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Puebla > Estado
jueves 18 de enero de 2007

CUITLATLAN

Berlie o Aguilar Retes sustituirían a Huesca

Fermín Alejandro García

En Mérida, Yucatán, desde hace un par de años se conoce la pretensión del obispo local, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, de convertirse en este año en el sucesor del arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco, como parte de un proyecto de que la arquidiócesis poblana sea nombrada sede cardenalicia, y por ende, quien la encabece se vuelva cardenal.

Para tal propósito, el prelado de Mérida contaría con el respaldo del cardenal primado de México, Norberto Rivera Carrera.

El nombre de Berlie no es el único que se menciona para ocupar esa posición; de hecho, existe una lista de cuatro prelados que, se dice, estarían en la lista de candidatos para suceder a Huesca. Ello son Carlos Aguilar Retes, quien es obispo de Texcoco y parece ser quien tiene más posibilidades de llegar a Puebla, entre otras cosas porque es un jerarca joven de apenas 56 años de edad, a diferencia de Berlie, que tiene 67 años de edad. Es un hombre culto y ha ocupado cargos académicos en diferentes instituciones.

Otro es el polémico obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva, este último con pocas posibilidades, luego de que ha construido una serie de relaciones políticas en la actual sede en que se encuentra; aunque su carrera ascendería si se convierte en cardenal.

Un cuarto es Luis Morales Reyes, arzobispo de San Luis Potosí. Es un hombre con larga experiencia, pues tiene 27 años como obispo, por lo cual se le ve como alguien con la preparación adecuada por hacerse cargo de una arquidiócesis grande como la de Puebla; aunque puede surgir alguien que no esté en la anterior lista, ya que la decisión final la tomará el papa Benedicto XVI, sin la participación de nadie más.

Rosendo Huesca y Pacheco este año cumple 75 años de edad, y de acuerdo con las normas de la Iglesia Católica ello lo obliga a renunciar al cargo de arzobispo. Nada está escrito. Existe la posibilidad de que su mandato se pueda prolongar uno o dos años por la tardanza que puede haber para que se nombre a su sucesor. O que en este mismo año se haga la sustitución.

Si Berlie fuera nombrado arzobispo de la Angelópolis, habría un grave retroceso para la Iglesia Católica de Puebla, pues este personaje se ha caracterizado por ser uno de los jerarcas más conservadores que condena de manera drástica el uso de métodos de control natal; que se ha destacado por su proximidad a los empresarios y que no tiene buena relación con algunos sectores de la prensa yucateca; es decir, es un hombre de derecha, como Norberto Rivera Carrera.

Emilio Carlos Berlie ha ambicionado ser parte del Sacro Colegio Cardenalicio del Vaticano, cuyos miembros son la gente más cercana a la curia romana, además de que entre sus miembros surgen los candidatos a papas y ellos mismos eligen al sumo pontífice de la Iglesia Católica.

Hace tres años Berlie buscó ser nombrado arzobispo de Monterrey como parte de su proyecto de convertirse en cardenal, pero no lo consiguió, y por eso ahora su atención estaría puesta en Puebla.

Y es que solamente se puede acceder a ese cargo si se está en una zona importante. Que es el caso de la arquidiócesis de Puebla, que por su extensión geográfica, el número de fieles y de sacerdotes, tiene las condiciones necesarias para que pueda ser nombrada sede cardenalicia o su encargado pueda hacer política para llegar a cardenal.

Berlie no ha podido hacer carrera política en Mérida, Yucatán, pese a que es parte de la influyente corriente llamada el Club de Roma, que es encabezada por Norberto Rivera Carrera, quien estaría impulsado al jerarca yucateco para que llegue a Puebla; sin embargo, no es el mejor momento de Norberto Rivera, luego de los escándalos que enfrentó en 2006 como resultado su intromisión en asuntos electorales y el caso del sacerdote Nicolás Aguilar Rivera, a quien habría protegido frente a las denuncias de abuso sexual contra niños de la región de Tehuacán.

Algunos creen que eso ha restado poder a Norberto Rivera, y por tanto, no tendría la suficiente influencia para seguir impulsando para que Emilio Carlos Berlie Belaunzarán llegue a la capital poblana.

En el Diario de Yucatán, a finales de 2006, se publicaron varios textos sobre las aspiraciones de Berlie, y ahí se cuenta, en voz del académico Roberto Blancarte Pimentel –quien es especialista en el tema de la Iglesia Católica– un chiste que dice el actual obispo yucateco y que mostraría su desazón de estar en esa arquidiócesis:

“Un día le hablan –a Berlie– y le ordenan abandonar el obispado de Tijuana para irse de arzobispo. Le dicen: aquí tienes tu boleto de avión: te llevará a una ciudad cuyo nombre empieza con la letra M”.

“Entusiasmado –cuenta el obispo–, abordé el avión, pero al momento de aterrizar me llevé una gran sorpresa: la nave, en lugar de bajar en México, a donde esperaba ir, lo hizo en otra ciudad que también empieza con M, pero se llama de otro modo: Mérida”.

Dicen que ahora sí ya se va el ombudsman

Ayer corrió un rumor: que dentro de un mes el actual presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla, José Manuel Cándido Flores Mendoza, dejaría el cargo dentro de un mes, luego de que en el gobierno del estado ya no lo soportan.

Obviamente que de manera oficial su salida –si es que se da– no será por los desastres que provocó en la CDH, sino que quizá le inventen alguna enfermedad. Es lo que ayer se rumoró, pues si algo caracteriza a Flores Mendoza es su terquedad. Es un hombre que siempre dice a su personal que es perfecto y no acepta el más mínimo error. Y por eso no va a reconocer que se equivocó de punta a punta en su gestión al frente de la CDH.

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