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Puebla > Estado
jueves 18 de enero de 2007

Las remesas pueden alcanzar efectos no deseables: migrantes

Miguel Ángel Domínguez Ríos

Atlixco– Pese a la importante cantidad de dólares enviados desde Estados Unidos a millones de hogares en el país, “desde el punto de vista macro económico, las remesas pueden alcanzar efectos no deseables”, dijeron en un debate integrantes de organizaciones de ayuda a los migrantes en la zona del valle de Atlixco e Izúcar de Matamoros.

José Camargo, un ex ilegal en el país del norte, hoy dedicado a estudiar los fenómenos derivados de ese proceso social, habló así en el encuentro realizado en esta ciudad: “Una consecuencia destacada del trabajo de nuestros paisanos es el flujo de billetes verdes porque constituyen una importante fuente de ingreso para miles de familias, sobre todo en sectores rurales; por ejemplo, en 2004, los países de América Latina captaron más de 40 mil millones de dólares”.

Añadió: “Este dinero tiene un efecto positivo debido a las contribuciones para mejorar la calidad de vida; sin embargo, desde el punto de vista macroeconómico, esas partidas apuntan a alcanzar consecuencias poco recomendables”.

–¿Como cuáles?

–Mira, los especialistas en el tema hablan de reducir las exportaciones por la apreciación de la moneda nacional. Asimismo, surgirían efectos inflacionarios, dependencia y desigualdad social. De ahí la importancia de instrumentar políticas económicas apropiadas para mitigar estas consecuencias negativas, respondió.

Hay certidumbre, dijo, de que ese tipo de transferencias contribuyen a reducir los niveles de pobreza, aunque no deben concebirse como mecanismos de reemplazo de las estrategias gubernamentales para superar este grave problema. “Terminar con ese mal demanda cambios estructurales capaces de permitir expansiones productivas sostenibles y la movilidad económica de la población”.

Y fue más claro: “Los expertos puntualizan que las remesas no solucionan los vicios del desarrollo regional y nacional. Esto último reclama una mano oficial de mayor envergadura, así como de crecientes flujos de inversión privada. De igual manera, estos envíos económicos no pueden sustituir a los fondos provenientes de la asistencia oficial para el desarrollo”.

En la mesa del cónclave quedó destacado que el envío de capital de un migrante a la familia, así como el uso y destino final de ese patrimonio, es posible localizarlo en la esfera de la vida personal, y en consecuencia, no debe estar sujeto a una indebida regulación oficial.

“Es indispensable promover el reducir costos y facilitar el envío de los dólares, así como ampliar el acceso a la infraestructura bancaria y financiera de los remitentes y los receptores con el objetivo de garantizar la seguridad de las transferencias y lograr el máximo aprovechamiento, sobre todo en las áreas pobres y marginadas”, finalizó Camargo.

En ese mismo sentido, surgió el punto de vista de integrantes de la Asociación de Migrantes Unidos de Atlixco (AMUA), en voz de Jorge Pineda, quien dijo: “Una parte importante de las remesas debería ser destinada a la formación de negocios e inversión en pequeña escala. Bajo esa perspectiva, es importante desatar el interés en las áreas prioritarias a fin de evaluar de manera constante los esquemas de inversión e identificar las experiencias exitosas, la promoción de la asistencia técnica y el acceso a sistemas de crédito y financiamiento”. Resulta de trascendencia, agregó, ofrecer a quienes resultan los destinatarios de las divisas las opciones financieras existentes para capitalizar los recursos.

Otro aspecto de influencia entre los paisanos radicados en Estados Unidos, platicaron los asistentes a la mesa de debate convocada por autoridades locales, es que los connacionales organizados pueden convertirse en un nuevo socio estratégico para el desarrollo regional y local, como está demostrado con las inversiones hechas por los clubes y asociaciones de Zacatecas, Guanajuato y desde luego, Puebla.

“Sin embargo, para que estas iniciativas sean reconfortantes se requiere la instrumentación de políticas públicas comprometidas con esos objetivos y que las comunidades de origen y los paisanos promuevan procesos continuos de arraigo y capacitación que los fortalezcan”, abundó Jorge Pineda.

Los análisis indican que los modelos subregionales de integración en América Latina y el Caribe acarrean profundas reestructuraciones económicas, las cuales, en muchos casos, no redundan en una mayor capacidad de generación de empleo y tampoco elevan los niveles salariales o reducen las desigualdades, acotó José Camargo. “De este modo, las expectativas depositadas en los procesos de liberalización comercial, como mecanismos de convergencia financiera entre los países involucrados en el fenómeno, que habrían de redituar en un descenso de las presiones migratorias, todavía no logran materializarse”.

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