"Periodismo regional a la medida de su tiempo"

EnviarEnviar ImprimirImprimir

Puebla > Cultura
viernes 19 de enero de 2007

ENTREPANES

Pobre hombre pobre

Alejandra Fonseca

Maneja datos que asombra. Los recita cual vómito. Aunque sabe mucho de algunas cosas, no sabe nada de otras. Y lo peor: nada conoce de sí mismo. Si le preguntas qué siente, su mirada es vacía.

Es agradable a la vista: alto, guapo, joven y fuerte. Su plática es un monólogo simple, ni siquiera alternado ya que no da oportunidad al ¡ajá! foráneo. Sólo queda oírlo y verlo porque ni tocarlo. Si lo intentas, sientes frío.

El pretexto puede ser una pregunta, pero sin ella, igual da: habla, habla y habla. Cambia de tono sólo si el dato lo requiere; surge alguna expresión por el lugar que ocupa algún nombre en la oración. Hay continente pero no contenido. Hay signo pero no significado. No hay convivencia ni sentimiento. Sí, es un libro ambulante.

Los libros no sienten. Pueden hacer sentir según quien lea. Quien escribe tiene su sensibilidad. Pero el que repite los datos con sentido y exactitud pero sin sentir ni imaginación, es un pobre hombre pobre.

En una ocasión, un intento de novia lo cuestionó: “¿Qué sientes?” Su silencio y perturbación fueron emblemáticos. “¿Qué fue lo que te atrajo de mi?”, continuó la susodicha. Más silencio e inquietud fueron sus argumentos. “¿Cuándo decidiste acercarte a mí?” añadió la muchacha. Todo, todo, todo tuvo una sola respuesta bisílaba audible: “No sé”

El silencio se turnó. Muda ella lo miró y lo encontró vacío; lo tocó y sintió frío. Era extraño. Y ajeno. Siguieron caminando. Pero ese día, ella supo que estaba sola.

lafonsz@hotmail.com

EnviarEnviar ImprimirImprimir