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Puebla > Estado
martes 23 de enero de 2007

Hay confusión en el número de funcionarios de la UAP que trabajan con licencia en la Comuna

Martha Garrido Ortega

Después de que se anunciara la desaparición de la Promotora Universitaria han surgido versiones encontradas sobre el número de funcionarios de esta oficina (y de otras) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) que están trabajando con licencia en el ayuntamiento capitalino y que podrían regresar a la institución en cuanto termine la administración del presidente municipal Enrique Doger Guerrero. Mientras dos altos funcionarios dijeron que son cinco u ocho casos, existen otras fuentes que aseguran que se trata de por lo menos 60 trabajadores.

El sábado pasado se anunció la determinación del rector Enrique Agüera de desaparecer las figuras de Promotora Universitaria Asociación Civil y BUAP Promoción Universitaria Sociedad Civil por considerar que son modelos agotados. La nueva forma de administración dará paso a mecanismos que transparenten a las entidades de negocio y que permitan a los estudiantes aprovechar los recursos de la institución en actividades académicas.
Así, las unidades académicas de la UAP se responsabilizarán de la conducción de las unidades de negocio (farmacias, gasolineras, entre otros) y los Consejos de Unidad Académica, a través de la Tesorería, de la Contraloría y de la oficina de la abogada general, informarán a los universitarios de los trabajos que se lleven a cabo. Funcionarios universitarios aseguraron que los trabajadores adscritos a estas oficinas se mantendrán en las unidades de negocio y se preservarán sus derechos laborales.
Sin embargo, algunas fuentes revelaron que cuando Enrique Doger, ex rector de la UAP, tomó protesta como presidente municipal de Puebla, alrededor de 60 trabajadores de la universidad solicitaron licencia a sus cargos para colaborar con el gobierno priista. La mayoría de ellos trabajaba en la Promotora Universitaria: algunos administraban las farmacias Alexander Fleming, personal de Unitur, del Sorteo UAP y de los Lobos UAP.
El actual tesorero del ayuntamiento, Jorge Ruiz Romero, era el titular de la Promotora. Cuestionado sobre esta situación, respondió: “Sí tengo permiso, pero sí renuncie. Me explico, tengo permiso de académico, pero renuncie a la Promotora como tal. Eso fue el 13 o 14 de febrero de 2005”.
Sobre el mismo tema, el secretario general de la UAP, José Ramón Eguibar Cuenca, dijo que son solamente tres o cuatro los trabajadores de la UAP que pidieron licencia para irse al ayuntamiento capitalino.
Aseguró que cuando termine su licencia serán reincorporados a sus trabajos, aunque en otras áreas: “Se incorporarán a cada una de las unidades de negocio según el perfil que tenían previamente, hasta donde me acuerdo los que tienen permiso son tres o cuatro, pero ya habrá un periodo para analizar estos casos. Por el momento se les va a avisar que están reubicados y tomarán una decisión si se van a retirar de la institución o si van a permanecer. Los que tienen licencia la renuevan cada año y se da a finales de enero o febrero y están sin goce de sueldo”.
Los nombres que mencionó son el de Fernando Juárez Labadie, secretario particular de Enrique Doger, Rafael Campos y el actual tesorero.
En contraparte, el secretario técnico del Consejo Universitario, Jorge Luis Lima Villegas, aseguró que todas las personas que trabajaron en la UAP y que están en el ayuntamiento renunciaron al cargo, que ninguno de ellos tiene licencia. Recordó que algunos de los que salieron de la institución son Lauro Castillo, que era el abobado general de la Universidad Autónoma de Puebla, y cuatro personas más que trabajaban con él en su despacho. También mencionó al tesorero del ayuntamiento y a algunos de sus colaboradores.
“Probablemente hayan salido más porque Lauro Castillo tenía un hijo en la Promotora y seguro trabaja con él; había abogados que estaban con él, como Caritino Bravo, Rafael Pérez, la licenciada Gisela. Son alrededor de ocho, no fue muy significativo el número, pero ninguno salió con licencia; los que salieron renunciaron porque ninguno de ellos tenía plaza de base, era personal de confianza. Sólo Caritino Bravo daba clases.

Agüera justifica desaparición de la Promotora

El rector Enrique Agüera citó a lo medios de comunicación para hablar sobre la desaparición de la Promotora Universitaria: “Es una decisión que como ya se ha señalado tiene sustento en esta gran propuesta de reforma universitaria que planteamos al inicio de esta gestión… la dinámica de hoy es que desde las unidades académicas se estén construyendo las ideas y proyectos que buscan alinear estos dos procesos que nunca, nunca deberían separarse; por un lado, la legítima aspiración y la necesidad que tenemos en la universidad de buscar recursos alternos, pero siempre en apego a nuestra tarea sustantiva, que es la tarea académica”.
El encuentro se dio en una sala en donde estaban todos los funcionarios de alto nivel de la UAP, y Agüera Ibáñez dijo que estaban reunidos para iniciar el proceso legal de disolución de la promotora y el traslado de la responsabilidad y de los derechos y obligaciones a las escuelas y facultades; confió en que el proceso no tarde más de seis meses.
Insistió al decir que las empresas no desaparecerán; por el contrario, afirmó que se fortalecerán desde el quehacer académico y con la conducción de las escuelas y facultades: “El siguiente paso será presentar el informe correspondiente ante el Consejo Universitario. No hay crisis… es una propuesta que busca reorientar el rumbo de estos organismos para asegurar su eficacia, su eficiencia y su transparencia”.
Al respecto, el consejero universitario Jesús Rivera de la Rosa dijo que a pesar de que la legislación universitaria es ambigua en cuanto a las atribuciones del rector, se cometió un grave error al no tomar en cuenta a los integrantes del consejo para tomar la decisión de desaparecer a la Promotora Universitaria.
“Es una medida tan importante para la universidad que aunque estuviera dentro de sus facultades debió haber consultado al consejo y dar a conocer los argumentos de por qué se desaparece. Lo que pasa es que ha habido muchas inconformidades en el funcionamiento de la Promotora, sobre todo por el manejo de las farmacias. El manejo de estos recursos no está claro porque los informes son bastante generales. Hay cierto manejo discrecional de esos fondos”, concluyó.

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