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Puebla
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martes 6 de marzo de 2007 |
Se incrementa el número de mujeres trabajadoras en Puebla; sus salarios, noErnesto Aroche AguilarA pesar del crecimiento de la participación de la mujer en los procesos productivos y laborales, la inequidad en el pago de salarios es la única constante. En los últimos seis años, la Población Económicamente Activa (PEA) femenina en Puebla creció en un 30 por ciento, pero gran parte de ésta ingresó al mercado laboral peor pagado. El aumento en la escolaridad reportada por el género femenino en los últimos 17 años en poco ha contribuido a elevar el nivel salarial y la retribución por su trabajo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), las habitantes poblanas presentan una media de ocho años de estudio, mientras que su contraparte masculina sólo puede presumir una formación de siete años; pese a ello, las diferencias salariales benefician a los varones. Los datos del INEGI y del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) no dejan lugar a dudas, las diferencias entre los dos géneros son abismales, y no decrecen; tan sólo en los últimos dos años el porcentaje de mujeres que obtiene entre uno y máximo dos salarios mínimos aumentó del 38 al 45 por ciento, mientras que la variación porcentual de los varones en ese rubro fue a la baja, al pasar del 62 al 55 por ciento. Otro de los rubros en el que porcentaje de mujeres supera o registra un repunte en materia de salarios también puede ser considerado como negativo, pues de acuerdo con el INEGI, se incrementó el número de trabajadoras que no recibe ingresos a cambio de su fuerza de trabajo. En los dos últimos años, el porcentaje pasó del 52.5 por ciento al 54.8 por ciento, lo que significa que casi 12 mil mujeres de las 100 mil que se integraron al mercado laboral entre 2005 y 2006 ingresaron como “población ocupada no remunerada, como también aquéllos que reciben únicamente ingreso no monetario (autoconsumo)” y según el organismo federal. Mientras que el número de varones considerados en esta categoría disminuyó en 7 mil 944. También resulta significativo el crecimiento que reporta la tasa de participación en el sector informal, entendida esta como “el porcentaje de la población ocupada, que trabaja para una unidad económica sin constituirse como empresa”. En ese rubro el repunte en los dos últimos años para el sector femenino fue de 5.4 puntos porcentuales, mientras que el sector masculino sólo reportó una variación al alza de 2 puntos. Poca presencia en salarios altos La participación de las mujeres en los niveles salariales superiores a los cinco salarios mínimos sigue siendo moderada. En 2000, Inmujeres registró que por cada 10 trabajadores que reciben remuneraciones superiores a los 7 mil pesos, sólo dos pertenecen al género femenino. La tasa porcentual al respecto sólo se ha movido cuatro puntos al pasar del 24 al 28 por ciento en los últimos siete años, mientras que el incremento del porcentaje de la Población Económica Activa de mujeres aumentó 10 puntos en el mismo periodo, al pasar del 30.9 al 40 por ciento. Un crecimiento en la mano de obra que supera la participación a nivel nacional, pues mientras, como ya se señaló, el 40 por ciento de los trabajadores corresponde al sector femenino, la media nacional ubica la tasa de participación en el 37 por ciento.Una participación que podría ser mayor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, el 67 por ciento de los trabajadores poblamos considerados dentro de la Población Económicamente no Activa son mujeres en edad y con posibilidades absolutas de trabajar “que no buscan empleo pues consideran que no tienen posibilidades de encontrarlo”, un punto porcentual arriba de la media nacional que ubica la tasa en 66 por ciento. |