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Puebla > Cultura
viernes 19 de enero de 2007

CINE

El cine que se destacó / II de II

Alfredo Naime

Hace ocho días dediqué este espacio a recordar lo mejor visto en nuestras pantallas durante el año pasado. Después de advertir que, como aún no llegaban a Puebla títulos importantes de ese ciclo, el balance global del cine top de 2006 resultaba parcial entre nosotros, surgieron 18 títulos, pero el espacio fue insuficiente para dar colofón al intento, que hoy vamos a redondear. Por si usted no leyó la columna anterior, los 18 filmes hasta el momento seleccionados entre lo mejor, son: Los infiltrados; Babel; Volver; El laberinto del fauno; Los hijos del hombre; La joya de la familia; Flores rotas; El mercader de Venecia; Oldboy; La marcha de los pingüinos; Capote; Buenas noches y buena suerte; Los 3 entierros de Melquiades Estrada; Brokeback Mountain; Grizzly man; Orgullo y prejuicio; Match point y Transamérica. Vengan los otros filmes destacados de 2006...

Munich, el thriller de Spielberg a propósito de la respuesta de la inteligencia israelí al atentado palestino contra sus atletas en los Juegos Olímpicos de 1972; El nuevo mundo, de Terrence Malick, en la que el inglés John Smith y una tal Pocahontas se enamoran entre las disyuntivas del inevitable choque de culturas; la argentina El aura, arriesgada propuesta que conocimos un par de semanas antes de que falleciera su director, Fabián Bielinski; el docudrama de Mongolia La historia del camello que llora, de Byambasuren Davaa y Luigi Falorni, una cinta gozosa a despecho de su título; Noche de paz, de Christian Carion, remembranza de la no autorizada y verídica tregua navideña entre soldados rivales, durante la 2a. Guerra, para celebrar juntos la Nochebuena... e incluso jugar futbol; Así en la tierra como en el cielo, de Kay Pollak, según algunos críticos, “la cinta sueca más amada de los años recientes”; Desayuno en Plutón, de Neil Jordan, tan poética como impactante exploración del transgénero; la emocional Vuelo 93, de Paul Greengrass, ubicada en los sucesos del 9/11 en el avión del título; Torres Gemelas por supuesto, de Oliver Stone, a partir de la experiencia real de dos agentes enterrados durante horas bajo los escombros de una de las torres del título; así también, Los niños del fin del mundo, cinta iraní de Marzieh Meshkini, la historia de supervivencia de dos chiquillos en el Afganistán posttalibán.

El largo párrafo anterior recogió 10 títulos más, pero aún hay otros a destacar. Como El ilusionista, de Neil Burger, ubicada en Austria a principios de siglo, sobre los artilugios de un ilusionista para recuperar a su amor de adolescencia, sometida para desposar al príncipe heredero; y como El diablo viste a la moda, de David Frankel, comedia basada en las vivencias reales –de infernal stress– de la joven que durante un par de años fungió como asistente de Laura Weisberger, la dominante editora en jefe (toda una diva) de la revista Vogue, encarnada por la formidable Meryl Streep. ¿Y en cuanto a nuestro cine, aquel no sólo dirigido por mexicanos, sino de producción mexicana? Son centralmente dos las cintas “nuestras” a destacar; una argumental y la otra documental. La primera, Un mundo maravilloso, de Luis Estrada, sátira política capaz de muy punzantes apuntes –alguno de ellos peligroso, por excesivo– que aprovecha la tradición del melodrama popular del cine nacional para crearse un contexto totalmente efectivo (de ahí su giro/desenlace terrible: vale más un día como rico, que toda una vida de pobre). La segunda –la gran obra de 2006 del cine mexicano– En el hoyo, de Juan Carlos Rulfo, mirada de tres años a un puñado de obreros constructores del 2¼ piso del periférico capitalino, cuya atención al surgimiento de la vialidad es apenas la indispensable. Se concentra, en cambio –con genuino interés y palpable fraternidad–, en las rutinas, sueños y visión del mundo de esa muestra de quienes la construyeron. Un gozoso, conmovedor retrato de la dignidad estoica, encarnada en esos auténticos filósofos del cotidiano infierno urbano. Así, el chaparro, uno de los trabajadores, queda como el personaje más entrañable de entre lo visto en 2006. A ver qué depara 2007.

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