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Puebla > Opinión
martes 23 de enero de 2007

ARISTAS DE LA CIUDAD

Por un tubo, el entubamiento

Elvia Sánchez de la Barquera


Fue en 1942 que se presentó el proyecto de entubamiento del río, pero hasta 1962 se iniciaron los trabajos respectivos, y al terminarse se decide instalar un monumento que rememore dicha hazaña ingenieril, por lo que en 1967 se inauguró este gran tubo vertical en forma de chimenea industrial.

Es por todos conocido que desde la fundación de la Puebla de los Ángeles el río de San Francisco se desbordaba continuamente, ocasionando destrozos en los asentamientos mal planificados o no planificados a las márgenes del río, y hasta en los puentes que unían a la ciudad de los españoles con los barros de los indígenas y arrabales.

El valle de Cuetlaxcoapan era caracterizado por su buena y fértil tierra, y estaba surcado por los ríos San Francisco, Alseseca y Atoyac, además de poseer manantiales de agua dulce y ojos de agua sulfurosa. Por si fuera poco, en el lugar había suelos arcillosos, bosques y canteras, que hasta la fecha han favorecido a la arquitectura y a la construcción, pero que han sido consumidos por el uso desmedido y nunca planificado de recursos naturales.

Los ríos han corrido la misma suerte, pues, mientras en otras latitudes los ríos son el centro y alma de las grandes ciudades, en este país, se ensucian sin medida ni consideración o bien, se les entuban, en lugar de utilizar alternativas viables a la conservación del medio, a la regeneración urbana y, con ello, a la calidad de vida.

Así, la solución aplicada en esta ciudad fue de la menos pensada, la menos proyectada hacia el devenir de la ciudad como ciudad, como lugar en donde se habita y donde se vive, como contenedor y mantenedor de un medio ambiente.

Por si fuera poco, en estos lares también estamos acostumbrados a la trasgresión de las profesiones, mientras algunos se dicen restauradores porque saben igualar colores, otros se dicen escultores porque son arquitectos, otros hacen colosales monumentos arquitectónicos porque son ingenieros... y así podemos continuar in eternum, el caso es que es común la carencia de elementos formales para aventarse a hacer algo de lo cual no se tiene ni idea... pero la peor parte es la del cosumidor, pues finalmente no se está obligado ¿o sí?

Aquí tenemos un ejemplo de tantas aberraciones que pasan, dejamos pasar y consumimos: por un lado el entubamiento de una fuente natural de agua, por otro la implantación de un monumento a semejante atrocidad. En esto sí encontré coherencia: atrocidad con atrocidad se paga... el Monumento a las Obras Hidráulicas, localizado sobre el ahora bulevar 5 de Mayo, entre la 40 y la 42 Poniente.

Fue en 1942 que se presentó el proyecto de entubamiento del río, pero hasta 1962 se iniciaron los trabajos respectivos y al terminarse se decide instalar un monumento que rememore dicha hazaña ingenieril, por lo que en 1967, aprovechando el cincuentenario de la Constitución Mexicana, se inauguró este gran tubo vertical en forma de chimenea industrial.

Bueno, la forma lo dice todo, en la cual no se vertió mucha imaginación, ni creatividad, sólo materiales de construcción para el colosal tubo y tres pequeñas fuentes... ¿simbolismo o paradoja?

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