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Puebla > Estado
miércoles 31 de enero de 2007

MEDICINA E INVESTIGACIÓN

Aneurisma

Rafael H. Pagán Santini

Un aneurisma es una dilatación en la pared de una arteria, aunque los aneurismas son comunes en la zona intracraneal, por lo general, ocurren principalmente en la aorta. La dilatación se produce generalmente en una zona débil de la pared. Cuando ocurren en la aorta, 75 por ciento de las veces aparecen en el segmento que recorre el abdomen. Los aneurismas son protuberancias en forma de bolsa (saculares) o en forma de huso (fusiformes), este último es el más frecuente.

Existen registros históricos que señalan a los aneurismas como una condición catastrófica. En el siglo XVI, Ambrose Paré (1517-90) mencionaba que los aneurismas que ocurren en las partes internas son incurables y Sir William Osler escribía: “No hay enfermedad que sea más conducente a la humildad que los aneurismas de la aorta”. La primera reparación directa de aneurismas de la aorta abdominal (AAA) se llevó a cabo por Dubost en el 1951.

Al día de hoy, es muy poco lo que se puede hacer cuando una persona se presenta a la sala de urgencias con un aneurisma de la aorta abdominal que se ha reventado, la tasa de muerte sobre pasa el 50 por ciento de los casos. La prevención de la rotura a través de la detección temprana con una reparación electiva sigue siendo el tratamiento estándar para esta condición. Un estudio reciente hecho por Yoshimura et al, sugiere la posibilidad de poder utilizar la terapia farmacológica para la atención de los aneurismas. Nat Med. 2005; 11:1330-8.

Los investigadores encontraron que la degradación de la proteína elastina y el colágeno de la matriz extracelular de la pared de la aorta es crítica para el inicio de la dilatación que ocurre en el aneurisma de la aorta. El estrés oxidativo, la inflamación de la túnica media y externa de la arteria y la predisposición genética son otros de los factores que intervienen en la formación del aneurisma. La pérdida de la proteína elastina en la pared de la aorta está relacionada con la dilatación y la pérdida del colágeno está implicado en le proceso de ruptura. Estas proteínas son degradadas por la acción de varias enzimas (metaloproteinasas), actualmente se estudia el compuesto SP600125 que inhibe la liberación de estas enzimas, las metaloproteinasa 9 y 2.

La aorta es la arteria principal y más gruesa del organismo, nace en el corazón y recibe toda la sangre expulsada por el ventrículo izquierdo (cámara inferior izquierda) para que sea distribuida por todo el cuerpo, excepto los pulmones. Tal y como ocurre en un árbol, la aorta se ramifica en arterias tributarias más pequeñas a lo largo de todo su trayecto. En su segmento inicial se ramifica para dar origen a las arterias que van a irrigar el músculo del corazón (arterias coronarias), este segmento se conoce como aorta ascendente. Inmediatamente después se forma el cayado de la aorta, que como su nombre lo indica, forma un bastón que desciende hacía el abdomen inferior a la altura de la parte superior del hueso de la cadera (pelvis). En el arco que forma el cayado nacen las arterias que van al cerebro, al tórax, a la médula espinal y a las extremidades superiores. Finalmente, la aorta desciende dando origen a la aorta torácica y a la aorta abdominal, para luego dividirse en las arterias que irrigan las extremidades inferiores.

Los aneurismas aórticos son consecuencia de la arteriosclerosis, que debilita la pared de la aorta hasta que la presión dentro de la arteria provoca la protrusión hacía fuera. Con frecuencia en el aneurisma se desarrolla un coágulo sanguíneo (trombo) que puede crecer a lo largo de la pared. La presión arterial y el hábito de fumar aumentan el riesgo de formación aneurisma.

En una forma particularmente frecuente de aneurisma de la aorta torácica, la aorta se dilata a partir del punto donde sale del corazón. Esta dilatación causa un mal funcionamiento de la válvula que se encuentra entre el corazón y la aorta (válvula aórtica), permitiendo que la sangre retroceda hacía el corazón cuando la válvula se cierra. Los síntomas son el resultado de la presión que la aorta dilatada ejerce contra las estructuras vecinas.

Los aneurismas de la aorta abdominal (AAA) con frecuencia miden más de siete centímetros y pueden romperse (el diámetro normal de la aorta es de 1.7-2.5 cm). Una persona con un aneurisma AAA a menudo percibe una especie de pulsación en el abdomen. El aneurisma puede causar un dolor profundo y penetrante, principalmente en la espalda. El dolor puede ser intenso y habitualmente es constante, aunque los cambios de posición pueden proporcionar un alivio. El dolor es un síntoma de diagnóstico muy útil, pero aparece tardíamente; sin embargo, en muchos casos los aneurismas son asintomáticos y se diagnostican por casualidad durante una exploración física sistemática o cuando se practican radiografías por alguna otra razón.

Existe una variante inusual, pero importante de la AAA que ha recibido poca atención en la literatura médica general, esta es el aneurisma de la aorta abdominal inflamatoria. Se origina principalmente en los segmentos inferiores de las arterias renales y la persona que la padece presenta biomarcadores sanguíneos que indican un proceso inflamatorio. Los síntomas y signos de ese tipo de aneurisma son tan cambiantes que la persona que los padece puede solicitar la asistencia de diferentes especialidades médicas. A diferencia de la AAA arteriosclerótica típica la variante inflamatoria se presenta principalmente en hombres más jóvenes y fumadores, usualmente se presenta con síntomas que cambia de dolor en la espalda a dolor abdominal.

Los aneurismas intracraneales son lesiones comunes, los estudios de autopsias indican una prevalencia en la población adulta entre un uno a un 5 por ciento. Afortunadamente, la mayoría de los aneurismas son pequeños y se estima que entre el 50 al 80 por ciento de los aneurismas intracraneales no se rompen durante la vida de la persona que los padece. Al igual que en los aneurismas aórticos la hipertensión y los cambios vasculares que produce el fumar juegan un papel en el desarrollo, el crecimiento y la rotura de estos aneurismas. La presentación más común del aneurisma intracraneal es la rotura que lleva a una hemorragia subaracnoidea. Muchas de las personas que padecen este tipo de aneurisma se presentan con un dolor de cabeza agudo que describen como el “peor dolor de cabeza sufrido en sus vidas”.

Evitar los factores de riesgo que llevan al desarrollo de la arteriosclerosis, y en especial, el dejar de fumar, siguen siendo los principales mecanismo de prevención en las enfermedades vasculares.

Si desea más información sobre esta columna puede escribir al correo electrónico:

rhpmedicus@yahoo.com.mx

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