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Puebla > Estado
miércoles 8 de noviembre de 2006

SIN LÍMITES

Una cuestión sobre la educación
Justicia y libertad: García-Ariza

Raúl Torres Salmerón

Reflexiones

A raíz de la situación de Oaxaca, no puede soslayarse una pregunta que bulle en el cerebro de todos aquellos que viven un mundo diferente dentro del marco educativo.

La interrogante es simple: ¿qué ha pasado con la educación en nuestro país? y no es sólo aquella que busca imprimir en los educandos un aprendizaje significativo, es la educación totalizadora, la que abarca familia, sociedad, instituciones y nación.

Analizando los hechos, a través de la memoria histórica, en este mundo globalizado, hemos ganado en tecnología, pero a costa de perder creatividad, originalidad, autenticidad, incentivos, metas concretas, valores... pero, lo más alarmante de todo es que la apatía se adueña sigilosamente de nuestra juventud.

Un recorrido por nuestros antepasados, y no hablo de nuestros ancestros, ni de los pueblos que originaron esta nación, nos lleva a ejemplos sencillos pero elocuentes.

Nuestros padres llegaban a quinto de primaria y, sin embargo, podían resolver problemas de regla de tres compuesta; su caligrafía respondía a una dedicación y práctica constantes que mostraban su maravillosa coordinación motriz, así como su limpieza en la ejecución.

Salían del pueblo con la ilusión de “ser algo más” y para lograrlo se convertían en “autodidactas”. Recordaban cada acontecimiento que ocurría en su entorno y en el mundo entero. Para conseguir un empleo te pedían saber leer y escribir.

Al paso del tiempo, con las políticas educativas, la primaria se convirtió en un requisito para trabajar; después la secundaria, más tarde la preparatoria.

En la actualidad ni una licenciatura es suficiente para obtener un buen puesto, así que se necesitan maestría, especialidad, doctorado, entre otros.

Las empresas y la competitividad exigen un nivel académico cada vez más alto; sin embargo, los empleos se otorgan en un rango de edad de 25 a 35 años y con experiencia.

La afirmación nos lleva a otro problema: ¿Cómo se adquiere experiencia si es necesario prepararse para estar “a la altura”?. Y mientras nuestros hijos luchan por conseguir un espacio laboral, los que sostienen a estos futuros profesionistas son los padres, muchos de ellos a punto de ser jubilados o llegar al límite de sus capacidades, no me refiero a las mentales, sino a las físicas.

Al escribir estas reflexiones no puede evitarse hablar de un juego que los mexicanos ponen día a día en práctica: Tú haces como que me pagas, yo, como que trabajo.

Tú, maestro, como que enseñas, yo, alumno, como que estudio. Y en este juego de supuestos, la ignorancia, irresponsabilidad, falta de humanismo y empatía se adueñan de la sociedad, de la burocracia, de las empresas, de los centros educativos.

Plantear una solución a estos problemas es aventurado, pero podemos empezar por nuestras familias creando un entorno cultural, motivar a nuestros hijos, enseñarles que la vida es una lucha continua y que tener éxito no es empresa fácil.

Otros problemas

Pero además, el asunto no es nada sencillo. Lea pequeños botones de muestra, más porqués y más preocupaciones:

1. El porcentaje de analfabetización en Puebla esta por encima de la media nacional, 12.71 por ciento contra 8.37 por ciento, según el INEGI.

2. Los poblanos capitalinos leen poco y por obligación, además de consumir literatura “chatarra”, reveló en econsulta, Opina Consultoría Estratégica.

3. Según la SEP, 100 mil menores de primaria necesitan lentes y en tres años regalarán anteojos para lograr una eficiencia terminal del 100 por ciento.

4. Jorge Arroyo, subsecretario de Planeación del gobierno, informó que la tasa promedio de escolaridad de los poblanos es de siete años. Luego se desdijo.

