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Puebla > Economía
jueves 2 de noviembre de 2006

Necesarios, 140 días de salarios mínimos para morirse en Puebla, según información del BM

Ernesto Aroche Aguilar

Si la vida en Puebla resulta ser una de las más caras en el país, de acuerdo con los índices inflacionarios que maneja el Banco de México, la muerte no está lejos, un entierro con todas sus prestaciones puede llegar a costar entre 6 mil 500 y 50 mil pesos; es decir, que para morirse el gasto representa la erogación de 140 días de salario mínimo.

Por ello, aseguró el tesorero de la Asociación Poblana de Agencias Funerarias (APAF), Héctor Corona, la cremación se ha vuelto una alternativa para los poblanos, pues el costo de este servicio puede alcanzar los 4 mil pesos.

Según Corona si bien hace cinco años el porcentaje de familias poblanas que optaba por la cremación apenas era representativo, ya que ocupaba el 10 por ciento de las ventas de las afiliadas a la APAF, para el año pasado el porcentaje subió arriba del 25 por ciento.

Aunque en el negocio de la muerte hay precios y presupuestos, de acuerdo con el nivel socioeconómico del difunto o de los deudos, así mientras en el Valle de los Ángeles un servicio de incineración puede superar los 25 mil pesos, en Velatorios Cristo Rey el paquete se alza por arriba de los 12 mil pesos.

Aunque, como ya se señaló, dependiendo de las prestaciones del servicio se pueden encontrar precios desde 4 mil pesos.

En cambio, para el servicio de inhumación los precios arrancan, al menos entre las empresas afiliadas a la APAF, desde los 6 mil 500 pesos, aunque algunas empresas como Funerales El Ángel de Puebla ofreció paquetes económicos desde 4 mil 800 pesos, que incluyen traslado, caja funeraria, trámites y otros servicios.

En tanto que, de acuerdo con información del portal econsulta, el costo de una inhumación en el Panteón Municipal oscila entre 107 y hasta más de mil pesos, dependiendo la zona en que se ubique la fosa, lo que representa el servicio más barato que existe en la ciudad, sin olvidar que se trata del pago exclusivo por el espacio que ocuparan los restos físicos del fallecido.

Competencia desleal

Uno de los grandes problemas que aqueja al sector, aseguró el tesorero de la Asociación Poblana de Agencias Funerarias, es la competencia “desleal” que significan las cajoneras, empresas que se dedican a la venta de cajas mortuorias que terminan ofreciendo el servicio de embalsamado y velación a precios por debajo de la media gracias a que no están registradas como funerarias.

En ese sentido, sostuvo el funcionario, el trabajo que ofrecen carece de calidad, pues a los cuerpos solamente les inyectan formol sin hacer un trabajo profesional de embalsamación.

De acuerdo con el tesorero de los empresarios sólo ocho o nueve compañías funerarias de las más de 80 que actúan en la capital angelopolitana bajo ese rubro cumplen con toda la normativa que señala la ley.

El dato fue confirmado por el delegado federal Bernardo Hinojosa Polo, al señalar que son 13 las compañías que han firmando un contrato de adhesión con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), cumpliendo así con la reforma a la Ley del Consumidor de 2004, aunque también reconoció que existen funerarias “piratas”.

Y aunque podría pensarse como difícil, la Profeco ha registrado en lo que va del año una demanda en contra de una de esas empresas, aunque el delegado no adelantó de cuál se trata ni los motivos que provocaron la inconformidad de la gente.

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