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Puebla > Salud
martes 23 de enero de 2007

El estado de Puebla ocupa el quinto lugar en la República Mexicana en desnutrición infantil

Martín Hernández Alcántara

El gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, ha presumido que la entidad recibió premios por eficiencia administrativa y ocupa los primeros lugares en seguridad pública. Sin embargo, no ha dicho nada del quinto escalafón que el estado ostenta entre las entidades federativas con mayores índices de desnutrición infantil.

El Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) presentó la encuesta “Reloj de la Desnutrición en México”, que ubica a Puebla en los primeros seis lugares con más casos de niños que padecen ese mal, detrás de Chiapas, Estado de México, Veracruz y Oaxaca y apenas arriba de Guerrero.

El estudio, que puede ser consultado en la página electrónica www.slan.org.mx, ubicaba a Puebla con 114 mil 189 casos de desnutrición infantil, aunque para el final del sexenio marinista, es decir, para el 1 de febrero de 2011, se pronostica que esa cifra disminuirá aproximadamente a la mitad, pues sólo habrá 73 mil 778 casos.

Apenas la semana pasada, durante su penúltimo informe de gobierno regional –correspondiente al segundo año de su mandato–, el titular del Poder Ejecutivo, Mario Marín Torres, instó a los padres de familia a cuidar la nutrición de sus hijos y hasta bromeó:

“¿Saben por qué no crecí?” –inquirió a los presentes, “la verdad es que no me alimentaron bien y comí puros alimentos chatarras”, exclamó, palabras más, palabras menos del gobernador, generando aplausos y risas del auditorio.

El pasado 20 de enero, el periódico La Jornada publicó una nota de la reportera Ángeles Cruz Martínez, en la cual consignó que un millón 145 mil niños menores de cinco años, 15 por ciento de la población de ese grupo de edad en México, padecen algún grado de desnutrición, y de continuar la actual tendencia de reducción de este indicador, se logrará su erradicación dentro de seis o siete décadas.

No obstante, aseguró Abelardo ávila, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, con voluntad política del gobierno el mismo objetivo se podría lograr en los próximos 15 años.

A partir de la información obtenida en las encuestas nacionales de nutrición, los investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán diseñaron el “Reloj de la desnutrición”, con el que se puede proyectar la situación en que se encontrará el país en los siguientes años y hasta 2050.

Por ahora, la mayoría de los niños con algún grado de deficiencia nutricional se concentra en 700 municipios del país, más de un 25 por ciento del total, principalmente en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Puebla y Nayarit.

En esas localidades, de alto grado de marginación, la tasa de mortalidad infantil es de 75 por cada mil menores, equivalente a los indicadores que se reportan en los países del Africa subsahariana. A escala nacional, la tasa promedio de defunciones en México se ubica en 17 por mil.

El especialista reconoció que ha habido avances en el combate a la desnutrición, y sólo en la pasada década el problema se redujo en 50 por ciento. El porcentaje de municipios de bajo riesgo para la desnutrición pasó de 15 a 53 por ciento de los 2 mil 452 que existen en la República, aunque esta tendencia se concentra en los municipios de alto desarrollo y en las zonas urbanas. Además, dijo, se da a expensas del aumento del sobrepeso y la obesidad.

Mientras tanto, en las áreas rurales, indígenas y marginadas, hay una persistencia grave y bien documentada, dijo, de desnutrición infantil. En esos lugares el ritmo de descenso del problema ha sido muy lento, lo cual implica que, de continuar la actual tendencia, se podría erradicar hasta dentro de seis o siete décadas.

El principal reto para las autoridades debería ser la mejoría en las condiciones de vida de las personas en las zonas de alta marginación, donde de acuerdo con la información de las encuestas, además del elevado índice de mortalidad infantil, 75 por ciento de su población es analfabeta y dos terceras partes carecen de agua potable.

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