5. La mitad de los jóvenes del país entre los 12 y 17 años padecen ansiedad que afecta su desarrollo escolar.

6. Un estudio nacional entre universidades representativas del país, demuestra que la primera generación del neoliberalismo colocó como valor al nacionalismo en el lugar 33 de 35 y su principal propósito es acumular riqueza.

7. Puebla es la segunda entidad, después del DF, con mayor número de instituciones de educación superior, pero con malos alumnos y universidades de dudosa calidad.

8. La gradual descomposición política y académica de dos importantes universidades: de las Américas y la Autónoma de Puebla, por culpa de sus rectores.

Y esto apenas es la punta del iceberg.

El caso Puebla

Y si usted le agrega la siguiente telenovela, muy truculenta que se desarrolla entre la SEP y los padres de familia en los últimos meses, imagine cómo está la educación.

Primer capítulo. Pese a las reticencias del Secretario de Educación Pública, Darío Carmona García, tuvo que reunirse con la Presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia, (Aepf) Mónica García Rugarcía, y aparentemente se pusieron de acuerdo en la disposición de trabajar en la integridad de los menores.

Segundo capítulo. Pese a estar en una rueda de prensa con el secretario de Educación Pública, la presidente de la Asociación Estatal de Padres de Familia, Mónica García Rugarcía, anunció que presentará una denuncia penal por amenazas telefónicas, y responsabilizó al secretario de Educación y al dirigente de la sección 51 del SNTE, pero, aclaró, que la querella será contra quien resulte responsable. La reunión fue para signar un acuerdo para la lucha contra el abuso de menores.

Tercer capítulo. Las denuncias públicas de acoso sexual van en aumento. La SEP oculta la cifra, pero la Aepf lo dió a conocer. De 11 denuncias que se han remitido a la SEP, nueve maestros están en la cárcel y bajo proceso judicial, y tres más salieron en libertad, al no comprobárseles el delito.

Cuarto capítulo. La Asociación Estatal de Padres de Familia y los líderes magisteriales del SNTE, acusaron al secretario de Educación Pública, Darío Carmona, de generar confrontaciones entre ellos. García Rugarcía y Gustavo Espinosa Vázquez firmaron un convenio. La presidente de la Aepf, anunció que presentará 24 denuncias de abuso y acoso sexual de los maestros.

Quinto capítulo. Hay 63 expedientes contra maestros abusadores y 24 ya fueron registrados ante las agencias del Ministerio Público, informó García Rugarcía.

Sexto capítulo. Muchas escuelas oficiales, ya ni se diga de las privadas hicieron su “puente”, la semana de Todos Santos y Muertos. Y las autoridades de la SEP, encabezadas por Darío Carmona, seguramente también lo aprovecharon. Se informó que detectaron 80 escuelas sin clases y dicen que habrá sanciones para maestros. Ayer no sabían cuántas escuelas habían hecho “puente”.

¿Usted le cree? Nosotros tampoco. La telenovela seguirá y la que pagará los platos rotos es la educación de nuestros hijos.

Justicia y libertad

A continuación, el punto de vista de Miguel Angel García-Ariza sobre el panorama político nacional, en especial, los sucesos de Oaxaca:

Pleitesía o libertad. Cuando uno se cansa de la primera, lo natural es que busque la segunda. Primero de manera razonada, pero al no ser encontrada, se pierde la razón para ceder al instinto.

El camino hacia la libertad es largo y tortuoso. En nuestro país, cuando un siervo se cansa de serlo, se le tacha de delincuente. Aquí, en “Kafkatlán”, el hambre es legal. Cualquier protesta contra ella quebranta el delicado estado de derecho que se ha construido con esfuerzos durante los últimos 400 años, después de una revolución fallida y una autocracia prianistaempresarial de casi un siglo.

Hace 12 años fue Chiapas. A dar el primer paso se han animado también los guerrerenses alguna vez, y ahora es el pueblo oaxaqueño. Como en aquel entonces, la maquinaria mediática, expiación del aparato estatal, se ha encargado de mostrar a los inconformes como delincuentes, justificando así cualquier intervención represora para preservar el “estado de derecho”.

