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Puebla > Estado
miércoles 21 de febrero de 2007

CUITLATLAN

García emprende campaña de desprestigio contra la SMRN

Fermín Alejandro García

A mediados de enero de este año, en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SMRN) se cuestionó el trabajo de un alto funcionario de la dependencia, de Blas Villegas Lara, debido a que se descubrieron una serie de anomalías en el programa de verificación vehicular. Como respuesta a ese llamado de atención, el secretario de Obras Públicas, Javier García Ramírez, emprendió una campaña de desprestigio en contra de la SMRN, ya que el funcionario reprendido es parte del grupo político de García Ramírez, además de ser su compadre.

Y es que se sabe que García tiene colocadas a personas cercanas a él en diferentes áreas de gobierno en donde se generan altos ingresos económicos.

Por esa razón en los dos últimos días se ha estado difundiendo en algunos medios de comunicación una serie de documentos e informaciones para intentar aparecer que fue despedido de manera injusta Blas Villegas; y que el titular de la SMRN, Carlos Castillo Montemayor, solapa una serie de actos de corrupción relacionados con la verificación vehicular y otros asuntos.

Las anteriores informaciones son incorrectas y resultado de esta campaña de desprestigio. Vayamos por partes. En primer lugar Blas Villegas, quien ocupaba el cargo de Prevención y Control de la Contaminación de la SMRN, no fue despedido. Sólo se le retiró del programa de verificación vehicular por anomalías como las siguientes:

Se descubrió que reportaba un número inferior de automóviles que se habían verificado, y por ende, se ocultaba la cifra exacta de recursos económicos que ingresaban a la SMRN por dicho concepto. Además, no aparecen unos 100 carburadores, cada uno con un costo de mil pesos.

Castillo Montemayor le dio órdenes al subsecretario Juan Carlos Fernández Jasso que, por escrito, le pidiera a Villegas que entregara todo lo relativo a la verificación vehicular. El segundo de estos funcionarios dictó un oficio a su secretaria para comunicarle a Blas Villegas las disposiciones en cuestión y cuando el documento estuvo listo, sin leerlo –pues se supone que él más que nadie sabía su contenido– lo firmó. Por eso no se percató que la escribiente le había agregado una frase de más.

Al final del oficio se lee la siguiente frase: “Agradeciendo la atención que se sirva de la presente y a la chingada”. Las últimas cuatro palabras fueron agregadas por la secretaria, quien por cierto eso le costó ser despedida.

Usando esa frase agregada al documento, Villegas Lara se rasgo las vestiduras, provocó un escándalo y logró que interviniera directamente el titular de la Sedecap, Víctor Manuel Sánchez Ruiz, luego de quejarse con mucha gente de que lo estaban hostigando.

Finalmente se descubrió que la copia del mismo oficio que llegó al escritorio de Castillo Montemayor no tenía la frase “y a la chingada” y que curiosamente solamente la contenía el escrito de Villegas. Por eso se determinó que era un incidente sin mayor importancia.

Al darse por concluido el incidente Blas Villegas presentó su renuncia a Castillo, y le dijo que lo hacía por “instrucciones del gobernador Mario Marín Torres”.

Se sabe que es mentira que el jefe del Poder Ejecutivo diera esa orden al ex director de Prevención y Control de la Contaminación. Lo más seguro es que ese fue un consejo de su compadrito García Ramírez, quien en innumerable veces ha mostrado sus diferencia con Castillo Montemayor debido a que éste no se ciñe a los intereses del secretario de Obras Públicas.

Trascendió que hoy y en los próximos días seguirán apareciendo documentos e historias para intentar minar la imagen de Castillo Montemayor. Ya se conoce de donde provienen y cuales son los fines que se persiguen.

Elihnger sólo dijo la verdad

El lunes se filtró a la prensa una grabación clandestina –cuya autenticidad está confirmada– del presidente del Comité Municipal del PAN en Puebla, Jorge Elihnger Coghlan, en la cual sin ningún empacho tilda de “bola de huevones y cabrones” a los militantes activos del albiazul, de quienes dice que “son presa de la corrupción”. Las palabras del dirigente confirman dos cosas, una es que Acción Nacional en su búsqueda y conquista del poder adoptó los mismos vicios del PRI y ahora, son parte fundamental de la vida de dicho instituto político.

Y en segundo lugar, que la guerra sucia está en su pleno apogeo en el PRI y el PAN, siendo la tónica que dominará el proceso electoral en puerta. En el caso de Acción Nacional es claro que la grabación de Elihnger provino de un sector del blanquiazul que quiere frenar el proyecto de convertir a Antonio Sánchez Díaz de Rivera en candidato a edil de Puebla.

La presencia de Elihnger en el Comité Municipal del PAN ha sido muy clara, forma parte del proyecto de conseguir que Sánchez Díaz de Rivera sea alcalde para que luego pueda aspirar a gobernador de Puebla, o en todo caso, un miembro del Yunque ocupe la cabeza del Poder Ejecutivo de la entidad dentro de cuatro años.

El PRI no fue el autor –en esta ocasión– de las grabaciones por una razón de peso que es: al tricolor le conviene la conducción que está haciendo Elihnger del PAN, ya que en los cálculos de la dirigencia estatal priista todavía se puede evitar que se pierda la capital en las próximas elecciones si es que el blanquiazul pone a un mal candidato, como sería Antonio Sánchez.

En cambio en el PRI se tiene la idea que si Acción Nacional postula a la ex directora del DIF nacional, Ana Teresa Aranda, como aspirante a edil, la intención del voto será totalmente favorable al partido de la derecha.

En otra parte de la grabación de Elihnger se queja del sistema de elección de su partido, el cual considera que es fundamental cambiar, además de eliminar la compra de votos en las elecciones de esta agrupación. Visto desde un ángulo parecer ser una buena autocrítica. Pero desde otra perspectiva este hombre se muerde la lengua o mejor dicho escupió para arriba, ya que parece haber olvidado cómo ganó el actual puesto que ostenta.

Previo a la última elección panista en el municipio de Puebla, en la que compitieron Elihnger y Genaro Ramírez, los seguidores del segundo de ellos denunció que se estaba utilizando el aparato oficial del partido para beneficiar a Jorge Elihnger, además del empleo de una serie de trampas, mejor dicho mapacherías, como las siguientes:

Había dos padrones electorales. Uno que estaba lleno de inconsistencias y es el que le dieron a Genaro Ramírez para que no se pudiera acercar a los miembros activos del albiazul. Y otro que estaba actualizado, pero al cual sólo tuvo acceso uno de los dos contendientes, es decir Elihnger.

Desde hace muchos años se ha denunciado que en el PAN se ganan las convenciones comprando a delegados –que son miembros activos–, pero nadie lo quiere reconocer.

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