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Puebla
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miércoles 13 de diciembre de 2006 |
CARPETALos cuasiprecandidatosSergio Cortés Sánchez
El próximo mes de noviembre renovaremos diputados locales y ayuntamientos en la entidad poblana, y ya andan desatados los aspirantes a las precandidaturas. El PRI estatal abiertamente se asumió como lo que es: un partido que no practicará más la consulta interna para designar candidatos, en su lugar impondrá candidaturas llamadas de unidad, de ésas que no admiten discusión. El PAN ha definido claramente su política de dialogar con las viudas y viudos de los y las luchadores sociales, y al que no le parezca, que se tire al mar. El PRD busca consolidar alianzas con sus pares afines y transformar a los movilizados en adherentes o militantes de los partidos coaligados, en especial de Convergencia Democrática. De los partidos políticos con registro electoral, el PAN es el mejor posicionado: ninguno de sus dirigentes o funcionarios logra tener una valoración que lo supere ni ninguna otra organización tiene, en esos momentos, una aceptación tan alta como la que registró en el municipio de Puebla. Vicente Fox y Felipe Calderón son los políticos blanquiazules que generan la mejor opinión favorable de los ciudadanos del municipio mencionado; en cambio, sólo uno de cada seis ciudadanos opina bien de Ernesto Zedillo y uno de cada 20 dice lo mismo de Carlos Salinas; otros igualmente desprestigiados son el presidente del Instituto Federal Electoral, Carlos Ugalde, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela, ambos convalidaron el fraude electoral; de ellos, sólo uno de cada 20 ciudadanos se expresó bien. De Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo refrendado en urnas, opina bien uno de cada cinco ciudadanos, y de Roberto Madrazo, quien fuera candidato presidencial del PRI este año, opina bien uno de cada 14. La terna de aspirantes a la presidencia nacional del PRI con mayores probabilidades de ser ungidos son Beatriz Paredes, Enrique Jackson y Francisco Labastida, la primera fue gobernadora de Tlaxcala, el segundo fue líder de los senadores y, el tercero, candidato presidencial en 2000. De esos tres, Beatriz es la mejor valorada: uno de cada cuatro opina bien de ella. Los dirigentes de los partidos no son conocidos y los ciudadanos que dicen saber de ellos no tienen buena impresión de esos personajes: del panista Manuel Espino opina bien uno de cada 10, en tanto que de Mariano Palacios y Leonel Cota dicen lo mismo uno de cada 20. Otros personajes de la política nacional se desgastaron en complots, tráfico de influencias e intrigas palaciegas, tales fueron los casos de Diego Fernández y de Elba Esther Gordillo; en cambio, el que salió incólume del proceso fue el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, de quien se expresa bien uno de cada cuatro ciudadanos, valoración superior a las de Beatriz Paredes, Mario Marín, Rafael Moreno Valle y Ana Teresa Aranda. De los actuales ejecutivos estatales y municipales de Puebla se expresan bien el 41 y 24 por ciento de los ciudadanos, respectivamente, y de los ex gobernadores Melquiades Morales y Manuel Bartlett se expresan bien el 43 y 16 por ciento, respectivamente. La caída del sistema de cómputo electoral en 1988 es más fuerte que la rectoría del estado en energéticos defendida por el ex secretario de Educación Pública. De los aspirantes panistas a un puesto de elección popular el próximo año, el senador Rafael Moreno y Ana Teresa Aranda son los mejores posicionados, pero no igual la aceptación de su partido en el municipio de Puebla. Los políticos que registran una aceptación superior a la de su partido son Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Beatriz Paredes, Mario Marín, Enrique Doger y Melquiades Morales. Hay políticos que fuera de su partido no gozan de buena reputación, es el caso de todos los panistas, Hay otros, cuya principal aceptación es fuera de su partido, tales son los casos de Melquiades Morales, Enrique Doger, Beatriz Paredes y Cuauhtémoc Cárdenas; para ellos, cuatro de cada cinco valoraciones positivas proceden de ciudadanos que no se identifican son su instituto político, en el caso de Andrés Manuel López, dos de cada cinco ciudadanos que lo valoran positivamente son perredistas, tres no lo son. Esos políticos son un acervo para la institución en que militan: son muy conocidos y se opina bien de ellos, lo que no necesariamente se traduce en intención de voto, pero mucho ayuda.
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