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Puebla > Estado
martes 6 de marzo de 2007

CUITLATLAN

Nace muerto el acuerdo de civilidad del IEE

Fermín Alejandro García

Muerto, o casi muerto, nació el acuerdo llamado Compromiso Democrático 2007 que los consejeros del IEE y los dirigentes de los partidos firmaron ayer para evitar campañas negras en el proceso electoral que iniciará formalmente la siguiente semana. El documento signado es una lista de buenas intenciones, pero sin mecanismos efectivos para evitar que las fuerzas políticas nuevamente recurran a lanzarse lodo y estiércol, polaricen a la ciudadanía y recurran a las viejas prácticas de compra de votos.

Este acuerdo resulta ser letra muerta si se toma en cuenta que llega tardíamente, cuando la guerra sucia ya inició en el PRI y el PAN, donde los bloqueos, las grabaciones telefónicas ilegales, el uso de grupos de presión y la generación de conflictos se utilizan por encima de la discusión de ideas para descalificarse entre grupos en pugna, entre dogeristas y marinistas; entre la gente de Ana Teresa Aranda y de Antonio Sánchez Díaz de Rivera. Entre aquellos que se disputan las candidaturas.

El llamado Compromiso Democrático 2007 no siquiera considera la guerra sucia en los partidos.

Y lo que es peor, el IEE todavía no tiene dinero para monitorear las precampañas electorales y evitar que ahí se empleen las prácticas supuestamente prohibidas en el acuerdo en cuestión.

Tal situación es una muestra de la debilidad del IEE y de sus consejeros, que no supieron promover un acuerdo de civilidad mucho antes de que iniciara las guerras sucias y que en general, el organismo no perece tener instrumentos legales para realmente lograr que un proceso electoral equitativo y sin el empleo de instrumentos de propaganda negra.

Durante el acto protocolario realizado en el salón de plenos del Consejo General del IEE, tomó la palabra el consejero Joel Paredes, y les dijo a los asistentes que los ciudadanos están cansados del descrédito en que viven los partidos y por ello es necesario el “restablecimiento de los valores políticos”. Esta intervención fue como “escupir hacia arriba” por la siguiente razón:

No solamente priva el descrédito de los partidos y los políticos, sino también existe una falta de credibilidad de los organismos electorales. En particular del IEE.

Y los actuales miembros de ese organismo están contribuyendo a que no cambie esa percepción al estarse negando a investigar la supuesta donación ilegal de más de 60 mil camisetas con propaganda que el empresario Kamel Nacif realizó a la campaña electoral del PRI en 2004, cuando el candidato a gobernador del tricolor era Mario Marín Torres.

Por eso resulta absurdo que uno de los siete compromisos que ayer se comprometieron los dirigentes partidistas a respetar sea evitar gastos excesivos en precampañas y campañas electorales, cuando de sobra está visto que el árbitro de la contienda, desde que surgió, ha tenido grandes deficiencias para fiscalizar el gasto de las fuerzas políticas y sus candidatos.

¿Si el IEE no pudo detectar esas aportaciones irregulares de Kamel Nacif en 2004, que nos garantiza que ahora si se procederá con gastos no justificados excesivos?

¿Si no se quiere intervenir contra esa anomalía de la que se tienen indicios, que garantiza que en esta ocasión si se buscará castigar con severidad las irregularidades de los partidos?

Todo indica que nada nos garantiza a los ciudadanos que ahora las cosas serán diferentes.

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