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Puebla > Política
martes 6 de marzo de 2007

SALUD

Fiebre de melita

Antonio Cruz López

Así se llamó a la Fiebre de Malta, de Gibraltar, ondulante, recurrente o melitocosia, una enfermedad zoonótica que de los animales pasa al hombre, y que es febril, aguda o crónica que presente en la isla de Malta del centro del Mediterráneo, entre Sicilia y Túnez. Pertenecía a España y en 1530 Carlos V, la dio a los caballeros de Rodas, después caballeros de Malta, arrebatada por Napoleón en 1798 y después por los ingleses en 1800, hoy independiente miembro de la Comunidad Británica de Naciones. Este origen señala por qué los médicos militares ingleses aportaron al conocimiento de la enfermedad. En el año 1861 Marston, médico inglés, reportó a la enfermedad como una fiebre gástrica remitente; a la par, en 1862, Nocard vio bacterias en las membranas fetales y útero de abortos de vacas, mismas que en 1887 David Bruce observó en la disección del bazo de paciente que había muerto con fiebre gástrica remitente, y la que llamó Fiebre Melita por provenir en enfermo de la isla de Malta, a la bacteria aislada la llamó Micrococcus melitiensis.

En 1897 Hugs hizo una detallada descripción de la enfermedad y propuso se le llamara fiebre ondulante; mismo año en el que Bang, un médico veterinario danés estudiando los abortos de bovinos volvió a encontrar a esa bacteria y la llamó en honor a su descubridor brucella abortus. Los estudios se enfocaron a reconocer si era una enfermedad zoonótica; es decir, que los animales la preservan para infectar al hombre. Así fue como el también veterinario Traum la encontró en cerdos y la llamó Brucella suis.

Entonces los estudios de Alice Evans determinaron la relación existente entre las diferentes bacterias del género Brucella y se aunó a la propuesta de que el género llevara en nombre de su descubridor Bruce. Al poco tiempo, el género contaba ya con seis especies conocidas y aceptadas: 1. Brucella melitiensis de cabras con tres biovariedades (1 a 3). 2. B. abortus de bovinos con siete biovariedades (1 a 7). 3. B. suis de cerdos con cinco biovariedades (1 a 5). 4. B. ovis de ovejas. 5. canis de perros. 6. B. neotomae. Las diferencias de especies se mantienen por interés práctico y epidemiológico porque los estudios de similitud del ADN indican que todas las especies corresponden a B. melitiensis originalmente identificada.

La semana pasada los medios de difusión de Puebla esgrimieron que la entidad es una zona endémica de brucelosis y reclaman veladamente que el gobierno, para no variar, poco o nada hace. Para su conocimiento los mexicanos y poblanos estamos metidos en la historia de la brucelosis, vean si no, en 1906 un médico de apellido Carvajal reportó el primer caso humano de brucelosis en México; en 1912 en Querétaro enfrentaron un brote de brucelosis donde el estudio epidemiológico señaló que la infección era secundaria a la ingesta de leche de cabras que habían sido importadas de Murcia, España; en 1918 era tal el número de casos en Coahuila que se organizó un Congreso, repetido en Torreón, Guadalajara, Guanajuato, Morelos y la ciudad de México.

En Puebla, Anastasio Placeres, médico poblano, egresado de nuestra universidad, estudió Microbiología y Virología en el Instituto Pasteur de Paris, junto con Fausto Vergara, también bacteriólogo poblano, reportaron en 1922, casos de brucelosis humana en nuestra entidad, Placeres trabajaba en el laboratorio de los Servicios Coordinados de Salud Pública en la esquina de la 3 Sur y 8 Poniente, en el mercado La Victoria, donde también elaboro por primera vez una vacuna antirrábica, ese mismo año le fue reconocido en el VI Congreso Médico Nacional por su actividad de investigador en el ramo.

Hoy que gracias a los gobiernos federales panistas, el del tonto que ya se fue y el militarista promotor de trabajo y seguridad social que hoy manda, pregonan que todo esta bien en la salud pública, los mexicanos estamos suficientemente atendidos por el Seguro Popular, el Seguro Universal para recién nacidos desde inicio del sexenio, ambos sobrepuestos para afianzar más la cobertura y para los que no alcancen pondrán Brigadas Universales de Atención, así visto sólo falta que el chapulín colorado nos proteja también de manera oficial. Ahora escuchamos decir a los encargados de salud, que poco o nada saben de brucelosis, ni siquiera si es o no endémica desde siempre en el cinturón del estado de Puebla: San Martín, Huejotzingo, Cholula, Puebla, Amozoc, Tepeaca, Libres, Tecamachalco, Ciudad Serdan y Tehuacán, o que actualmente este diseminada sin distingo en el norte y el sur del territorio estatal, allá donde los servicios no llegan y donde nunca se hacen encuestas para conocer morbilidad, donde nada se hace, por que el personal es burocrático, no sale al campo. Lo principal en acción, que es grave para el ignorante control, es que hay vacunas que las instituciones nunca tienen y es obligación primaria vacunar a todo el ganado existente, por eso la enfermedad de Melita dispone de nosotros como en pocos lugares del mundo, pero eso si, vemos a panistas y priistas peleando a brazo partido acceder a los huesos; o por otro el espectáculo de vencidas, que a nadie divierte y a todos enfada, Marín contra Doger, uno fecalista y otro gordillista, ¡dios nos libre y nos atrape confesados!

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