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Puebla > Cultura
miércoles 21 de febrero de 2007

Inicia en el estado de Puebla el rodaje que dirige Alejandro Ramírez Todos hemos pecado

Yadira Llaven

Con el apoyo de la Secretaria de Turismo del estado, el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP), el Centro de Estudios Cinematográficos INDI y de iniciativa privada dio inicio en el municipio de Tehuacán el rodaje del largometraje Todos hemos pecado, que dirige el cineasta Alejandro Ramírez, y en el que participan Alberto Estrella, Aleyda Gallardo, María Rojo, Patricia Reyes Espíndola, Mario Almada, Julio Bracho, Angélica Aragón, Vanessa Bauche, Josefina Echánove y Alonso Echánove, además de Marko Castillo y Elvira Ruiz, actores de la ciudad de Puebla.


En rueda de prensa, el cineasta Alejandro Ramírez, con parte de su reparto, anunció su largometraje Todos hemos pecado / Foto: Abraham Paredes

Para Alejandro Ramírez (ciudad de México, 1978) hay muchas cosas que contar de la vida, pero sobre todo historias que se escriben para que sucedan, “para que las vivan personajes ubicados en el tiempo y en un espacio; porque ahí es donde viven de verdad, en medio del cielo y a ras de tierra”.
“Cuando comencé a escribir este guión me di cuenta que cada palabra que anotaba tenía una historia, una especie de motivo que la justificaba. Seguí escribiendo y descubrí que lo que estaba haciendo era transformar la realidad en una fantasía llena de verdad, porque eso es para mí el cine”.

Influencias de Garcia Márquez y Rulfo

Del guión de la película, confesó que ha tenido influencias del escritor colombiano Gabriel García Márquez, del mexicano Juan Rulfo, inspirándose en los paisajes secos y los pueblos vacíos de su Pedro Páramo y El llano en llamas.
También declaró que a Rulfo, “le robé con tremendo respeto el título de uno de sus cuentos y lo convertí en el diálogo suplicante de un personaje de esta historia: ‘Diles que no me maten’”.
Por otro lado, narró que en uno de tantos viajes en autobús escuchó que un par de mujeres, “que sospeche aspirantes a monjas”, pronunciaron lo que ahora es la frase inicial de una de las historias: “Por el polvo y la ceniza que digo la verdad y nomás que la verdad”.
Del mismo modo están escritos los diálogos de este guión, “con las frases muchas veces escuchadas de aquí y de allá, con el tono dramático con el que todos los mexicanos hablamos, con nuestro desparpajo para llorar y reír, morir y nacer, chingarnos la vida enterita y sí se deja la muerte, pues también”.
La música del filme está a cargo del Quinteto de Metales y la Sinfónica del ayuntamiento de Puebla.

Puebla, el lugar que habita en la imaginación

Sobre las locaciones de Todos hemos pecado Ramírez dijo: “Surgieron porque aun tengo la posibilidad de imaginar; las describí como si existieran, y de pronto descubrí que sí existen y han estado ahí siempre”.
“Elegí al estado de Puebla porque me adopto (sic) poblano sin serlo, y es el lugar con el que hace cuatro años comencé a trabajar (sic). Hasta la fecha he realizado dos cortometrajes en sus locaciones (Marta y La moral en turno)”.
Las locaciones seleccionadasson: la ciudad de Puebla, Zapotitlán Salinas, San Gabriel Chilac, San Andrés Cholula, Huejotzingo, Atlixco, Izucar, Tochimilco y Tecamachalco.
Inicialmente, Todos hemos pecado nació como cortometraje, pero después se fue alargando; en él se recrean tres capítulos: “La historia de cuatro hombres perdidos en el desierto, abandonados, y que quieren llegar al cielo; la de un hombre sin nombre, y como última, una historia de amor”.
“Trata pues –en resumen– de la convivencia entre los vivos y los muertos”.
De los personajes, detalló que la actriz Regina Kuri suele decirle que es “un chingado escuincle” y entonces “decidí transformar aquel apodo para nombrar a la protagonista de esta historia, a la que bauticé como la chingada vieja y se la dediqué a mi madre, la mujer que más he querido”.
A los cuatro hombres los nombró como a los apóstoles, porque eso son, “cuatro crédulos que avanzan sin saber a dónde, fieles creyentes de un cielo prometido; también son los cuatro hombres de mi casa (Carlos padre, Carlos hijo, Sergio y yo), porque por ellos comencé a escribir un cuento que se convirtió en este guión”.
La más grande de las inspiraciones: la religión católica. “A ella le robé la concepción del cielo, mas lo transforme a mi modo, le omití las nubes, los ángeles y san Pedro. Lo inventé tierroso (sic), desértico, soleado, silencioso, pero sobre todo mexicano, como un paisaje de los que se miran cuando uno va en la carretera callado esperando llegar a otro lugar.
Finalmente, sobre el título de las tres historias, comentó que se lo debe a tantos rezos aprendidos durante su primera comunión. “A veces cuando tengo ganas repito deseoso de que funcionen. Esos mismos rezos me ayudaron a crear los nombres de las escenas del capítulo II (Ruega por ellos), nombres que pronuncié en cada posada a la que fui y en cada rosario dedicado a algún difunto”.
La historia fue escrita a inicio de 2006, mientras escuchaba el bolero Nuestro Juramento interpretado por Julio Jaramillo, “con quien tuve un reencuentro después de mucho tiempo, cuando rodeado de mis hermanos nos servía de canción de cuna y música de fondo”.
“Espero que la historia de esta muerte les guste tanto como me ha gustado a mí inventarla; para mí ha sido la reconciliación con ella, la que un día vino y me dejó sin padre, ni hermano; la que a veces me saluda cuando pasa por aquí y me recuerda que cualquier día me invita a conocer su camión de redilas rojo”.

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