expresión sorpresa: ojos bien abiertos.

Con la sencillez que caracteriza a la gente importante, el compacto grupo formado por los consejeros tomó el estrado y se acomodó en sus lugares. El rector Fernando Fernández Font entregó uno a uno los nombramientos, y ya en calidad de consejeros, inició la sesión pública en la que los asistentes recomendaron, señalaron, propusieron.

Desde el Colegio de México y a través de un monitor de televisión, Lorenzo Meyer Cossío. En vivo y en directo, Gabriela Warkentin de la Mora, Jenaro Villamil Rodríguez, Rodolfo Ruiz Rodríguez, Blanche Petrich Moreno, Carlos Payán Velver, Enrique Maza García, Aurelio Fernández Fuentes, Javier Corral Jurado, Fernando Canales y Fernández, Carmen Aristegui Flores. Y con su sola presencia, sin decir palabra alguna, Elena Poniatowska Amor.

Apretados, codo a codo, intercambiando miradas y guiños cómplices, las mujeres y hombres reunidos en esa mesa, se dijeron honrados con pertenecer al consejo de una Licenciatura en Comunicación, que por azares y gracia del destino, resulta ser la que ofrece la Iberoamericana Puebla.

Lo grandioso es que entre el público había estudiantes y profesores de Comunicación que sin distingo de instituciones tienen la mirada puesta en la construcción de una sociedad menos injusta que en la que hoy vivimos. Ahí estaba Lilia Vélez Iglesias, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y Claudia Magallanes Blanco de la Universidad de las Américas. Por ahí estaban alumnos de la Iberoamericana, de la UDLA, de la UPAEP, y seguramente de otras instituciones, porque el reto de ofrecer una licenciatura a la altura de las inmensas necesidades de este país no se limita a una institución. El reto es colectivo.

Ya se dio el primer paso: convocar a las celebridades y que estas acudieran al llamado. Ahora queda por delante lo verdaderamente complicado: asumir las recomendaciones de los Consejeros y hacer operativos sus consejos. Por tomar un botón de muestra: Lorenzo Meyer hizo énfasis en la necesidad de que los egresados se incorporen al ejercicio profesional con calidad y con ética. Se dice fácil. Que le pregunten a Elena, a Carmen y a Blanche lo que ello significa. Ellas dos no dejaron de recordar a su colega Lydia Cacho, quien por trabajar con calidad y ética ha tenido que enfrentar el lado más oscuro del autoritarismo y del tráfico de influencias que fluye a través de estado y de todo el país.

Javier Corral no dejó de recordar el ejercicio inédito en que participó la Universidad Iberoamericana Puebla en marzo de 2006, al convertirse en la sede para revertir el voto de los senadores poblanos que pensaban votar a favor de la Ley Televisa. Aurelio Fernández y Fernando Canales fueron convocantes y operadores desde sus medios. Lilia Velez y Jorge Calles –en ese momento jefe del departamento de Comunicación de la UDLA– se sumaron de inmediato con su talento analítico. Las y los jóvenes comunicólogos en formación participaron con preguntas críticas e informadas. Esa experiencia no se puede quedar ahí.

El reto que tiene la Universidad Iberoamericana Puebla con este consejo, que muchos amigos entrañables han calificado “de lujo” es hacer realidad sus sugerencias. Que la propuesta de Corral para el Coneicc (Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación) de llevar la materia Derecho y Comunicación a los semestres básicos de las licenciaturas, y no como asignaturas optativas, que por este carácter azaroso, corren el riesgo de desaparecer. O bien, el señalamiento unánime de reactivar en la agenda política la impugnación a la ley Televisa.

Este grupo excepcional es inspiración pero el trabajo que nos queda por desarrollar es de largo aliento. El impacto no puede quedarse entre las paredes de nuestra Ibero Puebla. Tiene que concretarse en acciones. De ahí que las tareas a que están comprometidos consejeros, comunidad universitaria, comunicólogos y medieros todos, son del tamaño de los retos que este mundo nos ha puesto. ¿Qué tan grande es el mundo? Tan grande como para que podamos construir alternativas en las que quepan todos los mundos posibles. Y para ello, la comunicación es fundamental.

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