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Puebla > Salud
jueves 22 de marzo de 2007

ESTETICA Y SALUD

La piel y el sudor

Rafael H. Pagán Santini


La evaporación del sudor es fundamental para mantener el equilibrio de la temperatura del cuerpo, pero la sudoración excesiva puede producir una peligrosa pérdida de líquido

Socialmente nos enfrentamos a un aspecto normal de la piel y que juega un papel fundamental en la fisiología del cuerpo: la sudoración. La sudoración profusa y mal oliente hace que invirtamos una cantidad de nuestro presupuesto en desodorante y jabones especiales para evitar esta situación, que es socialmente desagradable. Sin embargo, el sudor tiene una función primordial en el proceso de eliminación de desechos y en el mantenimiento de la temperatura corporal.

La piel está conformada por varios tipos de tejidos que garantizan la conservación de las constantes fisiológicas; esto es, la homeostasia del cuerpo. Además cuenta con anejos como lo son las glándulas cutáneas, el pelo y las uñas, que en su conjunto forman lo que se llama el Sistema Integumentario. Aunque entre sus principales funciones están el soporte y la protección, la piel juega un papel importante en el equilibrio de la temperatura. Actúa como un “radiador” que puede ser activado de acuerdo con las necesidades del momento. Esta función la puede llevar a cabo gracias al sudor, el cual está constituido por agua, cloruro de sodio (sales), amoniaco, ácido úrico, urea, grasa y ácidos grasos. Las glándulas cutáneas que lo producen son las ecrinas y las apocrinas.

Las glándulas sudoríparas ecrinas son las más numerosas del cuerpo, y están distribuidas por toda la superficie corporal, con excepción de los labios, el conducto auditivo, el glande del pene y los lechos ungueales. Son muy numerosas en las plantas de los pies, en la frente y en la parte superior del torso. También se les puede encontrar en la palma de las manos, especialmente entre los pliegues cutáneos, y en la piel de la superficie palmar de los dedos.

Las glándulas sudoríparas apocrinas, que son las que más nos aquejan, están profundamente situadas en la capa subcutánea de la piel de la axila, la areola de las mamas y la piel pigmentada que rodea al ano. Estas glándulas crecen y empiezan a funcionar en la pubertad, su secreción es más viscosa y coloreada que las de las otras glándulas. En la mujer, estas glándulas presentan cambios típicos relacionados con el ciclo menstrual. Algo muy importante es que el olor que suele acompañar a la secreción de estas glándulas no se debe a la propia secreción, sino a la contaminación y descomposición de la secreción por las bacterias cutáneas.

Para que la piel pueda equilibrar la temperatura corporal, sus vasos sanguíneos y las glándulas sudoríparas tienen que coordinar sus funciones tomando en consideración las fluctuaciones de la temperatura del cuerpo momento a momento. Esta coordinación se mantiene por la estrecha relación que existe entre el cerebro y los receptores sensitivos de nuestra piel. Los receptores de temperatura de una parte del cerebro denominada hipotálamo detectan variaciones de la temperatura interna del cuerpo. Por ejemplo, el ejercicio aumenta la temperatura corporal por encima del valor establecido, de 37 grados centígrados, el hipotálamo envía una señal nerviosa a las glándulas sudoríparas y a los vasos sanguíneos, y éstos actúan estimulando la pérdida de calor.

El calor que producen los músculos esqueléticos durante el ejercicio aumenta la temperatura central del cuerpo bastante por encima de los límites normales. Dado que la sangre de los vasos próximos a la superficie cutánea disipa bien el calor, los centros de control del cuerpo ajustan el flujo sanguíneo, de modo que se envíe más sangre caliente del centro del cuerpo a la piel para que se enfríe. Durante el ejercicio, la circulación sanguínea en la piel puede ser tan intensa que ésta toma un color más rojo.

Para ayudar a disipar aún más calor, la producción de sudor aumenta hasta tres litros por hora durante el ejercicio. Aunque cada glándula sudorípara produce una parte muy pequeña de este total, existen en la piel más de 3 millones de ellas. La evaporación del sudor es fundamental para mantener el equilibrio de la temperatura del cuerpo, pero la sudoración excesiva puede producir una peligrosa pérdida de líquido.

Debemos recordar que, junto con el agua perdida, durante la sudoración también se han desechado sales y minerales, que son fundamentales para el equilibrio electrolítico del cuerpo. Probablemente beber agua con normalidad puede no sustituir los fluidos perdidos durante la sudoración, de forma que para evitar la deshidratación es importante aumentar el consumo de líquidos durante cada tipo de ejercicio y después del mismo.

