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Puebla > Salud
miércoles 21 de febrero de 2007

MEDICINA E INVESTIGACIÓN

La insulina inhalada

Rafael H. Pagán Santini


Los laboratorios Pfizer fueron los primeros en obtener la aprobación para la comercialización de “Exubera”, nombre comercial de la insulina humana inhalada elaborada con tecnología ADN recombinante

Para aquéllos que detestan inyectarse diariamente para poder controlar sus niveles de glucosa en la sangre pronto estará disponible en México la insulina inhalada. Hoy existe la opción de poder inhalar la insulina en vez de tener que inyectarla. Este sistema de administración de la insulina no inyectable ha demostrado un control glucémico (concentraciones de glucosa) tan eficaz como la insulina subcutánea y superior a los agentes orales.
La insulina es una de las hormonas más estudiadas en el mundo académico, y fue la primera de ellas cuya secuencia de aminoácidos se estableció y la primera hormona sometida a clonación. Esta hormona es producida por un grupo de células específicas del páncreas (células beta) como respuesta a las concentraciones crecientes de glucosa en sangre. La insulina ayuda al cuerpo a utilizar o almacenar la glucosa (azúcar) producida durante la digestión.
En cada comida se secreta insulina en la sangre, lo que permite que el cuerpo utilice la glucosa como energía para llevar a cabo las funciones diarias básicas. La glucosa es la principal fuente de energía de las células, sin ella, nuestro cuerpo no puede llevar a cabo funciones tan comunes como pensar, caminar, respirar, moverse, etcétera. La glucosa proviene de los alimentos y pasa a nuestra sangre mediante la digestión. La insulina es la llave que permite que la glucosa entre a la célula y se convierta en combustible. Esta hormona también permite que el cuerpo almacene el exceso de glucosa en forma de grasa.
A principios del siglo pasado el tratamiento para la diabetes era la restricción calórica extrema. Cada paciente pasaba por un escrutinio meticuloso sobre el total de las calorías que consumía, se contaban las calorías, se pesaban los alimentos, y en algunas ocasiones se ayunaba. Aunque pareciera cruel, no existía otra forma de mantener viva a la persona diabética. Este tipo de tratamiento prevenía de una muerte rápida por cetoacidosis diabética, le permitía al diabético vivir muchos años antes de que murieran finalmente por inanición.
El médico canadiense Federico Banting y su asistente Charles Best aislaron por primera vez la insulina de fuentes de origen animal en 1921. Este gran acto permitió que el lunes 22 de mayo de 1922, James Dexter Havens se convirtiera en la primera persona con diabetes en utilizar esta nueva insulina purificada. Años más tarde, en 1936, Hans Christian Hagedorn descubrió que la actividad de la insulina podía ser prolongada al adicionarle protamina (estabilizador compuesto por vitaminas y aminoácidos que se extrae del esperma del salmón). Posteriormente se descubrió que algunos metales pesados, entre ellos el zinc, prolonga la acción de la insulinaprotamina. En 1946 se comenzó a utilizar la insulina intermedia o NPH (Neutral Protamine Hagedorn). Esta insulina era mucho más estable que las anteriores y su uso se prolongó por varias décadas.
Actualmente la insulina más utilizada es la insulina humana sintética, llamada así porque se fabrica en el laboratorio con una composición químicamente idéntica a la insulina producida por el páncreas humano. Dentro de la batería de cuidado de la persona con diabetes se dispone de diversos tipos de insulina cuyas diferencias se basan en el tiempo que tarda la hormona después de haberse inyectado. Esto es, cuándo inicia su acción, el momento en que su acción es más potente (pico), y cuánto tiempo persiste la insulina en el cuerpo (duración). Algunas personas usan diferentes tipos de insulina en proporciones y en combinaciones variables, lo que depende del momento del día y de la hora de la comida.
La mayoría de los profesionales de la salud dedicados a la atención de personas con diabetes considera que el criterio más fisiológico para la administración de insulina entraña un programa de varias dosis de insulina con objeto de simular la forma en que el páncreas intacto provee insulina a la persona no diabética. La secreción de insulina normal incluye una producción basal entre las comidas y en la noche. Un reto en el tratamiento con insulina consiste en lograr un control glucémico general sin grandes oleadas de glucosa sanguínea cuando hay deficiencia de insulina, y en evitar excesos de insulina en caso de hipoglucemia ocasionada por falta de correspondencia entre el tratamiento, la dieta y las funciones corporales.
Tanto en Estados Unidos como en Europa ha sido aprobado el uso la insulina humana inhalada, y se espera que durante los próximos meses esté disponible en México. Los laboratorios Pfizer fueron los primeros en obtener la aprobación para la comercialización de “Exubera”, nombre comercial de la insulina humana inhalada elaborada con tecnología ADN recombinante. Este tipo de insulina es de acción rápida, ideal para uso preprandial, es decir, antes de los alimentos, pero ineficaz como tratamiento basal.
“Exubera” se aspira por la boca lo que le permite viajar rápidamente a través de las vías respiratorias altas hasta llegar y depositarse en los alvéolos de los pulmones, donde atraviesa para pasar al torrente sanguíneo y regular las concentraciones de glucosa en la sangre del cuerpo. La insulina humana inhalada es ideal para personas que mantiene los niveles de hemoglobina glicolizada (HbAc) altos aún después de haber controlado los niveles de glucosa en ayunas con insulina basal. Para esto deberá de administrarse en los 10 minutos anteriores de una comida.
Una de las contraindicaciones es para los fumadores. Si la persona fuma, la cantidad de insulina que se absorbe de los pulmones aumenta considerablemente, con el consiguiente aumento de riesgo de hipoglucemia. Se recomienda que la persona deje de fumar por lo menos seis meses antes de iniciare la terapia de insulina inhalada. Tampoco se recomienda el uso de este tipo de tratamiento en personas con padecimientos respiratorios obstructivos o con enfermedad pulmonar ya que se desconoce como afectará la afección pulmonar a la absorción pulmonar de la insulina.
El problema que enfrentan las personas con diabetes es que a pesar de los diferentes tipos de tratamiento que se encuentran en el mercado, la gran mayoría de ellos no logra controlar los niveles de glucosa en la sangre. Esta situación es devastadora, ya que precisamente ésta es la fuente de las complicaciones micro y macrovasculares.

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