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Puebla > Estado
miércoles 8 de noviembre de 2006

CUITLATLAN

Regresión en defensa de derechos humanos

Fermín Alejandro García

Una de las actividades que ha realizado la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH) con mucho éxito es visitar cárceles municipales, en donde ha encontrado a personas que sufrieron abusos policiacos o cuya privación de su libertad era ilegal; sin embargo, de manera inexplicable esa misma labor no se hace en las instalaciones de la Policía Judicial, ni en oficinas del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

Lo anterior es una muestra de que con la actual gestión de la CDH existe un retroceso en la defensa de los derechos humanos. Este día rinde su informe anual el presidente del organismo, José Manuel Cándido Flores Mendoza, quien da la impresión de que su principal función es convertir a la comisión en una entidad de ornato, que no sea incómoda para la PGJ, para el gobierno estatal.

Se sabe que, en ocasiones, personal de la CDH ha llegado a prisiones municipales y se encuentra con personas detenidas que están ahí por conductas que no son un delito, como no haber dado una cooperación económica, no participar en una faena comunitaria o por haberse embriagado. También se ha detectado a ciudadanos que han estado retenidos por varios días a causa de faltas menores o que sí cometieron un ilícito, pero no son turnados al Ministerio Público. Si esto pasa en esos lugares, ¿qué no pasará en los llamados separos de la Policía Judicial?

Organismos de derechos humanos han alertado que en México no se ha erradicado la tortura en los cuerpos policiacos, sino que se ha perfeccionado. Ahora se utiliza que un detenido que va a ser interrogado se le envuelve en una cobija mojada y lo golpean por encima de este textil para que quien sufre el martirio no le quede moretones, pese a que tenga lesiones internas. De esa manera, cuando es revisado por un médico legista, aparentemente no fue sometido a ningún tormento.

La omisión que comete la CDH impide que se sepa si en Puebla la Policía Judicial comete torturas, si los agentes de esa corporación tienen centros de detención clandestinos y si extorsionan a personas que son detenidas por estar acusadas de cometer un ilícito.

Aunque, de qué se puede extrañar uno de la CDH, cuando este organismo tuvo un vergonzoso desempeño en el caso de la periodista Lydia Cacho Ribeiro. Cuando no intervine en asuntos que debían ser de su incumbencia, como fue el asunto del derrumbe del Necaxatépetl, en Juan C. Galindo, en donde murieron cuatro personas por la negligencia de la empresa ICA, y la Comisión de Derechos Humanos brilló por su indiferencia.

La CDH tal vez esté en su peor momento. Nunca antes se habían dado tantos despidos de personal de dicho organismo que, según algunos recuentos, suman más de 20 y varios de los rescindidos emprendieron litigios en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje por considerar que se violaron sus derechos laborales.

Qué se puede esperar del organismo si carece de un presupuesto para aumentar su presencia en el estado. En Cuetzalan, las oficinas de la CDH dejaron de funcionar los sábados y domingos, que son los días de mayor presencia de indígenas y turistas en esa comunidad. Y lo peor es que Cándido Flores Mendoza, cuando compareció hace dos semanas ante una comisión legislativa dijo que la comisión puede funcionar con menos fondos de los que actualmente recibe.

Por cierto, mucho del mobiliario de las oficinas centrales de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla le fue donado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos. De lo que desecha. Qué triste que sean así las cosas.

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