La pérdida de función de las glándulas sudoríparas a medida que avanza la edad adulta afecta negativamente la capacidad del cuerpo para enfriarse durante el ejercicio o cuando la temperatura exterior es alta. Esto nos obliga a tomar las debidas precauciones cuando hacemos ejercicio o hace demasiado calor en el exterior.

Si desea más información sobre este texto puede escribir al correo electrónico rhpmedicus@yahoo.com.mx

“La exfoliación proporciona beneficios físicos y mentales”, aseguró especialista

(Yadira Llaven)


La exfoliación promueve la renovación celular, elimina impurezas, activa la circulación, da luminosidad a la piel, deja la piel más suave, mejora arrugas superficiales y se puede realizar en cualquier momento del año

“La exfoliación es un tratamiento de limpieza que proporciona múltiples beneficios físicos incluso mentales, dada la relajación que produce, ya que al exfoliar activamos la circulación, suavizamos la piel y, lo más importante, promovemos la regeneración celular y elasticidad”, explicó la dermatóloga María de los Ángeles Flores, egresada de la UNAM.

Exfoliar significa descamar, pelar, eliminar impurezas. Peeling en inglés es el término cosmético que se refiere a la eliminación de las células muertas de las capas más superficiales de la epidermis.

Sobre el tema, Flores comentó que muchas mujeres creen que la exfoliación es un método que se aplica sólo en la zona facial; sin embargo, dijo, “se puede realizar en todo el cuerpo y a todo tipo de pieles, especialmente a pieles engrosadas por la exposición prolongada al aire libre, temperaturas extremas y mucho viento, a pieles arrugadas y secas, con pequeñas arrugas o secuelas de acné.

“La forma más fácil y cómoda de exfoliarse es cuando nos duchamos, masajeando las diferentes zonas, activando la circulación y eliminando así células muertas e impurezas, luego enjuagando bien con agua fría”.

Detalló que los productos exfoliantes se deben aplicar en la piel humedecida mediante un ligero masaje, realizado siempre con movimientos circulares en la zona del vientre, caderas y glúteos, y con movimientos ascendentes en las extremidades, prestando especial atención a las zonas más secas y ásperas como los codos, las rodillas y tobillos.

“No hay una época del año –especificó la especialista– para poder realizarse una exfoliación, uno puede realizarla en cualquier momento, cuando la piel lo necesite”.

La especialista recomendó exfoliarse luego de las vacaciones, sobre todo cuando se tomó sol, ya que la exfoliación afina la piel, dejándola suave y más luminosa, sin perder el bronceado.

“Y éste no es un tratamiento, como se suele pensar, típicamente femenino, sino que es igual de necesario en los hombres, cuya piel más gruesa acumula las mismas impurezas.

Otro momento indicado, agregó, es antes de comenzar un tratamiento, porque limpia en profundidad, dejando penetrar mejor los productos a utilizar. “La piel que renace tras esa exfoliación se hallará más preparada para recibir cualquier tratamiento de belleza, además de haber disfrutado de un agradable masaje”.

Si bien en verano la exfoliación puede realizarse una vez por semana, en invierno este plazo se puede alargar a 15 días en las pieles más finas o secas, o cada 10 días en las que presenten mayor resistencia o sean fundamentalmente grasas o mixtas.

De todas formas, mencionó que “cada piel es un mundo y nadie mejor que uno mismo es capaz de evaluar sus necesidades”.

Ventajas y desventajas de la exfoliación

Como ventajas citó: promueve la renovación celular, elimina impurezas, activa la circulación, da luminosidad a la piel, deja la piel más suave, mejora arrugas superficiales y se puede realizar en cualquier momento del año.

Admitió que también existen desventajas, como no realizar la exfoliación en personas con enfermedades dermatológicas, como psoriasis, eccemas, personas con cicatrices (patológicas), rosáceas o herpes facial, porque pueden exacerbar la enfermedad.

Además, no exfoliarse con productos químicos en verano, no aplicarse el exfoliante frotando con fuerza, pues, no sólo irritará la piel, sino que estimulará la producción sebácea.

Finalmente, advirtió: “La primera señal de que la exfoliación es excesiva en el rostro es la aparición de una zona rojiza sobre la piel que cubre la parte superior de la mejilla. Si esto sucede, se debe interrumpir la exfoliación hasta que la piel se haya recuperado por completo”.