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Tlaxcala > Educación
miércoles 7 de febrero de 2007

Tras 19 meses, la USET “dio de baja” a un trabajador fantasma; alguien cobraba su salario

Víctor Hugo Varela Loyola

Con fecha 20 de septiembre de 2006, Miguel Ángel Islas Chío, titular del sector educativo local, solicitó al Banco Santander-Serfín un reporte del “estatus de los cheques” que emitió la institución crediticia de marzo de 2005 a agosto de 2006 a nombre de Juan Manuel Gurrola Ordóñez, a quien supuestamente le había otorgado una plaza, y quien presentó una denuncia ante la Procuraduría de Justicia en contra del funcionario por abuso de autoridad, ya que habría permitido el cobro de esos documentos sin su consentimiento.

En su respuesta, fechada el 26 de septiembre de ese mismo año, Miguel Ángel Hernández C. de Banca de Instituciones de Tlaxcala Santander, le informa que ninguno de los cheques –que pertenecen a la cuenta 65501708999– de los cuales solicitó información Islas Chío, fue pagado.

Sin embargo, si ni siquiera el primer cheque fue pagado, la pregunta que surge es por qué la institución comercial continuó con la emisión de esos documentos financieros, si para ello requiere de una constancia de servicios por parte del trabajador titular de la cuenta bancaria.

De acuerdo con la demanda que interpuso Gurrola Ordóñez –de la cual La Jornada de Oriente tiene copia–, este obtuvo una plaza de 20 horas en el nivel de secundarias; sin embargo, un día antes de que se presentara a laborar –el 3 de enero de 2005– le fue notificado por parte de Antonio Gachuz Hernández, subordinado de Islas Chío, que su clave laboral sería cancelada en vista de que ya no existía el recurso económico para sustentarla.

No obstante, refiere Gurrola Ordóñez –avecindado en Pachuca, Hidalgo– el mes de abril de 2006 recibió un requerimiento por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para informarle que existían inconsistencias en el trámite de devolución de pago de impuestos de los años de 2004, 2005 y 2006.

Cuando acudió a esas oficinas a aclarar esa información, se enteró que “había estado trabajando y cobrando en la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala durante ese periodo”, por lo que se presentó ante esta dependencia para que se solucionara su situación, en vista de que “nunca he tenido ninguna relación de trabajo, ni he prestado servicio alguno a esa institución”.

El mismo Antonio Gachuz –quien le había asegurado que ya contaba con su plaza y después le comunicó que ya no sería así– se comprometió a investigar lo que sucedió, no sin antes recomendarle a Gurrola Ordóñez “que no ande levantando suspicacias porque era un asunto muy delicado”. Esto fue el 9 de junio de 2006.

Tres meses después, el 5 de septiembre, el director de Relaciones Laborales, Rodolfo López Dávila mediante oficio pidió al jefe del Centro de Cómputo de la USET, Samuel Cortés Pérez “dar de baja por término de nombramiento al c. Gurrola Ordóñez Juan Manuel, filiación GUOJ670305 LR8, a partir del 1 de septiembre del 2006”.

Una copia de este documento tiene La Jornada de Oriente y que por cierto aparece con un error, aparentemente de dedo, pues en la parte membretada con el título de Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala, la primera palabra dice Undiad. Asimismo, este medio cuenta con una copia del oficio a través del cual Islas Chío solicita al encargado del Banco Santander-Serfín “que realice la consulta correspondiente al histórico de esa institución, con el propósito de conocer el estatus de los cheques que a continuación se detalla: RFC GUOJ670 305LR8, Nombre: Gurrola Ordóñez Juan Manuel”.

La relación de cheques que Islas Chío pide verificar es a partir de la quinta quincena del año 2005 hasta la 16 del año 2006. En total suman 29 documentos financieros.

Además, el funcionario solicita a la institución bancaria informar si ha pagado esos cheques a una mujer de nombre Bertha Irazema Nava Escamilla, esposa de Gurrola Ordóñez. En su respuesta, el banco asegura que ninguno de esos cheques fue pagado.

De acuerdo con una fuente consultada por La Jornada de Oriente, que labora en la USET y cuyo nombre prefirió mantener en el anonimato, es incomprensible que el banco haya continuado emitiendo los cheques, pues para ello es necesario que reciba una constancia de servicio del trabajador, “pero si dice que no pagó el primer documento ¿entonces por qué imprimió los siguientes?”.

La única explicación que puede existir, agregó, es que como la clave de Gurrola Ordóñez fue asignada al centro de trabajo de la USET, entró a la bolsa de trabajo, en cuya nómina están todos los empleados comisionados; es decir, “están los que actualmente forman parte del comité ejecutivo del sindicato”.

Ese tipo de documentos se manejan en forma discrecional y solamente tienen acceso a ellos la responsable de nóminas Luz María Rivera López y Martín Hernández Bautista, quien funge como coordinador de apoyo técnico de la dirección de Relaciones Laborales.

Otra observación que hizo la fuente consultada es que en la relación de cheques éstos aparecen con cantidades diferentes, “es raro –dice– pues se trata de una plaza de 20 horas, es decir que debieran ser los mismos montos cada quincena”.

Además, agregó, Islas Chío sólo pidió información a partir de marzo de 2005, y Gurrola Ordóñez sostiene que el SAT le aseguró que está reportado como trabajador de la USET desde finales de 2004.

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