Lo que los medios no muestran, son los salarios miserables que perciben los empleados de cadenas hoteleras, restaurantes, fábricas y demás “fuentes de empleo” (léase “campos de concentración”), donde lo único seguro para los trabajadores es que sudarán mucho por el nuevo BMW del patrón.

No es necesario ir hasta Oaxaca. En nuestra ciudad, un empleado que prepara hotdogs en un carrito gana, en promedio, 200 pesos por díanoche (la jornada puede ir de ocho a 11 horas). Sin embargo, en promedio, uno de estos negocios percibe una ganancia diaria de 900 pesos. Si a esto se le restan insumos (por día), al dueño le queda una ganancia neta de 500 pesos. Más del doble de lo que el trabajador recibe.

Es decir, el jefe se dedica a ganar y el empleado a trabajar para sobrevivir. Sin embargo, en casi todo el mundo las sociedades se rigen de esta manera. Estas son las dichosísimas fuentes de empleo que tanto se impulsan con exenciones fiscales y demás regalitos de los gobiernos tercermundistas títeres a las poderosas multinacionales.

Ante esta evidente injusticia se protesta. Y los agraviados, los humildes y honestos millonarios y poderosos de nuestro país, responden ante esta irrefutable verdad, que ellos merecen ganar lo que ganan porque ellos han hecho la inversión inicial de su dinero, porque ellos sí se educaron (y sus empleados no). Círculo vicioso: los benditos inversionistas tienen qué invertir debido a previas explotaciones (como definición científica).

Los empleados son empleados porque carecen de la misma educación que sus jefes: como si pudieran pagarse escuelas particulares toda la vida; como si el estado no pudriera a propósito a la educación pública para transformarla en un privilegio más, accesible a unos cuántos.

¿Después de todo esto, es realmente delincuente el que protesta porque se soba el lomo once horas diarias para apenas poder dar de comer a su familia? (y ya no se piense en una de cinco, sino de sólo tres integrantes) Pues sí. En nuestra querida patria, a aquellos que buscan la construcción de una sociedad más justa, se les llama delincuentes (o luego peor, hasta comunistas [en los 60 y 70, esta palabra se usaba para referirse al mismísimo príncipe de las tinieblas]).

Karl Marx, uno de los más grandes filósofos, formuló la siguiente definición: el estado de derecho es la voluntad de la clase dominante. La clase dominante mexicana son los empresarios. No es gente honesta que gana 20 pesos diarios. Es gente con poquísima integridad moral, que se embolsa 20 millones de pesos diarios. ¿Cuál es su voluntad? “Queremos un México en paz”. Nótese que para estas finísimas personas, “paz” quiere decir explotación, conformismo y sumisión.

Parece hora prudente para derribar el “estado de derecho”, para dejar de legitimar este sistema económico vil que parte a las sociedades y lastima a los más lastimados. Es hora de volverse “delincuentes”, exhibir el hambre, exhibir la miseria, exhibir la explotación y la marginación. Es hora de sentar las bases para la construcción de una nueva sociedad. Si durante casi quinientos años ha sido a costa del indígena, del obrero y del campesino, es momento de que esta nueva estructura se imponga a cosa del empresario, del dueño, del jefe, del capataz, del capitalista.

Oaxaca no esta solo. Atenco, Chiapas, Cuba, Venezuela y Bolivia están en la lucha.

En fin, como escribió Ricardo Palma (Perú, 1833-1919) “La ingratitud”:

Presuntuosa una pluma,
que escribiera obras de
importancia suma,
apostrofó al tintero,
con tono entre burlesco y altanero:
–Arre allá, vaso inmundo,
sin mi no haces papel en este mundo.

El tintero ofendido
por el suelo vació su contenido,
y vuelto a su ofensora
le dijo con cachaza: –Escribe ahora.

De perilla le viene a todo ingrato
este apólogo, fábula o relato.

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